Mostrando entradas con la etiqueta #pruebayerror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #pruebayerror. Mostrar todas las entradas

17 julio 2019

Acariciarse lo roto




Seremos fuertes. Lo sabes.
El truco es empezar fingiendo que lo eres.

El secreto es saber que hacía bajo, los pozos también tienen suelo,
que afortunadamente hay un momento en el que ya más es imposible.

Como cuando hace mucho frío y ya no notas la diferencia entre -4 grados
y -20.

Seremos fuertes, porque la verdad se sitúa en un punto estratégico en el
que siempre es visible aunque tú cierres los ojos.

Lo malo es empeñarse en acariciarse lo roto.

Seremos fuertes. Lo sabes.

Porque todo pasa como pasan las nubes empujadas por el aire,
cuando miras a unos ojos vacíos y comprendes que dentro no hay nadie.

Amar lo oscuro, lo profundo, lo insalvable,
tirarse al mar helado para salvar un espejismo.

De eso también nos curaremos.
De los golpes rotundos y certeros
que llegan escondidos detrás del silencio.

Esos que apenas hacen ruido pero resquebrajan
los cimientos.

Nos curaremos de haber elegido un monstruo
como protagonista del cuento.
De haber cogido todo lo que tienes de bonito y haberlo volcado
en un cubo de basura.

No sé si sabes que esa mezcla imperfecta también será basura.

Seremos fuertes
porque todo se cura.











04 julio 2018

Desatino



Yo esperaba que algún día me quisieras
que se alborotaran tus dormidas mariposas
y cometí el error
de llamar amor
a cualquier cosa.

Esperaba que en un giro caprichoso
del destino
tus heridas recientes
se encontraran conmigo
y cometí el error
de llamar salvación
a un desatino.

Quería que tus manos frías
recorrieran mi pueblo deshabitado
que viéramos llover
saltando en los charcos
y cometí el error
de llamar dolor
a lo que había causado.

Quería ser más que el cuerpo
en el que tu descontrol languidecía
que hubiera al menos una cosa en tu interior
que fuese mía
y cometí el error
de asociar tu voz
a una mentira.

Quería huir despavorida,
dejar de sentir lo que sentía
y en un suicida intento de escapar
sin querer
me tape la salida,
cometí el error
de ser peor
que aquello de lo que huía.








21 enero 2018

Lo difícil que resulta



Tú no sabes lo difícil que resulta
encontrar las respuestas
sin haber hecho las preguntas

no saber si es mejor que la verdad te atraviese
o que te inunden las dudas.

Caminar sin mirar
en mitad de la penumbra
y que no te duela nada
porque el cuerpo se acostumbra.

Tú no sabes cuantas veces
de camino a la luna
me encontraba desierta
vulnerable y desnuda
enterrada hasta las rodillas
en la tristeza más profunda.

Volver a vernos
y encontrar el infierno
paseando por tu nuca
quería decirte adiós
quería decirte nunca.

Que la verdad se ofrezca
sanguínea y cruda
que nos agarre fuerte
por la cintura.

Tú no sabes lo difícil que resulta

abrir de nuevo las ventanas
apretarse las costuras
lanzar al aire una moneda
y confiar en la fortuna.


Volver a dejar que te crezcan las alas
pluma a pluma
y entregarse a la vida
sin coraza y sin mesura.


Tú no sabes lo difícil que resulta.







02 octubre 2017

Piezas desordenadas


Cometí el error de depositar mis partes frágiles
en unas manos temblorosas que no querían sujetarme.

A veces las cosas suceden aunque tú no quieras,
te vas liberando de capas sin darte cuenta
y un día estás desnuda y te preguntas si ya es demasiado tarde.

Aquellos pedazos flotando en el aire
a punto de estrellarse contra el suelo.

No vertí las culpas sobre aquellas manos
que ya tenían suficiente con su carga y solo me quedó
mi piel para volcarlas.


Has vuelto a reordenar las piezas que creías descolocadas,
y yo me he quedado aquí, mirándote, esperando aprender cómo lo haces.

Yo me he quedado aquí, a mil galaxias, sin entender nada,

esperando una razón que pese más de lo que me pesa el alma.

Con este espacio inmenso de por medio ya no me alcanzan las conjeturas.

Es culpa mía o de los dos o solo tuya.
Somos mentira, pedazos y excusas.

Has vuelto a sonreír como si la herida fuera un rasguño que tarda

poco en cicatrizar.

Y yo, con mis puntos de sutura, tirantes e infectados,

he olvidado respirar.

Estoy al otro lado, insignificante y callada, para no molestar.

Intentando reordenar mis piezas
del mismo modo rápido y eficaz pero siempre parece más sencillo
ser el otro.

Has vuelto a tu mundo como si yo fuera la tormenta

que desata el huracán,
tal vez lo sea de tanto lloverme hacia dentro
de tanto nublarme hacía fuera

Y mis piezas rotas por el suelo

no sé como se ordenan.




Para P.












18 julio 2016

Hasta aquí

Abrí para ti
los canales de mis venas,
mis entrañas,
mi razón,
mis arterias
mis sueños,
mi fragilidad,
mis piernas.

Todo lo puse a tu alcance,
para que si se te antojaba
lo rompieras.

Nunca me he quedado a medias
y las veces que fui pequeña
lo hice empujada por tus miedos
y tus reglas.

No he dejado nada para mí
salvo esta intensa pena,
de haberlo conservado para ti
y que no lo quieras.

Nunca te hice la pregunta correcta,
siempre dimos demasiadas vueltas.
¿Qué sientes tú por mí?
¿Acaso quisiste tenerme cerca?

Había formas menos dolorosas
y siniestras
de haber obtenido
una respuesta.

Ahora que sé lo que fui,
la costra que cubre la herida
hasta convertirse en cicatriz
no me queda mucho que mostrar
ni que decir.

El horizonte estaba muy lejos
solo hemos llegado hasta aquí.