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28 enero 2020

Me esfuerzo




Hay días en los que, desde que me levanto, me siento perdida.
el suelo se ha convertido en arenas movedizas.
Me esfuerzo, abro los ojos pero no veo,
el horizonte es un puto agujero negro.

Llego hasta el baño y encuentro 
una sombra borrosa frente al espejo.

Alguien que se parece a mí,
algo roto que llevo dentro.

Hay días oscuros
donde alrededor solo hay desierto
y no sé si es que no quiero ver a nadie
o la verdad es que no puedo.

La ropa arrugada y el frío del suelo
un tumulto ensordecedor
golpeando en el silencio.

Hay días que lluevo
y sueño ser el centro de las yemas de tus dedos
tocar el agua y que las gotas te marquen el trayecto.

Pierdo la noción del tiempo
mirando un punto fijo en el techo
en mi cuerpo habita el caos y el absoluto desconcierto.

Llego siempre hasta el borde
justo donde acaba el suelo
maldita costumbre la mía
de no saber encontrar el centro.

Me esfuerzo. abro los ojos pero no veo
todo el mundo se ha convertido
en un puto agujero negro.












Ver tus hojas caer



Discúlpame por entrar.
Necesitaba decirte que no he entendido nada y que a la fuerza siempre es peor.

Puedo inventar una razón sólida que trascienda a la simple crueldad
y puedo buscar razones que lo soporten todo.

Pero si hubiera sabido que te vería convertido en esto
no te habría dejado usar mi piel como abrigo cuando tenías frío.

¡Qué tristeza ver en lo que te has convertido !

Un agujero negro que devora todo a su paso,
que deja sin luz y sin color el mundo y a los valientes que se acercan.

¡Qué tristeza !

Saber que lo bueno que hubo en ti, luchando por aferrarse a un trozo de carne,
fue devorado por tu alma oscura e insondable.

Si hubiera sabido que te transformarías en esto
me habría marchado al otro lado del mundo, para no verlo.

Qué tristeza ver tus hojas caer,
esa seca y estéril corteza que ningún pájaro quiere usar para anidar.

Esa oscuridad que lo ha arrastrado todo.

Qué tristeza esa sonrisa tan bonita que se ha borrado de tu rostro
y ha dejado en su lugar una continua mueca de amargura,
esa rabia oscura que se escapa por tus poros y lo ensucia todo.

Que tristeza tu fealdad y tus malos modos.

Con lo guapo que eras y lo bonitos que eran tus ojos.
Con lo bien que bailas sin esas piedras sobre tus hombros.


Temía que te enrocarías en esa posición distante
que taparías con fuerza tus rendijas y que pasado el tiempo suficiente
ya no te reconocería.

Creía que era imposible estar más dolida y confundida.
Tonta de mí. Eso creía.
Creía que ya habíamos cruzado la fina línea.

Qué tristeza verse obligado a permanecer, no poder apartar la vista 
e idealizarte, imaginarte una vida en la que seas feliz y no ver a la sombra 
de lo que fuiste contaminarse.

Si hubiera sabido que dentro de ti habitaba este ser
en el que finalmente te has convertido me habría ahorrado 
las lagrimas, el cariño y los suspiros.

Estaría más limpia, mas sana y más entera.
No tendría recuerdos turbios girando en mi cabeza.

Y hoy te miraría con esa dulzura que guardo
para quienes pasaron al otro lado de la barrera
y no con esta misera y honda tristeza.












Así no sirve

Entre jadeos se nos fue escapando el miedo
y así no sirve.

Si al final respiras ese aire contaminado
que con tanto esfuerzo has esquivado.

Entre jadeos se me olvidaba
que a la mañana siguiente 
siempre amanecía lloviendo 
con el agua golpeando los cristales
y así no sirve.

Veo el después amenazante
descendiendo las escaleras lentamente
cuando la piel ya no te arde
y así no sirve.

Entre mi empeño por ser la buena
y la inclinada pendiente de tus laderas
todas las gotas de lluvia cayeron fuera
y así no sirve.

No sirven las alas para levantar un cuerpo inerte
ni sirven las escamas quebradas para nadar
y mucho menos si es contra corriente.

Entre rodeos y silencios
se nos partió por la mitad el respeto y el afecto
nos esforzamos en fingirlo, torpemente y en exceso
y así no sirve.










10 octubre 2019

Telarañas

Quizá he dedicado demasiado tiempo a las telarañas
que cubren mis ventanas.
He mirado a través de ellas hasta no ver nada.

Me he convertido en la sombra
de la que huía desesperada
pero no hay forma de escapar
si son barrotes las entrañas.

Me parto en cien mil pedazos
para encontrar la forma adecuada
cuando no eres la pieza correcta
nada te encaja.

Supongo que daba saltos
y lo llamaba batir las alas
hasta que una pared me derribó
y el aire se hizo agua.

Quizá no he sabido limpiar a tiempo mis ventanas
cansada de que cualquiera que llegaba, las ensuciaba.


De una forma inevitable 
le cogí cariño a mis telarañas.







26 septiembre 2018

Al menos




Me di la vuelta para sangrarte encima,
para que aunque a ti no te doliera,
al menos te ensuciara
esta incisiva herida mal curada.

Transformé mis palabras en odio
te las escupí a la cara
para que aunque a ti no te dolieran
al menos algo de mí te salpicara.

Golpee los cimientos
que tu firmeza sustentaban
con las venas palpitando
y la sangre envenenada
para que aunque a ti no te doliera
al menos descolocara
esa apariencia tuya, atroz y desalmada.

Quemé los puentes que nuestro abismo cruzaban

para que no volvieras nunca
a mi trozo de tierra devastada.

Me llené de oscuridad 

para que no vieras nada
para que aunque a ti no te doliera
al menos le pesara
a tu conciencia enmarañada.

Luego lloré entre la pena y la rabia
por la infinita tristeza
de haber tocado la certeza
de que tú no sientes nada.









29 mayo 2018

Espina dorsal




He sentido al verte, un vacío en las entrañas,

un desierto de fina arena en la mirada.
Estabas ahí, inhiesto y despreocupado
con los ojos en la nada,
he fingido firmeza,
te he ofrecido la espalda.

Nada

Nada
Nada

Eso ha quedado.

Un espacio enorme lleno de aire.

Variables en equilibrio

sobre una espina dorsal
un peso desproporcionado
para tan frágil columna vertebral.

He sentido al verte

que estabas en lo cierto
que tu realismo y tu miedo
fueron más certeros que mis ganas.

Estabas ahí como si no hubiese pasado nada,

como si desde fuera el mundo se asomase a una ventana.

Nada

Nada
Nada

Eso ha quedado.

Un espacio inmenso 
sumergido en agua
donde al encender la luz
metafóricamente,
todo se apaga.









25 octubre 2017

Estás triste




Te veo triste.
Tu tristeza se me pega como un chicle.
Y aunque quería iluminar tu oscuridad
no he tenido el valor de sonreírte.

Se nos están amontonando los días tristes
y uno detrás de otro van construyendo una vida
en la que faltan caricias y sobran despedidas.

No hay nada que más desee que dibujarte una sonrisa,
pero he preferido agachar la cabeza porque mi mala elección era cuidarte
volver a ofrecerte mi carne para que arañes.

Me llevo esta explosión que a duras penas he logrado contener
para que no estalle entre nosotros ni nos cubra de metralla la piel.

Te veo triste y fantaseo con retirar cuidadosamente
esas capas de dolor que llevas y que crees impermeables
pero he preferido cerrar los ojos porque mi mala elección era cuidarte.

Fantaseo con abrirte los cerrojos
con visitar tus pozos
con arrancar a besos el dolor de tus ojos.

Pero no tengo la llave
lo que conseguí acumular con los años
son muchos candados.

Nada duele más que verte triste y sentir que hubo un momento 
en que torpemente creí poder arreglar tu mundo, 
pero yo solo era otra tristeza que no supo cambiarte el rumbo.









18 agosto 2017

Tambaleo



Es complicado
cerrar los ojos para no ver
y que tu alma siga mirando.

Apartarse de todo
para que todo no haga daño,
que siga doliendo cuando estás solo
y saber que no puedes arrancarlo.

Que está tan adentro
que la única forma
es disfrazarlo.

Lloré demasiado
y ahora tengo dos surcos oscuros
haciendo a mis ojos de marco.

Lloré demasiado.

Es complicado
que el suelo se tambalee
mientras tú sigues caminando.

He llorado inútilmente
por tu forma oscura y siniestra de dolerme.

Es complicado cerrar los ojos
y tapar las grietas
y que aquello que te ha roto
ni siquiera valga la pena.






07 marzo 2017

Llorar por ti



Lloré por ti, y salpiqué a otros con mi llanto,
a otros que supieron ocupar un lugar distinto
al que un día ocuparon.

Me hicieron de refugio sus abrazos
porque nadie te consuela mejor que quien te conoce
a través de unos ojos encharcados.

Lloré por ti,
por no haber llegado hasta tu lecho marino
por haber rozado tan solo la superficie
como le corresponde a quien es solo un capricho.

Lloré por mí.
Por haberte querido,
por no anticipar el final
que asomó desde el principio.

Lloré por ti, e inundé las cimas de mis montañas
me dejé caer hasta el fondo
con una roca atada a las entrañas.

No servían para hundirse este pequeño cuerpo
ni su esencia liviana.

Lloré por nosotros 500 días
cada mañana.

Allí, en el fondo marino
donde las lagrimas se funden con el agua
para que nadie supiera nunca
cuándo lloraba.








04 enero 2017

Falta de amor por mí




Con el tiempo me he dado cuenta de que lo que sentía
no era amor por ti, si no una profunda falta de amor a mí.

Si me hubiese querido más no te habría dejado usar
mis costillas como escalera.

Si me hubiese querido más no habría asumido, cabizbaja,
tus normas y tus reglas.

Me habría ido lejos de ti donde de verdad me quisieran.

Esa falta de amor por mí
que se conformaba con el pan duro que le tirabas.

Demasiado sedienta tragaba
tu agua contaminada.

Te di mis canciones favoritas y ya no puedo escucharlas
te di mis caricias más precisas y ahora cualquier piel está 
cubierta de espinas.

Si me hubiese querido solo un poquito más a mí misma
no me habría dejado la puerta abierta con las prisas
habría sellado las ventanas y me habría lanzado por la cornisa.

Si hubiese sido más egoísta.

Y en vez de mirar a tus penas
me hubiese fijado en las mías.


Si hubiese salido corriendo la primera vez
que me arrancaste la poesía
esas nubes negras que ahora veo
y antes no veía.

Te di todo el perdón que en mi orgullo cabía
te di mi cuerpo y mis entrañas cada vez que las pedías
y el precio que pagué es que dejaron de ser mías.










19 mayo 2016

Cuando fuimos cristalinos



Una nube flotando cargada de peso
se ha llenado de agua y ya solo quiere llover.

Dormí vestida la primera vez
como anticipo extravagante
a mi continua desnudez,
tela y más tela como barrera ante tu piel.

También fui distante y arisca
como advertencia genuina al devenir
de las caricias.

Un soplido sutil que soñaba ser ventisca.

El deseo me rozaba las caderas
y yo tensaba mi espalda, para que te rindieras
para que te apartaras, con la sola intención
de apaciguar tus ganas.

Para que no nos doliese nada por la mañana.


Tengo que confesarte que ya no vuelo como antes.
que me pesa el cuerpo y la conciencia
porque quería que volaras conmigo,
que la vida no nos quedara grande.
Me he vuelto aburrida, intensa y cargante
se me ve la vida a través de las heridas
y ya no engaño a nadie.

Ahora también soy cobarde
me molesta que quieran descolocarme
y he adquirido cosas de ti
que no consigo arrancarme.

Ganaste a todos los juegos,
llegaste el primero a la casilla final
y yo arrastrando el cariño
estaba aún sin empezar.

Felicidades, lo has conseguido,
ojalá conserves algo de aquel brillo que arrebataste
cuando fuimos cristalinos.