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28 enero 2020

Parece miedo




Parece miedo.

Esta sensación de animal acorralado.
Esas raíces que llevo dentro.
Esta dificultad para respirar.

Parece miedo.

Esta ira que crece sin medida
este impulso constante a la huida.

Estar solo y que el dolor y la decepción
sean los otros.
Buscar unas manos que no hayan roto algo
y encontrar solo los dedos
oscuros y delgados.

​Gritar tan alto
que se rompan las fibras
y que a pesar de eso
nadie te escuche.

Estar solo
y respirar el aire contaminado

A veces quisiera ser una tormenta
negra y espesa
y descargar sobre vosotros mi lluvia,
mis rayos y centellas.

Convertirme en ciclón
arrasarlo todo
y empezar de nuevo.

A veces trueno
ensordeciendo el tumulto
que llevo dentro.

Todo parece miedo.











30 julio 2018

Podemos elegir



Siempre se puede elegir.

Dicen que hasta en los momentos en que el ser humano se encuentra más privado 
de su libertad, siempre tiene una elección que puede tomar.

Podemos elegir en qué creer.
Qué pensar.
Es a raíz de esas elecciones cuando comprendes que las culpas casi siempre son 
compartidas.

Elegí confiar, con heridas recientes.
Elegí permanecer cuando esa ya no era una buena decisión.
Elegí volver aún sabiendo que ese ya no podía ser mi sitio.

Elegí marcharme para que me quedara algo bueno que conservar.

Tú tomaste tus elecciones.
Elegiste esto.

Me construí un cubículo de cuatro paredes que contuvieran el dolor.
Lloré, lloré mucho.
Golpeé mucho también.

Me rompí para volver a poner los trozos en su lugar
y elegí curarme aunque ya no pudiese ser la misma que era antes.

Elegí perdonarte aunque nunca lo pediste
y elegí no devolverte jamás la hostilidad ni el frío que me lanzaste.

Cambiaste cosas importantes, y fue mi elección luchar por no convertirme
en un ser cerrado, inerte y desvencijado.
Elegí luchar hasta entenderlo
elegí rendición cuando llegó el silencio.

Elegí vivir con el dolor, yo que siempre elegí la huida.
Elegí perdonarnos. 
Elegí ser un escudo y no un espejo.
Elegí ofrecerte el reverso de mis manos.

Siempre podremos elegir
con qué quedarnos, 
de que manera describirnos
qué conservar al final de todo
cuando la ausencia sea tan solo un espejismo.


Elijo la risa , las caricias que abrían las puertas
al cataclismo.
Elijo limpiar lo feo.
Elijo verte bonito.











21 enero 2018

Lo difícil que resulta



Tú no sabes lo difícil que resulta
encontrar las respuestas
sin haber hecho las preguntas

no saber si es mejor que la verdad te atraviese
o que te inunden las dudas.

Caminar sin mirar
en mitad de la penumbra
y que no te duela nada
porque el cuerpo se acostumbra.

Tú no sabes cuantas veces
de camino a la luna
me encontraba desierta
vulnerable y desnuda
enterrada hasta las rodillas
en la tristeza más profunda.

Volver a vernos
y encontrar el infierno
paseando por tu nuca
quería decirte adiós
quería decirte nunca.

Que la verdad se ofrezca
sanguínea y cruda
que nos agarre fuerte
por la cintura.

Tú no sabes lo difícil que resulta

abrir de nuevo las ventanas
apretarse las costuras
lanzar al aire una moneda
y confiar en la fortuna.


Volver a dejar que te crezcan las alas
pluma a pluma
y entregarse a la vida
sin coraza y sin mesura.


Tú no sabes lo difícil que resulta.







13 diciembre 2016

Desabrocharse


Parecía mentira que fuese a cicatrizar algún día.
Parecía que esa profunda incisión era para toda la vida.

Temí por un momento que no tuviese arreglo
que todos los colores del universo se hubieran tornado a negro.


Me desabrocho los botones que entrelazan nuestra pena,
porque las tuyas han echado raíz
y las mías son una verbena.

Te arranco, como se arranca la mala hierba
para que nazcan nuevas flores en mi tierra.

Yo que intentaba sacarte a caricias,
yo, que quería por las buenas.

Te goteo, como el amargo líquido de mis arterias.

Yo, que nunca pude a la fuerza.

Mi abismo es un árbol
al que arrancaron la corteza.

Tus negros cuervos anidaron
en el interior de mi cabeza.

Te escarbo, hundiendo los dedos en mi arena
hasta llegar al núcleo,  escondido entre las venas.

Me descoso el alma para que todo escape fuera
el incomodo silencio
y la mirada negra.

El orgullo malherido
se ha tornado fortaleza.

A mí, que nunca pude a la fuerza.

















03 diciembre 2016

Letras suicidas que ya no son bonitas



Esas cosas que se supone debo sentir,
me faltan
y disimulo
esperando que nadie note
que estoy fingiendo
que ya no siento 
las cosas que se supone debo sentir.

Se me metió un dolor en las entrañas
tan profundo y ensordecedor
que ya no siento nada.

No hay espacio en este caos para nada bueno
solo queda tristeza en la punta del lapicero.

Ya no sé hablar del amor verdadero,
ni de sentimientos correspondidos, ni de nada nuevo.

Me quedé atascada en la aguja del minutero.

Solo me sale tu pena en forma de soneto,
promesas rotas y amargos sentimientos.

Ahora solo sé de arrepentimiento,
de taparme las taras con la punta de los dedos
y de espinas clavadas que se han metido dentro.

Me hiciste oscura como una noche de invierno
sin estrellas ni luna decorando el cielo.

Ahora soy una noche fría de enero.

No recuerdo dónde estaba el interruptor
que lo pone todo a cero,
pero lo intento.

En intentarlo se están escurriendo los años
y sigo pensando que soy menos mujer 
de lo que fui
antes de ti
y sigo pensando que te has llevado algo 
que no consigo localizar 
en el fondo 
de mi saco.
Y sigo pensando que he merecido el daño
que nada ya será bonito 
que mi vida es un capítulo acabado.

Ni alcanzas a imaginar
el dolor que hay sembrado en mi interior.

Mis letras suicidas ya no saben ser bonitas
una caricia las ha deformado
desde que sus dedos abrasaron mi costado
se ha vuelto todo malo.

Y me faltan esas cosas que se supone
debo sentir,
me faltan 
y disimulo
esperando que nadie note
que ya no siento del modo
que se supone
debo sentir.





Imagen de Luis Muñoz.

31 octubre 2016

Un hombre que ya no está



Amé profundamente a un hombre que ya no está.

Hay tantas y tantas maneras de no estar.

A veces, todavía dudo si fue un espejismo,
si fue perdiendo tejido hasta que no le quedó
nada de sí mismo.
Si el verdadero era el otro que tanto daño causaba.

Y  siento que estuve enamorada de un fantasma.

Solo sé que él ya no está.
Están su sombra y su estructura,
su forma de caminar y su espesura.

Hay tantas y tantas formas de no estar.

Él era diferente,
tal vez creíste que no me daría cuenta del cambio.

Primero se fue la actitud, lo más importante.
y tú te empeñas porque ves una presencia
que se parece a la de antes.

Faltan piezas. Y lo sabes.

Luego llegó la tristeza pegajosa y espesa
y no supo limpiarse.

Tantas cosas cambiaron
tan sutiles
todas ellas un presagio de que se iba lentamente
cuando volví a mirar ya no estaba,
definitivamente.

Un día miré aquello que parecía su cuerpo
y dentro había alguien que no reconocía.

Hay tantas y tantas maneras de no estar.




10 octubre 2016

Conseguir cosas asombrosas



He conseguido convencer a mi alma
de que mi mente la engañaba.
He limpiado los rincones oscuros
donde el sol nunca llegaba.

Cosas asombrosas que nunca habría intentado
de no ser por esta cabeza loca que nunca tiene demasiado.

He rehecho mis recuerdos para que encajen en tu talla,
ahora son pequeños e intrascendentes.
Ahora, por fin te encajan.

He conseguido convencer a mi abismo
de que el suelo firme se tambalea.
He tachado varias cosas de la lista
donde los deseos se almacenan.

No eran reales los recuerdos
ni lo eran las huellas.
Eran artificios que disfrazaban
nuestras miserias.

He dejado de preguntarme si mereció la pena,
he dejado de culparme, de disculparte  y de ser la buena.

Me he convertido en herrera y hago mariposas con las cadenas.

No eran sólidos los argumentos
pero las excusas eran perfectas.

He conseguido que sobre los fosos crezca hierba,
que la vida me guste como si no te conociera.

Remover la tierra
y sembrar narcisos donde antes hubo enredaderas.












26 mayo 2016

Como siempre



No hacemos las cosas bien
las hacemos igual que siempre
y así sucede,
volvemos a chocar con las mismas paredes.

Hagamos algo distinto. Abramos ventanas allí
en esa pared del fondo donde suelo golpearme la cabeza.

Hagamos algo distinto,
cambiemos de sitio,
rindámosle un homenaje a la improvisación
cambiando el orden del final hasta el inicio.

Acabemos empezando
y si te guardas tus telas de araña
yo le pongo puentes a mi precipicio.

No hacemos las cosas bien
las hacemos como siempre,
defendiendo una posición
que cambia constantemente.

Estamos viejos para cambiarnos
y nos sentimos cómodos así,
desperdigados,
rodeados de vacío en el espacio
tragando lo que nos rodea
como agujeros negros desproporcionados.

Hagamos algo diferente
empecemos desde el final
hasta llegar al principio nuevamente.

Y en lugar de decir adiós
te diré  -Hola, encantada de conocerte-