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11 mayo 2020
Lo que no pretendo
Nunca pretendí, ni pretendo
que seas alguien distinto
ni que sientas como yo siento.
No quiero una simulación
ni que interpretamos ningún papel
quiero que seas verdad
y que yo te pueda creer.
Nunca pretendí, ni pretendo
ocupar un lugar que no era para mí
ni que giraras lo suficiente
para encajar en mi perfil.
Te quise así
con toda la oscuridad
que acabaría por venir.
Te quise así
con la misma fuerza con la que luego
quise huir.
Nunca quise
cambiarte o encadenarte
o ponerle un nombre a los minutos
que compartimos para saber dónde encajarte.
Nunca pretendí, ni pretendo
que me quieras solo porque yo te quiero.
Uno tenía que ser la mecha
y otro ser el fuego.
Nunca quise hacerte daño
ni siquiera cuando el dolor
me arrancó de mi cuerpo.
Ni siquiera ahora que ya has mostrado
tu lado más oscuro y siniestro.
Nunca pretendí ni pretendo
que tengas otra percepción
que la que te has llevado
no pretendo que cambie nada,
ni daremos nada por sentado.
Nunca quise venganza,
puse el otro lado de la cara
y si eso te hubiese servido,
lo habrías tenido
las veces que hiciera falta.
Lástima que a ti
jamás te vale nada.
28 enero 2020
Tú no lo sabes
Tú no lo sabes,
pero yo he visto todas las vidas que no viviremos.
Aunque nunca nos hubiésemos amado.
Aunque no estuviésemos predestinados.
Has salido a correr,
yo me he quedado a escribir.
Has llegado cansado y molesto,
intuyo que es por algo que no ha salido como tú esperabas.
Me transformo en segundos para ser la tirita
que tape completamente la herida.
Tú maltratas tu cuerpo corriendo hasta casi reventar
como si de alguna forma estuviera conectado con esa parte
de tu cerebro a la que no sabes acceder.
Yo maltrato mi cabeza, tecleando con rabia sobre la tristeza.
Como dos trozos de tela que han encontrado su propósito
haciéndose de venda.
Tú no lo sabes,
pero yo he visto todos los finales.
Me has transformado en el fallo que no puedes perdonarte
en el complejo capricho que tus frágiles sentidos no pueden
permitirse.
Me dices adiós desde una puerta entreabierta.
Tú sales a correr para que no te devore la bestia negra
yo escribo sobre la tristeza, tecleando hasta que duelen los huesos y las yemas.
Tú no lo sabes,
pero yo adiviné que no encontraríamos jamas la salida
porque tú eras una herida profunda
y yo tan solo una tirita.
Aunque nunca nos hubiésemos amado.
Aunque no estuviésemos predestinados.
Has salido a correr,
yo me he quedado a escribir.
Has llegado cansado y molesto,
intuyo que es por algo que no ha salido como tú esperabas.
Me transformo en segundos para ser la tirita
que tape completamente la herida.
Tú maltratas tu cuerpo corriendo hasta casi reventar
como si de alguna forma estuviera conectado con esa parte
de tu cerebro a la que no sabes acceder.
Yo maltrato mi cabeza, tecleando con rabia sobre la tristeza.
Como dos trozos de tela que han encontrado su propósito
haciéndose de venda.
Tú no lo sabes,
pero yo he visto todos los finales.
Me has transformado en el fallo que no puedes perdonarte
en el complejo capricho que tus frágiles sentidos no pueden
permitirse.
Me dices adiós desde una puerta entreabierta.
Tú sales a correr para que no te devore la bestia negra
yo escribo sobre la tristeza, tecleando hasta que duelen los huesos y las yemas.
Tú no lo sabes,
pero yo adiviné que no encontraríamos jamas la salida
porque tú eras una herida profunda
y yo tan solo una tirita.
Aire de plomo
En un gesto sutil, apagas la luz
y yo me quedo con las ganas de dibujarte un arco iris
con la lluvia de mis ojos.
Recoges lentamente
de manera que descubro
que falta algo cada día
y cuento las horas que quedan
para que por fin me lo digas.
Como si hiciera falta
como si no me faltaran trozos
como si el mundo siguiera dando vueltas
como si no me dejaran marca
en forma de pellizcos, tus ausencias.
Apagas la luz y aún tengo
mil cosas que contarte
me quedan mil caricias para darte
mis ventanas de par en par
a las que no has querido asomarte.
Apagas la luz
y a oscuras tropiezo con todo
las manos mojadas
el aire de plomo
y el mundo sigue girando
como si no me faltaran trozos.
y el mundo sigue girando
como si no me faltaran trozos.
Pretender entedimiento
Te he pedido ayuda como si supieras lo que es eso,
como si fueras capaz de entender lo que siento o acercarte
siquiera a este lugar inhóspito y desierto.
siquiera a este lugar inhóspito y desierto.
A veces soy una idiota a la que parece gustarle
chocar contra esa pared para luego lamerse la sangre.
¿ Cómo podrías tú ayudarme ?
Nadie más que yo sería capaz de pedir ayuda para no odiarte.
Me temo que era inevitable, que estos son los pasos
que me llevarán hacia otra parte.
Lejos de ti, lejos del desastre.
Lejos de ti, lejos del desastre.
Seguramente crees que te la pedí porque soy frágil.
- Para mí no es un problema - te atreves a decir desde tu cumbre,
desde esa pose calmada y distante del que sabe en el fondo
que es mezquino y miserable,
un cobarde incapaz de preocuparse por nadie.
un cobarde incapaz de preocuparse por nadie.
Después de todo
no has entendido nada.
no has entendido nada.
Cada vez que te veo recuerdo mis tropiezos
como cuando recibes un golpe y cada vez que llueve
los huesos vuelven a dolerte.
Cada vez que te veo hago recuento de desperfectos
y me pareces una sombra del ser que amé
y me duele igual que si hubieses muerto.
A fuerza de oscuridad, te has convertido en alguien
de perfil desdibujado,
que ya no mira a los ojos y camina siempre cabizbajo.
Con las manos frías y semblante triste.
Un charco en comparación con el océano que fuiste.
y me duele igual que si hubieses muerto.
A fuerza de oscuridad, te has convertido en alguien
de perfil desdibujado,
que ya no mira a los ojos y camina siempre cabizbajo.
Con las manos frías y semblante triste.
Un charco en comparación con el océano que fuiste.
¿De dónde has sacado el valor para sentarte frente a lo que has roto
y no mirarlo siquiera a los ojos?
¿Cómo puedes haberle arrebatado toda la magia
al ser más limpio que has conocido y permitir que se siente frente a ti
mientras te miras el ombligo?
¿Quién te ha herido tanto para haberte transformado
en este ser oscuro y sombrío que todo destruye a su paso?
En tu infinita oscuridad
alargando los dedos hasta tocar el infierno
y esta estúpida que te pide ayuda
como si tú supieras lo que es eso.
como si tú supieras lo que es eso.
27 enero 2020
Miradas desde arriba
Se acerca la hora.
No puedo evitar seguir poniéndome nerviosa.
Me pinto los labios y me subo a unos tacones.
Parece que brillo, pero solo es un reflejo impreciso.
Me he transformado en alguien distinto
para poder llegar a ti y hacer juego con tu frío.
Me envuelvo en esa piel que hace a la vez
de coraza y de suplicio.
Yo y mi sencillez,
mis zapatos planos y mi pelo despeinado,
todo ha saltado por un precipicio.
Hago cosas sin sentido,
si no te has dado cuenta, no será
por lo bien que finjo.
No me estabas prestando atención,
por eso no lo has visto.
Me descalzo cuando llego
porque soy torpe en las alturas,
me miras desde arriba con el gesto insolente de quien no precisa
corazas ni falsas composturas.
Tu mirada honda y oscura
que destroza en mil pedazos
lo que me queda de cordura.
Y regreso descalza y despeinada
con los labios desgastados
hasta que llegue de nuevo la hora
en que me ponga nerviosa.
Hasta volver a ponerme este disfraz
que me convierte en otra
mientras tú me miras desde arriba
porque a ti nada te importa.
10 octubre 2019
Telarañas
Quizá he dedicado demasiado tiempo a las telarañas
que cubren mis ventanas.
He mirado a través de ellas hasta no ver nada.
Me he convertido en la sombra
de la que huía desesperada
pero no hay forma de escapar
si son barrotes las entrañas.
Me parto en cien mil pedazos
para encontrar la forma adecuada
cuando no eres la pieza correcta
nada te encaja.
Supongo que daba saltos
y lo llamaba batir las alas
hasta que una pared me derribó
y el aire se hizo agua.
Quizá no he sabido limpiar a tiempo mis ventanas
cansada de que cualquiera que llegaba, las ensuciaba.
De una forma inevitable
le cogí cariño a mis telarañas.
que cubren mis ventanas.
He mirado a través de ellas hasta no ver nada.
Me he convertido en la sombra
de la que huía desesperada
pero no hay forma de escapar
si son barrotes las entrañas.
Me parto en cien mil pedazos
para encontrar la forma adecuada
cuando no eres la pieza correcta
nada te encaja.
Supongo que daba saltos
y lo llamaba batir las alas
hasta que una pared me derribó
y el aire se hizo agua.
Quizá no he sabido limpiar a tiempo mis ventanas
cansada de que cualquiera que llegaba, las ensuciaba.
De una forma inevitable
le cogí cariño a mis telarañas.
13 junio 2019
Sé que te quiero
Tus gotas cayendo
se van filtrando cuando llegan a mi cuerpo.
Sé que te quiero
también sé que eso no sirve
que nunca ha sido suficiente.
Cuando avanzas comprendes
que todo puede empeorar
a pesar de lo que sientes.
Este habitáculo de silencio
en el que quedo,
apartada de tu vida
porque no te queda hueco.
Esas heridas que me abres
sin quererlo,
de absurda incomprensión
alimentada por el miedo.
Están abiertas
y me duelen si te creo.
Están cicatrizando
y me sangran si te veo.
Tus circunstancias son más grandes
que nuestros afectos.
Aunque pudiese mil veces, que puedo,
volver a levantarme,
acabaría por ir cojeando
contigo a ninguna parte.
.
se van filtrando cuando llegan a mi cuerpo.
Sé que te quiero
también sé que eso no sirve
que nunca ha sido suficiente.
Cuando avanzas comprendes
que todo puede empeorar
a pesar de lo que sientes.
Este habitáculo de silencio
en el que quedo,
apartada de tu vida
porque no te queda hueco.
Esas heridas que me abres
sin quererlo,
de absurda incomprensión
alimentada por el miedo.
Están abiertas
y me duelen si te creo.
Están cicatrizando
y me sangran si te veo.
Tus circunstancias son más grandes
que nuestros afectos.
Aunque pudiese mil veces, que puedo,
volver a levantarme,
acabaría por ir cojeando
contigo a ninguna parte.
.
03 mayo 2019
Una noche sin estrellas
Era una noche cerrada,
sin estrellas ni luna que nos iluminaran.
Tú y yo por una calle desierta
sin decirnos nada.
Me retumbaba en los oídos
el eco de las pisadas,
la respiración entrecortada
el silencio haciéndose espeso
y la mirada siempre fija en el suelo.
Me llevaste lo suficientemente lejos,
a un lugar perdido, donde nadie pudiera vernos.
Nos abrimos en canal
en lo que dura un paseo.
Querías que tu vida funcionara
y dejarte fuera los sentimientos.
Que la vida te encajara
haciendo lo correcto,
yo seguí caminando con la mirada en el suelo.
Quería cuidarte,
que mis palabras se posaran en tu piel
que supieras que estaba dispuesta
a deshacer tus nudos.
A deshacerme yo,
que solo era un nudo más.
Miré alrededor,
a las sombras siniestras
de los arboles en la noche
escuché tus abstractas palabras
con tintes de reproche.
Me quedé perdida en tus ojos
y pensé - no me conoce-
y la vida se nos vino abajo
desde entonces.
Ahora sé que todo lo hicimos mal
desde aquella noche.
Me llevaste lo suficientemente lejos,
a un lugar perdido, donde nadie pudiera vernos.
Nos abrimos en canal
en lo que dura un paseo.
Querías que tu vida funcionara
y dejarte fuera los sentimientos.
Que la vida te encajara
haciendo lo correcto,
yo seguí caminando con la mirada en el suelo.
Quería cuidarte,
que mis palabras se posaran en tu piel
que supieras que estaba dispuesta
a deshacer tus nudos.
A deshacerme yo,
que solo era un nudo más.
Miré alrededor,
a las sombras siniestras
de los arboles en la noche
escuché tus abstractas palabras
con tintes de reproche.
Me quedé perdida en tus ojos
y pensé - no me conoce-
y la vida se nos vino abajo
desde entonces.
Ahora sé que todo lo hicimos mal
desde aquella noche.
20 marzo 2019
Pienso en ti de vez en cuando
Pienso en ti de vez en cuando, y solo deseo que seas todo lo feliz
que te deje ser tu vida.
Pienso en mí, más a menudo, y me arranco esos hilos
que acaban en nudo.
Todo lo que de oscuro habitaba en mí,
en realidad era tuyo.
Ahora abro las cortinas y dejo que pase la luz,
ahora salto porque he estado demasiado tiempo de puntillas,
ahora me encuentro más de lo que me pierdo
tengo cosas bonitas volando a mi alrededor
y menos pena y menos miedo.
Pienso en ti, de vez en cuando,
y el sabor de mis pensamientos
se vuelve agrio y amargo
porque te he querido tanto
que ojalá hubiese conservado algo.
Algo que equilibrase la balanza
un recuerdo compensado
uno al menos, en el que yo ganara.
No he podido evitar que nuestro recuerdo se ensucie,
que se vean los desperfectos cuando enciendo las luces,
no he sabido encontrar más que dolor y tristeza en él.
He escarbado hasta llegar a la razón
y allí relucía limpia la verdad.
Hay tantas cosas que no pude evitar.
Me lamento todavía de no haber encontrado la manera,
me castigo todavía por no haber elegido una posición distinta
un lugar que no se hubiese convertido en un desierto infinito.
He soltado un par de lágrimas
pero las he secado escribiendo.
He escarbado hasta llegar a ese lugar
donde brilla desnuda la verdad
que tú nunca me has querido
eso solo y nada más
19 febrero 2019
Golpeando los cristales
No todo iba a ser lluvia
golpeando los cristales, a veces,
entre las líneas
torcidas, también sale el sol.
Hoy ha iluminado
nuestras zonas oscuras.
Sé que ya no estás.
Sé que ya no estás.
Sé lo lejos que te has
ido.
Sé que le hablo al
inmenso vacío.
Pero a veces en mis sueños quedo contigo
hablamos, nos reímos
descorchamos una
botella de vino
Dos sillas vacías en las que no nos sentaremos.
Un espacio vacío al que
le faltan dos siluetas
que se sientan y se
cuentan dónde están los desperfectos.
Dos sillas vacías que hacen de estandarte a nuestra cobardía
tuviste miedo de
tropezar de nuevo
y yo tuve miedo de tu
miedo, cada día.
Las cosas que no diremos están escritas en un universo paralelo
como las dos sillas
vacías en las que no nos sentaremos.
Olvidarás el olor de mi piel, con el tiempo
y dependerá de nosotros en que se transformen
nuestros recuerdos.
Los míos en un perfecto ramo recogidos
en mi silla vacía
dejando que las raíces crezcan infinitas en mi suelo
porque ya no tengo pena,
ni rencor, ni miedo
a la ausencia de tu cuerpo
ni a la muchas cosas
que ya no nos diremos.
Los míos en un perfecto ramo recogidos
en mi silla vacía
dejando que las raíces crezcan infinitas en mi suelo
porque ya no tengo pena,
ni rencor, ni miedo
a la ausencia de tu cuerpo
ni a la muchas cosas
que ya no nos diremos.
27 agosto 2018
Fantaseo
Fantaseo con que un día cualquiera te acerques a mí
y me preguntes muy bajito si soy feliz
y yo te mire asombrada porque ya no recordaba
cómo suena tu voz.
Lo estoy intentando
con todas mis fuerzas.
Pero tú jamás preguntarías eso
y recuerdo tu voz con todos sus matices.
A veces la verdad está llena de mentiras
también hay mentiras hablando más claro que la verdad.
Fantaseo con el silencio
lo lleno de hojas secas y recuerdos.
El aire se ha llenado con tu olor,
me estoy empeñando en no respirar.
Me pliego para ocupar menos
hasta ser una gota de lluvia en el aire suspendida.
Fantaseo con que no nos conocemos
y me acerco a pedirte fuego,
sonriendo, porque aún podemos rozarnos
sin saber que tropezaremos.
Fantaseo con ser una desconocida
que no te escueza como sal
goteando en las heridas.
Fantaseo con ser cualquier otra persona
alguien que pueda cruzarse contigo y no esquivarte la mirada,
alguien que no tenga estos dos huecos inmensos en la espalda.
Alguien que te mire con valentía
que no tenga recuerdos amargos
mezclados con la saliva.
Lo sigo intentando con todas mis fuerzas,
lo intentaré todos los días.
30 julio 2018
Podemos elegir
Siempre se puede elegir.
Dicen que hasta en los momentos en que el ser humano se encuentra más privado
de su libertad, siempre tiene una elección que puede tomar.
Podemos elegir en qué creer.
Qué pensar.
Es a raíz de esas elecciones cuando comprendes que las culpas casi siempre son
compartidas.
Elegí confiar, con heridas recientes.
Elegí permanecer cuando esa ya no era una buena decisión.
Elegí volver aún sabiendo que ese ya no podía ser mi sitio.
Elegí marcharme para que me quedara algo bueno que conservar.
Tú tomaste tus elecciones.
Elegiste esto.
Me construí un cubículo de cuatro paredes que contuvieran el dolor.
Lloré, lloré mucho.
Golpeé mucho también.
Me rompí para volver a poner los trozos en su lugar
y elegí curarme aunque ya no pudiese ser la misma que era antes.
Elegí perdonarte aunque nunca lo pediste
y elegí no devolverte jamás la hostilidad ni el frío que me lanzaste.
Cambiaste cosas importantes, y fue mi elección luchar por no convertirme
en un ser cerrado, inerte y desvencijado.
Elegí luchar hasta entenderlo
elegí rendición cuando llegó el silencio.
Elegí vivir con el dolor, yo que siempre elegí la huida.
Elegí perdonarnos.
Elegí ser un escudo y no un espejo.
Elegí ofrecerte el reverso de mis manos.
Siempre podremos elegir
con qué quedarnos,
de que manera describirnos
qué conservar al final de todo
cuando la ausencia sea tan solo un espejismo.
Elijo la risa , las caricias que abrían las puertas
al cataclismo.
Elijo limpiar lo feo.
Elijo verte bonito.

12 junio 2018
No volveré a sentarme frente a ti
No volveré a sentarme frente a ti
con esa destructiva sensación
de que merezco toda esa oscuridad
que estrellas contra mí.
Ya no volveré a sentarme frente a ti.
Últimamente, cada vez que lo hacía, sentía pánico.
Me encogía tanto que a veces tardaba días en recuperar
mi tamaño.
Me sentaba y pasados unos minutos, cuando la fuerza ya no soportaba,
se me abría un agujero inmenso en las entrañas
y todo escapaba por él.
Ya no volveré a sentarme frente a ti,
fingiendo que soy un espejo
que has lanzado una piedra
y yo recojo los trozos en silencio.
Ahora sé que no lo merezco.
Que todas las cosas feas en las que me he convertido
son producto de tu reflejo.
No me sentaré frente a ti
a contribuir con tu guión estructurado
puedo ser tu enemigo
pero no seré un extraño.
Tendrás que aprender a digerir tu rabia,
contra mí no volverás a estrellarla.
Seré tu enemigo
o tu contrincante
antes de ser nada.
No volveré a sentarme frente a ti
para que me destroces el alma.
Tendrás que coger tu odio y hacer con él
una bola inmensa y tragarla
porque ya no,
contra mí no vas a estrellarla.
16 mayo 2018
Toca mis muros
Deseo
que las palabras te mojen
que la humedad te cale
que sobre esta líquida superficie
tus ojos resbalen.
Que se te claven en la piel
las palabras y las frases
que algo cambie
que algo cambie
que no seas el mismo cuando acabe.
Toca mis muros como si fueran tuyos,
por ti los levanté.
Toca mis muros
perfectos sustitutos de mi piel.
Hormigón y cemento,
la soledad de centro
dejar la vida de una puerta para fuera
y guardar lo frágil hacia dentro
Mis muros de frío invierno.
Deseo
que cuando te muerda la soledad
eleves la mirada al techo
como hacías cuando dolías
y me ardías en el pecho.Deseo que el alma se te eleve
por encima de la piel
que abras a tiempo los ojos
y todavía puedas ver.
Que la respuesta a tus miedos
sea un nombre de mujer.
Deseo que tus dedos
recuerden la temperatura de mi boca
ahora que es un muro
de gélida y abrupta roca.
Toca este cemento como si fuera tuyo
cuando te falte el aliento
asómate hacía dentro
y pinta flores en mis muros.
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