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28 enero 2020

Aire de plomo



En un gesto sutil, apagas la luz
y yo me quedo con las ganas de dibujarte un arco iris
con la lluvia de mis ojos.

Recoges lentamente
de manera que descubro
que falta algo cada día 
y cuento las horas que quedan
para que por fin me lo digas.

Como si hiciera falta
como si no me faltaran trozos
como si el mundo siguiera dando vueltas
como si no me dejaran marca
en forma de pellizcos, tus ausencias.

Apagas la luz y aún tengo 
mil cosas que contarte
me quedan mil caricias para darte
mis ventanas de par en par
a las que no has querido asomarte.

Apagas la luz
y a oscuras tropiezo con todo
las manos mojadas
el aire de plomo
y el mundo sigue girando
como si no me faltaran trozos.






Tan lleno de ti




Estás ahí, tan lleno de ti, que no cabe nada más.

Yo miro hacía otra parte 
fabrico una cortina de pestañas
que no puedas traspasar.

Estás a la vuelta de esa esquina 
y no la quiero doblar.
Mis pies se han clavado a la tierra
y no paro de temblar.

Sigues estando en los pliegues de las sábanas
en las cornisas de la ventana
y a veces me meto en la ducha y te encuentro en el agua.

He aprendido a disimular
a fingir que todo funciona
en perfecta normalidad.

Pero cada vez que te veo recuerdo
que ya no cabe nada más.

Que ahora soy un grano de arena
que cualquier brisa puede arrastrar
que ya no tengo la valentía de alzar la cara
si compartimos el mismo lugar.

Y tú, sin embargo, estás ahí
tan lleno de ti
que no cabe nada más.









17 julio 2019

Acariciarse lo roto




Seremos fuertes. Lo sabes.
El truco es empezar fingiendo que lo eres.

El secreto es saber que hacía bajo, los pozos también tienen suelo,
que afortunadamente hay un momento en el que ya más es imposible.

Como cuando hace mucho frío y ya no notas la diferencia entre -4 grados
y -20.

Seremos fuertes, porque la verdad se sitúa en un punto estratégico en el
que siempre es visible aunque tú cierres los ojos.

Lo malo es empeñarse en acariciarse lo roto.

Seremos fuertes. Lo sabes.

Porque todo pasa como pasan las nubes empujadas por el aire,
cuando miras a unos ojos vacíos y comprendes que dentro no hay nadie.

Amar lo oscuro, lo profundo, lo insalvable,
tirarse al mar helado para salvar un espejismo.

De eso también nos curaremos.
De los golpes rotundos y certeros
que llegan escondidos detrás del silencio.

Esos que apenas hacen ruido pero resquebrajan
los cimientos.

Nos curaremos de haber elegido un monstruo
como protagonista del cuento.
De haber cogido todo lo que tienes de bonito y haberlo volcado
en un cubo de basura.

No sé si sabes que esa mezcla imperfecta también será basura.

Seremos fuertes
porque todo se cura.











Otros distintos



Te veo fumando con la mirada perdida en el infinito,
con esa cabeza, tan llena de cosas, que se ha transformado en abismo.

Disimulo, como si no te hubiera visto.

¿Cómo hemos llegado a esto?

A no mirarnos.
A la absoluta transparencia.

¿En que momento dejaron de golpearme la piedras que lanzabas?

Siempre tienes aspecto de estar pensando,
de estar sumergido en un mundo al que no accedemos el resto
de los humanos.

Los recuerdos se me aturullan y me hacen un nudo de marinero.

Tu pelo engominado un domingo por la tarde.
La ropa mojada sobre la cama.
Hielos y limones en rodajas.
Una tarta congelada.
Una ventana abierta y el dibujo de una corbata.

Te miro a traves del aire que se ha vuelto sólido entre nosotros
y los recuerdos buenos se amontonan con los malos y ya no sé
distinguirlos.

Te metiste en la habitación una noche que planeabamos ir al cine,
yo, sentada en el salón, te oía susurrar.
Ese tono de voz solo lo usabas para la persona que estaba al otro lado.

Cuando había pasado casi una hora recogi mis cosas y me fui.
Sin reproches, sin excusas, sin explicaciones.

Elegí ese recuerdo como cumbre del desastre.


Te observo a traves del tiempo que nos ha vuelto imperfectos
y los recuerdos malos se amontonan con los buenos
y ya no sé distinguirlos.

Otro día. Después de 8 horas decidí que ya era hora de marcharme, tenía miedo
de estar ocupando tu espacio y tu tiempo.
Me llamaste y me dijiste que volviera, que por qué me iba tan pronto.

Elegi ese recuerdo como remiendo de lo roto.

Te miro a escondidas, ahora que ya somos otros.

Y los recuerdos se me atascan en el pecho
y se derraman como agua por mi rostro
ahora que ya no somos nosotros.







09 junio 2019

Quizá no es a ti




Quizá no es a ti
lo que echo de menos.

Quizá es a la emoción
o la incertidumbre,
el tobogán
la montaña rusa
las turbulencias
las mariposas de la tripa
el continuo tic tac de la bomba 
que  abandonaste en mi pecho.

Es mi impulso lo que añoro.

Te veo ahora
con esos surcos profundos
enmarcando tus ojos
y esa mata de pelo oscuro
que oculta tu rostro.

Otro ser distinto
que ya no siento mío
un dolor mirarte
que ha traspasado
al sentir primero
cuando quise dibujar en tus dudas
y que tú fueras el lienzo.

Quizá no es a ti
a lo que echo de menos.









10 mayo 2019

Pero soy yo la que está rota




Me he desbordado hacia dentro
y en esta cueva chocan las olas.

He perdido el tiempo y la energía
para intentar estar a solas.

He girado el mundo para encontrarme
y descubrir que estaba rota,
hay quien viene sin herramientas
aunque sepa usarlas todas.

He abierto las puertas que daban al abismo
mientras hay personas que ni las rozan

pero soy yo la que está rota.

He visto a la gente lamer el suelo
alimentarse de las sobras
pero el fondo es intrascendente
frente a la importancia de las formas

eres tú quien lo hace feo
pero soy yo la que está rota.

No cabe mas basura
debajo de tu alfombra
se te transparentan los monstruos
bajo la ropa.

Pueden fingir cualquier emoción
porque es la apariencia lo que importa

Cuando caminas se escuchan
tus piezas sueltas
y los glaciares habitan en tu boca


pero soy yo la que está rota.






08 mayo 2019

Aire amargo




El día que tuve que decirte adiós
el aire sabía amargo,
me abrasaba la piel y las entrañas
tener que respirarlo.

Quise ser valiente, por una vez.
Reuní todo el dolor en una sola frase
porque no existen palabras exactas
cuando se trata de marcharse.

Te parecerá una tontería que te diga
que no he dejado de amarte ni un instante.

Te decía adiós y sabía 
quien tardaría más en curarse.


Supe que desde ese momento
la tristeza me haría de paisaje
que volvería la rabia sobre mí
hostil y salvaje.

Porque nunca es fácil permanecer
si quieres salvarte
y no existen puertas abiertas
cuando se trata de marcharse.


Te decía adiós y sabía 

quien tardaría 

más en curarse.







02 febrero 2019

Conozco



Conozco tu voz,
no esa que oyen todos
conozco tu voz en modo susurro,
en modo gemido y en modo confesión.

Conozco tu voz
cuando tiembla por que no crees en lo que cuentas
y tu voz profunda cuando sabes lo que buscas.


Conozco tu piel
y tus miedos
la forma en que abres la puerta
y la forma en que ocultas
los secretos.

Conozco la curva de tu sonrisa
liberada del peso
y tu cuerpo desnudo
sumergido en el mío.

Conozco tus abismos
y tus preferencias
y el martillo de acero
con que golpeas tu conciencia.

Tu falta de paciencia
tu resistencia a la incertidumbre
y aún así me comporto
como si fueras un extraño.

Cierro los ojos cuando alguien habla de ti
en un esfuerzo callado
para no confesar la belleza que se esconde 
entre tus tinieblas
y la voz suave y rota que tienes
cuando te transformas.

Finjo que soy una piedra para que nadie descubra
que conozco tu voz, tu silencio y tus costuras
y conseguir que no sepan
entre otras muchas cosas
que no eres un extraño
ni lo mucho que me importas.









31 diciembre 2018

Esperas de mí



Esperas de mí

la palabra perfecta
el momento exacto
la retirada a tiempo
la calidez de mis manos.

La callada presencia
el carácter templado
que cuando te canses 
de darme vueltas,
nada haya cambiado.

Esperas de mí

que sea la cara y la cruz
del mismo lado,
la cantidad justa
que nunca es poca 
o te parezca demasiado.

Que lea tu mente
de un modo disimulado,
que nada me afecte
y mis cálidos abrazos
cuando finjo ser fuerte.

Esperas de mí

una mezcla sutil
de ser, a la vez, frágil y valiente
un equilibrio imposible
una maquina perfecta
que a veces siente.

Un territorio neutro
que florezca solo
cuando lo pises
un suelo fértil en el que solo crezcan
tus raíces.

Esperas de mí
un imposible.








16 octubre 2018

Cuando pude respirarte



Lo bueno también se queda,
lo conservo por si algún día
mi piel ya no lo recuerda.

Nadie canta en portugués como tú,
nadie canta Ja sei namorar con tanto brillo en los ojos
mientras a través de las heridas se ve la oscuridad.

Me llevo la imagen de tu cuerpo desnudo bailando
como si no hubiera nadie,
la noche perfecta en que me hiciste aire
pero fui yo quien pudo respirarte.

Otro día en que todas las horas nos parecieron pocas,
acabamos viendo documentales
porque tú no sabías pedir que me quedara
y yo no quería marcharme.

La primera vez que dormí contigo
y querías abrazarme,
entonces eras valiente y yo solo una cobarde.

La primera vez que lloré contigo
y como estabas perdido solo tuviste la ocurrencia
de ofrecerme chocolate.

El placer y la belleza que para mí
han sido amarte.

Me llevo todos esos recuerdos, que he protegido con empeño del desastre,
para usarlos de costura cuando piense en ti más de la cuenta
y no me quede un lugar para la duda.

Lo bueno también se queda
lo retengo en mi memoria
por si algún día mi piel no lo recuerda.










09 mayo 2018

La pérdida del soporte



Los días me atrapan entre sus largos dedos 
demasiado parecidos a barrotes
en el hueco de la cama ya no encaja mi silueta, 
la sombra de la pared no me reconoce.

Una tras otra, las horas golpeando
han dejado un agujero enorme
por el que escapan esas cosas 
a las que no supe ponerle nombre.

A veces, sin dudar,
es mejor de un solo golpe.

Sin enredos que nos hagan tropezar
sin esa torpe necedad de querer lo que no te corresponde.

Dejar las cortinas cerradas y la luz apagada 
pasear por el volcán
y hacer piruetas en el borde.

Preparar la huida sin perder el norte.

Querer escapar pero no saber a dónde,
escoger al azar un punto cardinal
y caminar hasta el final
donde las olas se rompen.

Que el alma te haga giros
que pierdas el soporte
que alcances el lugar
donde la verdad se esconde.

Que seas capaz de trascender al hombre
que no te empape la pena sanguinea y cruda
cuando brote.

Una tras otra, las horas han logrado
que ya nada nos importe
que hayamos cavado en nuestro mundo
un agujero enorme.





05 mayo 2018

Ese tú imaginado




Ya es tarde para todo.

Pero tenía que decirte
que fuimos a la prueba final
siendo dos simples aprendices.

Intensos, fugaces y sensibles,
más que las propias, nos dolían
las ajenas cicatrices.

Lo hicimos todo mal,
como quien empieza una escalera
y se detiene a la mitad.

Bajábamos y subíamos
constantemente el mismo tramo.

Equivocados.

Tenía que decirte que te quiero todavía,
pero no de la forma confusa y torpe
que conocías.

Que te quiero imaginado
justo en ese instante que precede a la ignición.

Que te quiero desatado
terminando los peldaños que faltaban por subir
enganchado, posiblemente, a otras manos
unas manos duras, más fuertes que las mías.

Que ya es tarde para encontrarnos 
y reconocernos; de tantos golpes, desfigurados.

Pero hay un hueco donde todavía puedo
amar con desvelo a ese tú imaginado.



Imagen:  Abok2

17 abril 2018

Contando las gotas de agua salada



Lloré una noche entre dos columnas de piedra
porque me temblaban demasiado las piernas
como para andar hasta mi casa.

Para poder caminar me sujete a una esperanza manipulada.
Me hizo de soporte una mezcla inesperada
de irracionales sentimientos y de soberbia calculada.

Llore una mañana después de aguantar las palabras
que me iban rompiendo las fibras a medida que las tragaba.
Lágrimas orgullosas de no mostrarse a tu cara.

Para que no se atascaran me di la vuelta sin mirar
atestada de un orgullo fingido que sonaba tan alto
y hacía tanto ruido 
que fue imposible que escucharas los crujidos.

Lloré hacia fuera una noche oscura, sobre tu encimera
porque no podíamos rozarnos ni soltarnos las cadenas.

Lloré hacía dentro tantas otras que ya ni las recuerdo.

Lloré de frente una mañana, mirándote a los ojos, y sentí lo mismo 
que cuando lloras a las piedras.
Un vacío demoledor que hizo posible la opción
de que no te conociera.

Lloré una tarde de noviembre porque habías olvidado que día era,
y otras muchas que no viste, al bajar tus escaleras.

Un mar habríamos llenado con el agua salada de mis entrañas.


Me cansé de llorar
me cansé de ver esas flores convertidas en tierra
mientras se deshacía mi vida 
frente a tu fría presencia.

Y conté las gotas de agua salada,
sin duda alguna
para cualquier océano
eran demasiadas.














02 abril 2018

Semejanza



Se parecen demasiado
tu estudiada frialdad
y mi muro inmenso
de hormigon armado.

Se parecen demasiado
tus abruptas formas
y mi exceso de sarcasmo.

Esa forma tuya 
de hacer del mar, un charco,
y esa forma mía
de convertir cualquier sonido
en un disparo.

Tu miedo y el mío
en un espejo reflejados
no saben distinguirse.

Se parecen demasiado
tu cerrada existencia
y mi atroz temor
por si algo se tambalea.

Tu manera incierta
de aproximarte a algo
y mi torpeza innata,
se parecen demasiado.










21 febrero 2018

En el escenario equivocado

Te mentí. Lo siento.
Lo hice para no asustarte.
Quería parecerme a ti, ser gélida y distante
fui lenta en descubrir que a mí esa piel no me cabe.

El amor es importante,
es lo que queda después de todo
cuando ya nada vale.

Fui tan egoísta como tú.
Dejé las migajas y me guardé lo importante.
Fingí mejor que tú
aunque era igual de cobarde.

También tuve necesidad de agrandar el espacio,
de poner en la mesa mis defectos junto a los tuyos
y compararlos.
Mis sueños, aunque pequeños y raros
no tenían cabida en tu escenario.

También tuve miedo de ceder mi terreno
de haber pasado de ser jugador a ser el juego.
De causar destrozos con mi torpeza,
de no saber calibrar los daños,
de haber olvidado contar los golpes.

Me di cuenta de que me había enamorado de quien pensaba que podías ser,
no de quien eras.

Lo que eras, una inerte barra de acero, en la que yo daba vueltas.

Me voy despacio, sin hacer ruido.
y espero que algo te duela. 
Que te pese mi dolor sobre la escápula derecha.

Ahora sé que es imposible que sientas algo  parecido a lo bueno
o a lo malo que sentí yo contigo.

Fue demasiado desequilibrio para dos humanos asustados
que se aferran al precipicio hasta que les duelen las manos
y ven pasar la vida, a una vertical pared encaramados.

Sintiendo siempre que habitan
el escenario equivocado.













14 noviembre 2017

Procura que no te afecte



Querer a alguien y conseguir que no te afecte lo que siente.

Tornarse fría, insensible y ausente.
Hacerte un traje con la pena impermeable y resistente
y esperar pacientemente a que los astros se posicionen.

¿ Cómo demonios se hace todo eso?

Me rompiste tú, pero rota no me quieres.
Me sujeto los pedazos con alambres y alfileres.
Rogando que no lo notes y te quedes.

No mienten los gestos.
La oscuridad tampoco miente.

De todas las heridas que me causé por intentar entenderte
la más dolorosa fue cuando me dijiste  - Por favor, procura que no te afecte -
como si esa elección fuese mía y no estuviera en tus manos hacerla distinta.

Vacío pesas más, esa es la parte que no comprendes.
Que solo quiero que seas, que ya no quiero tenerte.


Descender hasta encontrarse
en un punto intermedio que no ha pisado nadie.
En un recóndito lugar inhabitable.

Seamos valientes.
Seamos sinceros.

No dejaremos que la tristeza se nos cuele por las grietas.
No seremos marionetas de la inercia.
Seguiremos otro camino y
tropezaremos en otra piedra.

Deshacerse despacio hasta alcanzar el punto exacto
dónde seas una pequeña parte de algo llamado pasado.

Procura que no te afecte.
Esfuérzate lo suficiente.
Elige bien tu posición, yo no voy a moverme.

Todas esas ordenes inconscientes
que me arrojas como golpes en las sienes.

Seamos valientes.
Seamos sinceros.   

Ya sé que no puedes.

No fuiste mi herida más profunda 
quizá solo fuiste la peor curada.

Seamos sinceros
seamos valientes.

Ya sabemos que no podemos.
Procura que no te afecte.

Huyo de ti, torpe y asustada 
porque has llegado a la raíz
y me has dejado la pena incrustada.

No había nada sincero ni valiente en nosotros
y lo peor no fue romperse del todo
fue peor enamorarse de lo roto.