15 diciembre 2016

Inabarcable



La verdad es que no me gustabas.
Nunca me fijaba en los hombres con traje
que siempre van corriendo y parece
que nunca pueden pararse.

Aquella primera noche en que vi que podías destaparte 
comprendí demasiado rápido que eras la ciudad prohibida
y yo quería visitarte.

Aquella noche mudaron en curvas
mis huellas dactilares
supe lo que era tu olor en el aire
y sentirse un intruso por rozar
lo que no ha rozado nadie.

Llegaste al rincón inhabitable
a la zona protegida de mis fondos abisales
porque eras un barco a la deriva
y yo soñaba con rescatarte.

En mis oscuros sueños sigues siendo inalcanzable
como aquella última noche en la que vi que podías disfrazarte
y comprendí que eras y serías siempre
el causante del desastre.

Comprendí que nunca fuiste un lugar
si no un momento efímero 
imposible de capturar
pero ya era, para todo, demasiado tarde
y me quedé con la impresión de que eras 
mi trozo de tierra inabarcable
no había espacio ni aire
y yo soñaba con quedarme.