30 junio 2019

Han llegado a ti




Enredados de nuevo mis pensamientos
han llegado hasta ti.
He pensado que aunque ya no tenemos solución
quizás el tiempo nos cure.

Quizás algún día nos encontremos en una calle
y volvamos a sonreírnos,
porque hace tanto que no te veo sonreírme
que sería feliz solo con eso.


Enredados de nuevo mis sentimientos
han llegado hasta ti,
no he sabido dejar de quererte
y he tenido que huir.

He pensado que aunque ya no sabemos hablarnos
quizás el tiempo nos enseñe.

Quizás algún día nos abracemos
y cerremos con ello los agujeros.
Quizá algún día choquemos de nuevo
y hayamos arreglado los desperfectos
o seamos tan viejos que nos dé igual
quizas te atrevas entonces a cogerme de la mano
quizás yo me atreva a contarte la verdad.


Enredados de nuevo mis recuerdos
han llegado hasta ti.
He pensado que si sueño bajito 
quizás se nos olvide el ruido.
Enredados mis deseos a tu ombligo
han dejado de volar hasta volver
a encontrarse contigo.




13 junio 2019

Sé que te quiero

Tus gotas cayendo
se van filtrando cuando llegan a mi cuerpo.

Sé que te quiero
también sé que eso no sirve
que nunca ha sido suficiente.


Cuando avanzas comprendes
que todo puede empeorar
a pesar de lo que sientes.

Este habitáculo de silencio
en el que quedo,
apartada de tu vida
porque no te queda hueco.

Esas heridas que me abres
sin quererlo,
de absurda incomprensión
alimentada por el miedo.

Están abiertas
y me duelen si te creo.

Están cicatrizando
y me sangran si te veo.

Tus circunstancias son más grandes
que nuestros afectos.

Aunque pudiese mil veces, que puedo,
volver a levantarme,
acabaría por ir cojeando 
contigo a ninguna parte.

.





09 junio 2019

Quizá no es a ti




Quizá no es a ti
lo que echo de menos.

Quizá es a la emoción
o la incertidumbre,
el tobogán
la montaña rusa
las turbulencias
las mariposas de la tripa
el continuo tic tac de la bomba 
que  abandonaste en mi pecho.

Es mi impulso lo que añoro.

Te veo ahora
con esos surcos profundos
enmarcando tus ojos
y esa mata de pelo oscuro
que oculta tu rostro.

Otro ser distinto
que ya no siento mío
un dolor mirarte
que ha traspasado
al sentir primero
cuando quise dibujar en tus dudas
y que tú fueras el lienzo.

Quizá no es a ti
a lo que echo de menos.









04 junio 2019

Da la sensación



Da la sansación de que solo te aproximas cuando buscas algo
y de que sobro el resto del tiempo.

Da la sensación de que nunca llamas porque no tienes nada que contarme,
porque se te ocurren otros muchos con quienes no debas medirte.

Da la sensación de que eres frío conmigo para que no invada tu espacio.

Da la sensación de que lo mejor de mí es mi cubierta.

Da la sensación de que no importa lo que pienso,
ni lo que siento.

Da la sensación de que soy un entretenimiento,
una frívola mujer dispuesta para el sexo.

Da la sensación de que estoy hueca por dentro.

Da la sensación de que no piensas en mí.
Que no te interesa mi vida ni su forma de transcurrir.

Da la sensación de que nunca me quedo a dormir
porque no sé con quién despertaré.

Da la sensación de que jamás me acaricias
por si confundo el deseo con muestras de cariño.

Da la sensación de que soy demasiado tonta y demasiado buena.
Que no me quieres.
Que no estoy dejando huella.

Que es tiempo perdido
todo lo que invierta.

Da la sensación de que solo tú
puedes cerrar o abrir la puerta.

De que cuando a ti te viene bien
levantas las barreras.

Da la sensación de que quiero destruirme
porque soy una imbécil y jamás supe rendirme.





26 mayo 2019

Qué pena me da



Qué pena me da tu cama fría,
tu piel sin caricias.

Qué pena me da
la forma fútil
en que consumes tu vida.

La ausencia prolongada de las sonrisas en tu cara
lo vacía y asolada que está tu alma.

Qué pena me da que comas de pie, en la cocina
que no sepas llenar el tiempo con nada nuevo
que no despiertes cada día con un beso
que no sientas nada parecido al apego
que llenes de trapos los agujeros
para no caer siempre en ellos.

Qué pena me dan tus habitaciones grises
tus horarios inflexibles y tus caminos trillados.

Qué pena me da que no sientas nada
que no veas nada
que no te pares nunca
por si a la vez todo se para

Que pena me da
que un sentimiento te desordene
que no dejes espacio para que nada entre
que huyas de todo
que duelas siempre.







10 mayo 2019

Pero soy yo la que está rota




Me he desbordado hacia dentro
y en esta cueva chocan las olas.

He perdido el tiempo y la energía
para intentar estar a solas.

He girado el mundo para encontrarme
y descubrir que estaba rota,
hay quien viene sin herramientas
aunque sepa usarlas todas.

He abierto las puertas que daban al abismo
mientras hay personas que ni las rozan

pero soy yo la que está rota.

He visto a la gente lamer el suelo
alimentarse de las sobras
pero el fondo es intrascendente
frente a la importancia de las formas

eres tú quien lo hace feo
pero soy yo la que está rota.

No cabe mas basura
debajo de tu alfombra
se te transparentan los monstruos
bajo la ropa.

Pueden fingir cualquier emoción
porque es la apariencia lo que importa

Cuando caminas se escuchan
tus piezas sueltas
y los glaciares habitan en tu boca


pero soy yo la que está rota.






08 mayo 2019

Aire amargo




El día que tuve que decirte adiós
el aire sabía amargo,
me abrasaba la piel y las entrañas
tener que respirarlo.

Quise ser valiente, por una vez.
Reuní todo el dolor en una sola frase
porque no existen palabras exactas
cuando se trata de marcharse.

Te parecerá una tontería que te diga
que no he dejado de amarte ni un instante.

Te decía adiós y sabía 
quien tardaría más en curarse.


Supe que desde ese momento
la tristeza me haría de paisaje
que volvería la rabia sobre mí
hostil y salvaje.

Porque nunca es fácil permanecer
si quieres salvarte
y no existen puertas abiertas
cuando se trata de marcharse.


Te decía adiós y sabía 

quien tardaría 

más en curarse.







03 mayo 2019

Una noche sin estrellas



Era una noche cerrada,
sin estrellas ni luna que nos iluminaran.

Tú y yo por una calle desierta
sin decirnos nada.

Me retumbaba en los oídos
el eco de las pisadas,
la respiración entrecortada
el silencio haciéndose espeso
y la mirada siempre fija en el suelo.

Me llevaste lo suficientemente lejos,
a un lugar perdido, donde nadie pudiera vernos.

Nos abrimos en canal
en lo que dura un paseo.

Querías que tu vida funcionara
y dejarte fuera los sentimientos.
Que la vida te encajara
haciendo lo correcto,
yo seguí caminando con la mirada en el suelo.

Quería cuidarte,
que mis palabras se posaran en tu piel
que supieras que estaba dispuesta
a deshacer tus nudos.
A deshacerme yo,
que solo era un nudo más.

Miré alrededor,
a las sombras siniestras 
de los arboles en la noche
escuché tus abstractas palabras
con tintes de reproche.

Me quedé perdida en tus ojos
y pensé - no me conoce- 
y la vida se nos vino abajo
desde entonces.

Ahora sé que todo lo hicimos mal
desde aquella noche.















12 abril 2019

Esparcir al aire

Ya no hay nadie que recoja las semillas,
nadie que las esparza al aire.

He mirado una pantalla
en la que frase tras frase
las letras morían en la nada.

He pensado que tal vez fui demasiado estúpida
o demasiado frágil,
y he dado la vuelta a mi planeta
para que te sea fácil.

Has dejado una marea en este charco,
desde que tu piel abrasó la mía
no hay un día
en que mi barca a la deriva
no acabe en tu barranco.

Espero algo
tal vez para cerrarme las heridas
para escapar del atasco
para explicarle a mis putos pozos
que no ha sido para tanto.

Mientras tú respiras,
en mi pecho estanco
se abre paso el recuerdo
del peso de tus brazos.

Es increíble lo que hacemos,
cuando nos duele algo, los humanos.
Salir corriendo hasta desplomarnos
derribar las paredes de un portazo
refugiarnos en el miedo
y llamarlo tu regazo.

 Ya no hay nadie que sople
y lo esparza todo al aire.









20 marzo 2019

Pienso en ti de vez en cuando




Pienso en ti de vez en cuando, y solo deseo que seas todo lo feliz

que te deje ser tu vida.

Pienso en mí, más a menudo, y me arranco esos hilos

que acaban en nudo.
Todo lo que de oscuro habitaba en mí,
en realidad era tuyo.

Ahora abro las cortinas y dejo que pase la luz,

ahora salto porque he estado demasiado tiempo de puntillas,
ahora me encuentro más de lo que me pierdo
tengo cosas bonitas volando a mi alrededor
y menos pena y menos miedo.

Pienso en ti, de vez en cuando,

y el sabor de mis pensamientos
se vuelve agrio y amargo
porque te he querido tanto
que ojalá hubiese conservado algo.

Algo que equilibrase la balanza
un recuerdo compensado 
uno al menos, en el que yo ganara.

No he podido evitar que nuestro recuerdo se ensucie,
que se vean los desperfectos cuando enciendo las luces,
no he sabido encontrar más que dolor y tristeza en él.

He escarbado hasta llegar a la razón

y allí relucía limpia la verdad.
Hay tantas cosas que no pude evitar.

Me lamento todavía de no haber encontrado la manera,

me castigo todavía por no haber elegido una posición distinta
un lugar que no se hubiese convertido en un desierto infinito.

He soltado un par de lágrimas

pero las he secado escribiendo.

He escarbado hasta llegar a ese lugar

donde brilla desnuda la verdad
que tú nunca me has querido
eso solo y nada más







03 marzo 2019

El bar que había bajo tu casa



A veces, antes de subir, me sentaba en el bar que habia bajo tu casa,
pedía un café para dejar pasar el tiempo, imagino que necesitaba prepararme,
respirar porfundo el aire, apretarme las costuras y saltar.

Tenía siempre tantas ganas de verte, que no importaba nada más.
No importaba que hubiera pasado el tiempo, que doliese un poquito cada vez,
usaba ese tiempo en el bar que había bajo tu casa para desprenderme de la piel 
que traía y ponerme el escudo que usaba contigo.

Qué triste es hablar de amor cuando ya se ha ido.

Te quería mucho, te quería más que a mí.

Cada vez pedía menos,  cada vez menos cosas importaban.

A veces al subir, a mitad de la escalera, me paraba a respirar,
no me daban tregua las mariposas del estómago ni el corazón acelerado,
me preocupaba que te dieses cuenta que era tarde para mí, en eso 
de no hacerse daño.

Fingí ser tan fuerte que empecé a pensar que era indestructible.

Algunas veces cuando bajaba la escalera me parecía que mi corazón estaba hueco
y las mariposas muertas,  me reía de mí misma con una trágica mueca.

Esta es la última vez, me repetía en cada peldaño, pero sabía que me mentía.

Siempre tenía tantas ganas de verte 
que lo demás no importaba.

No importaba que el mundo entero estallara
que al amanecer del día siguiente todo fuese metralla.

Eramos nosotros
permitiendo que unos dedos rozaran nuestras pieles magulladas,
éramos nosotros, permitiendo intrusos en nuestras burbujas
éramos nosotros, introvertidos, frágiles y silenciosos
mirándonos fijamente en el fondo de nuestro pozo.

Y mira que frió ahora
y mira que oscuro todo.






19 febrero 2019

Golpeando los cristales




No todo iba a ser lluvia golpeando los cristales, a veces,
entre las líneas torcidas, también sale el sol.
Hoy ha iluminado nuestras zonas oscuras.

Sé que ya no estás.
Sé lo lejos que te has ido.
Sé que le hablo al inmenso vacío.

Pero a veces en mis sueños
 quedo contigo
hablamos, nos reímos
descorchamos una botella de vino

Dos sillas vacías en las que no nos sentaremos.
Un espacio vacío al que le faltan dos siluetas
que se sientan y se cuentan dónde están los desperfectos.

Dos sillas vacías que hacen de estandarte a nuestra cobardía
tuviste miedo de tropezar de nuevo 
y yo tuve miedo de tu miedo, cada día.

Las cosas que no diremos están escritas en un universo paralelo
como las dos sillas vacías en las que no nos sentaremos.

Olvidarás el olor de mi piel, con el tiempo
como yo olvidaré el sabor que tenía tu cuello
y dependerá de nosotros en que se transformen 
nuestros recuerdos.

Los míos en un perfecto ramo recogidos
en mi silla vacía
dejando que las raíces crezcan infinitas en mi suelo
porque ya no tengo pena,
ni rencor, ni miedo
a la ausencia de tu cuerpo
ni a la muchas cosas
que ya no nos diremos.











02 febrero 2019

Conozco



Conozco tu voz,
no esa que oyen todos
conozco tu voz en modo susurro,
en modo gemido y en modo confesión.

Conozco tu voz
cuando tiembla por que no crees en lo que cuentas
y tu voz profunda cuando sabes lo que buscas.


Conozco tu piel
y tus miedos
la forma en que abres la puerta
y la forma en que ocultas
los secretos.

Conozco la curva de tu sonrisa
liberada del peso
y tu cuerpo desnudo
sumergido en el mío.

Conozco tus abismos
y tus preferencias
y el martillo de acero
con que golpeas tu conciencia.

Tu falta de paciencia
tu resistencia a la incertidumbre
y aún así me comporto
como si fueras un extraño.

Cierro los ojos cuando alguien habla de ti
en un esfuerzo callado
para no confesar la belleza que se esconde 
entre tus tinieblas
y la voz suave y rota que tienes
cuando te transformas.

Finjo que soy una piedra para que nadie descubra
que conozco tu voz, tu silencio y tus costuras
y conseguir que no sepan
entre otras muchas cosas
que no eres un extraño
ni lo mucho que me importas.









31 diciembre 2018

Esperas de mí



Esperas de mí

la palabra perfecta
el momento exacto
la retirada a tiempo
la calidez de mis manos.

La callada presencia
el carácter templado
que cuando te canses 
de darme vueltas,
nada haya cambiado.

Esperas de mí

que sea la cara y la cruz
del mismo lado,
la cantidad justa
que nunca es poca 
o te parezca demasiado.

Que lea tu mente
de un modo disimulado,
que nada me afecte
y mis cálidos abrazos
cuando finjo ser fuerte.

Esperas de mí

una mezcla sutil
de ser, a la vez, frágil y valiente
un equilibrio imposible
una maquina perfecta
que a veces siente.

Un territorio neutro
que florezca solo
cuando lo pises
un suelo fértil en el que solo crezcan
tus raíces.

Esperas de mí
un imposible.








04 diciembre 2018

Rompernos





No quieres hablarme
por si acaso confundo tus intenciones
o acaso en tu temeroso hermetismo
crees que quiero colarme en tus rincones,
pero yo lo que pretendo es morder el silencio 
que me pones por delante.

Nos romperemos
como las olas en el mar
o los besos en tu cuerpo.

Nos romperemos 
y desearemos volver atrás
y deshacerlo
pero no sabemos viajar
de vuelta en el tiempo.

Nos romperemos
salpicando estrellas
como agujeros negros.
Y seremos trozos de algo
que un día estuvo entero.

Recordaré el calor 
que producía en mis mejillas
el volcán de tu pecho
y como agujas contra una piedra
nos romperemos.





24 octubre 2018

Donde la pena se esconde



Hoy he ido a pasear a los oscuros rincones
dónde la pena se esconde.

A estas alturas no voy a engañarme,
mi herida tiene nombre.

Ojalá, aunque me doliese,
no supiese dónde.

Paseando tranquilamente por esos rincones
me he encontrado con quienes éramos entonces.

Yo, una pieza perdida, asustada y distante
que no quería complicarse la vida y no se fiaba de nadie.

Al otro lado un hombre que estaba dispuesto a mostrar lo mejor
de sí mismo, que respetaba mis heridas, un hombre ocupado que sacaba
para mí, cinco sonrisas cada día.

No te imaginas cuanto he sonreído mirándonos desde la lejanía.

Empezamos teniendo tres reglas sencillas:

Disfrutar.
No hacerse daño.
No decirse mentiras.

Me ha quedado un agujero que no se cierra nunca,
porque la vida ha querido meter su lengua en él.

Hoy he salido a pasear por ese recuerdo agridulce 
que protejo con firmeza; la parte bella, 
de todo este desastre, la más pequeña.

No te imaginas cuanta melancolía.
Nos he visto negociar hasta las cosas más sencillas.
Tú pedías un café que yo esquivaba con mil excusas peregrinas.

Ahora con lo que sé
me ha parecido premonitoria mi resistencia a tus envestidas.

Estaba escrito que de algún modo, darías la vuelta a mi vida.

Ahora que la miro a ella, sensible y desprevenida,
sé que soy otra mujer completamente distinta.

La magia y la claridad como cosas extintas.
La verdad como una peonza que da vueltas sin sentido.

Que te quería más de lo que decía.
Que la tuya era relativa.
Que de haber colisionado en otro universo
habrías sido el amor de mi vida.

Me bastaba el hueco más pequeño
aunque no tuviera salida.

He paseado por los rincones oscuros donde la pena se esconde, 
porque estoy más triste y más cansada
de lo que al pasar del tiempo le corresponde.

Porque sigo sin entender nada.
Porque estás demasiado cerca todavía
de la cima de mi montaña.

Porque quería llamarte y decirte que nada ha cambiado en más de mil días.

Que sigo echando de menos esas cinco sonrisas.
Que me gustaría oírte decir que has vuelto a enamorarte,
que ya sabes lo que es que las mariposas te hagan cosquillas.

Que se han iluminado nuevos lugares
con el paso de esta estrella fugaz por la oscuridad de tu orilla.

Y estrellarme en tu mar
para curarme las heridas.