13 noviembre 2016

Vomitar los desaciertos



Estoy buscando un terreno neutro donde alojarme,
porque me han dicho que mis letras son furiosamente
pasionales.

Vamos, resumiendo, que se adivina lo que siento.
Que entre las letras asoman los monstruos del averno.

Me ha dado miedo
ir tan desnuda
vomitando mis desaciertos.

Ya no los llamo errores ( desde hace tiempo ) 

Mis palabras dan vueltas
hasta adquirir otro sentido.

No es real todo lo que digo
ni soy solo lo que escribo.

Decoro todo para que no se note que me desnudo.
Transformada en poesía, la frialdad no me hace nudo.

He creído necesario explicarme,
para mí todos los soplos son vendavales.

Cuando digo que me duele siempre duele un poco más
cuando escribo que me duele ha comenzado a cicatrizar.

Cuando escribo de deseo mis dedos van primero
cuando escribo sobre el miedo, estoy hablando del tuyo.

Cuando cuento que me he roto
es que he encontrado algún pedazo
cuando deseo que encuentres lo que estás buscando
es porque de verdad me has importado.

Cuando escribo con rabia
es para esconder el daño
cuando no digo nada
es que lo estoy asimilando.

Cuando escribo de flores 
es la tierra que ha comenzado a secarse
cuando hablo de estar
ya estoy en otra parte.

También me alimento
de sentimientos irreales.

Entre tanto caos 
¿reconoces las verdades?


















11 noviembre 2016

Cruzar los dedos



No se cumplieron los deseos.

Soplé las velas.
Cerré fuerte los ojos.
Escribí notas que acumulaba en un cajón
con algunos de nuestros recuerdos.

Hacía señales en mi cuerpo,
y el último día dibuje dos pájaros volando libres
en el reverso de mi muñeca.

No se cumplieron.

Y te vi morir 
frente a mis ojos.

Un instante.
Un segundo más de un tiempo constante.

Bajé con la fuerza que me quedaba 
insuficiente y sesgada.

Y tres frases vacías recubiertas de palabras.

Una mirada sin vida se estrellaba en mi garganta.

Y te vi desvanecerte
como un dibujo a lápiz que ya ha resistido
el tiempo suficiente.

Murió contigo el último pedazo
y te dije adiós sin despegar los labios.

No se cumplieron.
Pueden seguir llamándose sueños.

Ya no recuerdo el olor de la piel que no rozaré,
ni la arena de la playa entre los dedos de los pies
no ha quedado tu risa ni la brisa sobre la piel.
Todos los mañanas muriendo contra un ayer.

Los deseos no se cumplieron.
No funcionó cruzar los dedos
y dos pájaros menos, liberados,
están cruzando el cielo.













09 noviembre 2016

Malas costumbres



Bastaba con repetirlo varias veces para que ya fuera costumbre.
Así somos los humanos, creamos la rutina para ahogarnos en ella.

La mayoría nadando en una inmensa pecera
y unos pocos raros mirando desde fuera con la nariz pegada al cristal
y la boca abierta.

Hay tantas cosas a las que no puedo ni quiero acostumbrarme.

A los vasos que se amontonan en el fregadero,
a la cómoda inercia de dejar que todo pase
a las incontables colillas del cenicero.

Me dejé las armas en otros bolsillos y ahora estoy en primera línea
con las balas zumbándome en los oídos.

Todo me parece ruido.

Para convertirlo en monotonía
solo bastaba con repetirlo.

Las mismas manías, los mismos rituales,
la misma hora, los mismos disfraces.

Rellenar tus pensamientos
terminar tus frases.

Conocer la respuesta y evitar preguntarte.

No reconocerme un día 
mientras miro distraída
cualquier escaparate 
y me parezco más al inerte maniquí
que a los seres humanos 
que me pasan por delante.

Repetirlo hasta convencernos
o hasta parecer normales
y para rellenar los agujeros
cientos de planes
que nos obliguen a quedarnos
cuando subamos despacio
de los fondos abisales.

No quiero acostumbrarme.

A los te quiero como saludo y despedida.
Como frase comodín sin sentido.

No quiero acostumbrarme
a la soledad de una piel desprendida de la carne
acurrucada en un sofá que acabará por devorarme.

A los domingos repetidos 
que siguen escrupulosamente
el orden establecido.

A las copas vacías que hacen de paracaídas al abismo.
Anestesiarme para evitar el dolor que esta nada me hace.


No quiero acostumbrarme
 a los silencios que hemos construido
para ocultar el ruido, ni a la presencia 
que me acompaña por las noches al lado tumbada, 
deshaciéndonos del todo a cada extremo de una almohada.

No quiero acostumbrarme
a no tocar los flecos sueltos
por si el mundo entero se deshace.

Ni a la comodidad de encontrarte
ni a la ausencia de detalle
a no decirnos nada para que nada estalle
a vivir acomodada en una posición distante
y a muchas otras cosas
no quiero acostumbrarme.






06 noviembre 2016

Todas las disculpas



Todas las disculpas que no te pedí
dan vueltas en mi universo.
Siempre pareció que tú lo hacías peor,
y así, mis fallos pasaban inadvertidos,
escondidos entre los tuyos.









Pero lo siento....


Siento haberte arrastrado a mis incertidumbres
siento el caos emocional y el desconcierto.
Siento haberte dicho que siempre estaría aquí.
Siento no haber sabido dominar mis instintos.


Siento no haber podido perdonarte
siento tener que decir lo siento.


Siento no poder ayudarte a deshacer tus nudos
siento no poder ofrecerte algo chulo
siento no haber cicatrizado a tiempo
siento que ya no podamos entendernos.


Siento no haber sabido comenzar de cero
siento ser tan complicada
siento necesitar cosas que no estaban.


Siento haberme confundido
haberte hecho creer
que no albergaba
dolor en mis escamas.


Siento haberte despertado del letargo
no haberte confesado que
esto ahora es un desierto,
y que aquella catarata
se ha convertido en charco.


Siento haber cambiado,
que mis dibujos de ahora
ya no encajen en tus marcos.


Siento haber tardado tanto.
Siento haberte dado tanto.


Siento haberte demostrado el dolor
y los enfados,
como si pudieras asimilarlos.
Siento no haber sido dura,
siento no haber sido fría.


Siento haberme dado cuenta
del espejismo que he creado.












04 noviembre 2016

Si pudiera ser como el aire

Quisiera poder ser el aire,
traspasar tu presencia y tus palabras
para que no signifiquen nada.

Desaparecer del envase que me contiene,
ese envase transparente que deja ver
las cosas que me duelen.

Quisiera ser fuerte,
cuando tu dura presencia,
se me sitúa enfrente,
cuando mi fortaleza es ensayada
y algo en mi interior no soporta
que ahora seas alguien diferente.

Quisiera que el recuerdo no doliera
que no impregnaras el alrededor
de ceniza y de tiniebla.

Quisiera ser otra persona
una desconocida cualquiera
a la que no le hicieran mella
tus desprecios ni tus maneras.

Volver de vuelta por el mismo camino,
desaprendiendo lo aprendido.

Me has quitado algo importante,
la capacidad de equivocarme.
Las ganas de volar y la textura del aire.
Lo que tu te llevaste,
ya no podrá tenerlo nadie.

Ojalá pudiera ser nadie.

Me voy apartando despacio
de ti, de tu existir y de tu espacio,
de los recuerdos que manejo
como sustancias inflamables.

Y ya no puedo perdonarme
por no tener el valor de recuperar

las cosas que me arrancaste.










02 noviembre 2016

Voz



Tu voz, esa voz rota y cavernosa
llenándolo todo.

Tu voz, la caja de resonancia
que hace eco en mi interior.

Solo me quedan rastros de tu voz.

Enhorabuena.
Una sola palabra
y arrojas cal en mi arena.

Tu voz paralizando mi pulso,
silencio y unos dedos cruzados
porque tal vez hoy sea el día
en que seremos humanos.

Tu voz al otro lado.

Esa voz ronca 
que me transporta al filo de tus barrancos.


Me encojo en mi nimiedad
unas cuantas palabras al azar
han bastado para echarme a volar.

Enhorabuena.
Una sola palabra
y arrojas sol a mi tormenta.

Tu voz
diciendo cosas huecas
suena igual que entonces
cuando estaban llenas.

Me pone flores en el pelo 
y me viste de verbena
un simple y escueto enhorabuena.








01 noviembre 2016

Yo también cometí esos errores



Yo también he cometido esos errores
y otros peores que todavía no conoces.

Por eso sé cuando un error es nuevo
y siempre espero cometer otro luego.

Así es como aprendo.

Lo jodido es comenzar a repetirlos.

Yo también me cegué con un resplandor,
rompí promesas hechas bajo una luz demasiado tenue.

Ya nunca prometo nada. Por eso de no repetir.


Caminé descalza por alguna tierra contaminada,
me contagié de sentimientos feos 
y transformé mis venas en alambrada.

Me equivoqué al mirar hacia donde no había nada
mientras deje de observar a quienes sí me miraban.

Golpeé a las almas equivocadas.

Yo también he cometido esos errores
he levantado paredes hasta tener un habitáculo
oscuro y cerrado
vació y desalmado.

Con lo que cuesta luego
echarlo abajo.

Me arranqué trozos
para encajar en la cómoda realidad
donde no soplara el viento y no moviese
las cosas de lugar.

Yo también he cometido esos errores
he soplado en la casita que no se puede derribar
he almacenado rabia para hacerme una barca
y obligarme a naufragar.

He maltratado mi cuerpo
porque a mi alma no sabía llegar,
toqué tanto fondo que llegué al núcleo de la tierra
rocé tanto las nubes que es lógico que llueva.

Pero yo me equivocaba azotada por un sentimiento
y esa es la diferencia.









31 octubre 2016

Un hombre que ya no está



Amé profundamente a un hombre que ya no está.

Hay tantas y tantas maneras de no estar.

A veces, todavía dudo si fue un espejismo,
si fue perdiendo tejido hasta que no le quedó
nada de sí mismo.
Si el verdadero era el otro que tanto daño causaba.

Y  siento que estuve enamorada de un fantasma.

Solo sé que él ya no está.
Están su sombra y su estructura,
su forma de caminar y su espesura.

Hay tantas y tantas formas de no estar.

Él era diferente,
tal vez creíste que no me daría cuenta del cambio.

Primero se fue la actitud, lo más importante.
y tú te empeñas porque ves una presencia
que se parece a la de antes.

Faltan piezas. Y lo sabes.

Luego llegó la tristeza pegajosa y espesa
y no supo limpiarse.

Tantas cosas cambiaron
tan sutiles
todas ellas un presagio de que se iba lentamente
cuando volví a mirar ya no estaba,
definitivamente.

Un día miré aquello que parecía su cuerpo
y dentro había alguien que no reconocía.

Hay tantas y tantas maneras de no estar.




29 octubre 2016

Sin roturas




Hay veces
en las que sólo
quiero verte,
tentando con ello
al dolor y a la suerte.

No me importan
las heridas
ni siento cuánto duelen,
entre poder acariciarte
y este constante vivir ausente
sin dudar un segundo
me quedo con la muerte.

Hay veces
en las que sólo
quiero ser
para tu lengua un sorbo
y que acabes
desplomado en mi cuerpo
al tiempo que estalla todo.


Y lloro
porque quiero todo roto
y en tus profundidades
perderme
pero tú no estás aquí
y sin ti
no sé romperme.





28 octubre 2016

Cuando se apaga la luz



Cuando se apaga la luz
recojo las piezas para volver a unirlas en el interior de mi cabeza
haciendo con ellas una figura distinta, sin contornos ni aristas.

Cuando se apaga la luz
ya no hay sombras ni reflejos
solo queda un corazón latiendo.

Será diferente a mí
y tendrá cosas que yo no puedo tener.

Será divertida y apasionada
mientras permanezca la luz encendida.

Seamos certeros
no guardemos las palabras para luego
nos hemos vuelto vulgares
nos parecemos al resto.

Cuando se apaga la luz
la boca me sabe a veneno
y se me enredan en las pupilas
las cosas feas que siento.

Será más fuerte o será más dulce
y te quedaras dormido con sus caricias.

Será preciosa y deseada
mientras permanezca la luz encendida.

Cuando se apaga la luz
la realidad ya no se maquilla
porque así funcionan el deseo y la vida
solo brillan con una luz encendida.















20 octubre 2016

Para expulsar el dolor



Para expulsar el dolor
meto cosas dentro en absoluto descontrol.

Todo lo que sea necesario para dejarle sin espacio.

Ira.
Orgullo.
Desamor.

Una dignidad fortalecida porque enraizada en ti
ha brotado mi naturaleza destructiva.

Alejada de ti no me siento la mota de polvo
que juntó con cuidado los trozos.

Todo lo que sea necesario para dejarle sin espacio...

Fatiga.
Esfuerzo.
Autocontrol.

Una soberbia enaltecida porque alejada de ti
me nace una fuerza desmedida.

Alejada de ti no me siento la piedra del camino
que provoca tus tropiezos.


Todo lo que sea necesario para dejarle sin espacio...

Soberbia.
Coraje.
Concentración.

Todo, para expulsar al dolor.







16 octubre 2016

Cuerpo



Quieres mi cuerpo
pero sin alma no vale nada.

Allí donde estaba el fuego.
Allí por donde pasaban tus dedos
era mi alma la que gemía de deseo.

Mi cuerpo solo es la cubierta que te ofrezco.
Porque tienes miedo a lo que hay dentro.
Porque no necesitas más que eso.

Pero sin alma no vale nada.
Y es el alma lo que me llevo.

Aquí tienes mi cuerpo
puedes usarlo de vertedero.
Ya está acostumbrado a tu dolor y a tu miedo.

Solo es el túnel por el que entro
cuando necesitas una piel y te jode ser
un humano imperfecto.

Aquí tienes mi cuerpo
pero ya te digo que sin alma no vale nada
y tú has barrido lo que había dentro.

Allí donde te refugiabas de la soledad
ese lugar donde amortiguabas el golpe
de tu aplastante sobriedad
eso era cuerpo, nada más.

Un saco de piel y huesos
donde ausentarse del mundo
y unos ojos vacíos que tuvieron brillo 
por un segundo.

Eran solo cuerpo
y es el alma lo que me llevo.














14 octubre 2016

Merodeo



Hay días en que tu recuerdo me merodea
yo soy una calle desierta
y tus recuerdos me pasean.

Rezaré al pasar del tiempo
y a la paciencia.

Hay días en que vuelan libres
los pájaros de mi cabeza
sin el peso de la realidad
que los retiene en una celda.

Vuelan hasta ti
y beben de tus venas.

A medida que se alimentan
te contagian de la pena.

Esa enfermedad imparable y obscena
que dejaste al marcharte
cuando un día olvidaste
descansar en mi cadera.

Esos pájaros negros
causando el desastre mientras vuelan.

Hay días en que tu recuerdo
abre agujeros en el suelo
volviendo todo inestable, frágil e incierto.

Tu recuerdo
demasiado grande para mi cuerpo.

Mi dulzura transformada en agapornis
tus ansias idénticas a cuervos
aves paradisíacas mueren de sed
en tu desierto.

Yo también seré recuerdo
yo también te merodeo.