28 agosto 2013

En el lugar menos pensado....

La luz de este atardecer tan imperfecto, me trae la esencia de la fuerza que aún mantengo.
Durante horas has escuchado por donde sangran mis recovecos.

He cogido fuerza de entre tus susurros, de la dulzura que siempre me dedicas,
la he cogido de imaginar, a través de los hilos, la sonrisa que para mí dibujas.
Es cierto eso de que la gente no te devuelve lo que le das, tal vez incluida yo.

Pero tú eres mi excepción, la que me demuestra que de cada 100 patos feos uno es un cisne.

Compartir contigo mi miedo y mi dolor basta para que se marchen.

Has puesto una escalera al borde de mi precipicio.
Algunos se asomaron y pasaron de largo,
otros se asomaron y en su empeño también cayeron en él,
otros me echaron tierra encima, de todo hubo en mi precipicio.

Pero a nadie se le había ocurrido poner una escalera.

Dentro de un par de días habrá pasado un año.
Un año intenso, de grises matizados y oscuros negros, de luz radiante e incomparables momentos,
de confidencias únicas, y de algunos desencuentros y aquí estamos los dos...
maravillosamente íntegros.

Te he dicho muchas veces lo afortunada que me siento de haberte encontrado en mi camino o de haberme puesto en el tuyo, pero nunca, por muchas veces que te lo diga podrás imaginar cuanto.




Lo que he ganado no es calculable, te has quedado allí donde no había nadie, has sabido ceder, volver, negociar y marcharte.
Has sabido manejarte en este oscuro laberinto y jamas quejarte.
Es imposible ser mas grande.

Que te quiero, lo sabes.
Que la vida nos dará lo que intentamos arrancarla, también lo sabes.
Solo espero ser testigo de lo que suceda en tu vida y acompañarte.
Me gusta estar donde tú estés, no pienso marcharme.

A veces me da por recordar donde tú y yo nos encontramos
no podía ser de otra manera entre almas tan intensas.

Ahora cuando te siento tan cerca, en ese lugar privilegiado que me has regalado,
me acuerdo y me río.....
 el lugar menos pensado.








01 julio 2013

Una cuerda floja.


Caminar por una cuerda floja y pararse a respirar.
Creo que si no lo hiciese, sería imposible continuar.

Este aire que me tomo me está ayudando a entender 
que nada duele suficiente como para querer caer,
que las veces que creí estar escuchando una verdad, 
no me daba cuenta que esta siempre es relativa.

Siempre hay que saber cuándo cerrar una puerta 
y cuando tirarla a patadas.

Este respirar está lleno de vida, porque es corta,
yo demasiado intensa, porque es efímera y voluble 
me importa mucho más lo que tengo 
que lo que tendré o lo que tuve.

Me importan más las veces que te quedas, pero no te quedes sin estar.
Este respirar me eleva hasta la cima.
Le da prioridad a mis días, convierte en un suspiro todas las heridas.

Es una cuerda floja, lo sé, después de cien caídas se aprende a caminar por ella.
Sigo prefiriendo mi cuerda a la firmeza de tu suelo.

Caminar por una cuerda floja y no querer parar.

24 junio 2013

Esperando.


Te he esperado tanto que ese es el único recuerdo que tengo de nosotros.
Esperar a que llamaras, 
esperar que pudieses, 
esperar esa palabra, 
esperar que lo vieses, 
esperar tus caricias, 
esperar tu mirada.
Me he pasado el tiempo esperando, 
ubicando mi planeta en algún lugar de tu galaxia,
tejiendo lo roto de nuestro hilos, caminando de puntillas, susurrando a gritos.

Te he esperado tanto que mi alma se ha cansado, 
de esperar que pensaras, 
de esperar que cerraras tus heridas, 
de esperar que te entrara sed de vida, 
de esperar que te acercaras, 
de esperar que te giraras, 
de esperar que me esperaras.

Me he pasado estas horas que han sido un nosotros, 
buscando algo que pudieses darme de entre todos tus despojos, 
chocando contra todo, caminando sola sobre este charco de lodo.

Te he esperado tanto que no se hacerlo de otro modo...
Esperar que quieras, esperar que sepas.

Esperarlo todo.

Mi imaginación.


Mi imaginación es poderosa, se contonea sigilosa por los rincones más oscuros,
pero sale con más luz de cada piedra que pisa.

Hace esta vida soportable, cuando creo que es imposible aguantar,
ella teje mundos en los que puedo navegar.

En ella me sumerjo, en sus retales sucumbo,
en ningún lugar se vive como en mi mundo.

Ella siempre supo viajar mas allá
de donde mi cuerpo le permite llegar,
hace paraísos infinitos para ocultar la realidad.

Mi imaginación me conduce por oscuros recovecos,
se llena de recuerdos y se viste con los nuevos,
da pasitos de gigante y no le importa ir delante.

Mi imaginación levanta en mi nuevos paisajes, los demás vienen y van,
casi siempre sin sentido, mi imaginación se esconde y se abraza aquí conmigo.

Si el día se hace oscuro ella siempre encuentra la luz que necesito,
 y sabe decirme al oído -¡ Que bonito habría sido !-


No podemos ser.




Tú y yo, no podemos ser.
No importa cuánto de nuestro esfuerzo hayamos puesto.
No importan las veces que hayamos sentido que estábamos sentados 
sobre el vórtice de nuestro ciclón.
Ya no importan las heridas que curamos ni las nuevas que abrimos.
No podemos ser.

No puede ser tanto desencuentro, tanto perderse en lugares inconexos, 
tú en tu orilla perfecta, mientras yo me siento en la opuesta.
A veces tu mirada se cruza con la mía y creo poder ver lo que sucede en tu interior, 
nos amamos como solo nosotros sabemos, en la distancia, en soledad, 
en universos distintos cubiertos de verdad. 
No es lo nuestro hacerlo como lo hacen los demás.
No podemos ser.
Por qué estamos en el mismo extremo pero de distinta cuerda, 
porque no me queda nada nuevo que ofrecerte, porque me voy más pequeña de lo que llegue 
y con el alma más remendada.
No podemos ser.
Porque es esta habitación nuestra ya no queda nadie.
Era nuestro lugar aunque casi nunca coincidimos, cuando yo llegaba, tú ya te había ido, 
me quedaba esperándote pero nunca viniste 
y estar ahí sola ya no tenía sentido.
Me voy con el amargo sabor de la derrota, 
pero lo hago fortalecida, al menos ahora sé lo que pretendo de la vida.
No quiero vivir en continua despedida, deseando que puedas ofrecerme lo que me hará sentirme viva.
No quiero recordarte la necesidad de una caricia, no tengo fuerzas para enseñarte que cosas importan 
y cuál es su medida.
Me voy sabiendo que te darás cuenta algún día de que no estorbaba tanto en ese hueco de tu vida.
No podemos ser, 
por más que mi piel se empeñó en arder,
 por más que te pude ofrecer,
Después de este volar sin saber caer. 
No podemos ser.

Hoy me han dicho.

Hoy me han dicho que me marcho, mi tiempo se ha agotado.

La verdad es que la vida parece mas vida con el final ahí al lado,
me ha encantado la infinita compasión de los que me han hablado.
Si supiesen que en realidad no me importa demasiado.

No siento qué de lo que había, nada me haya dejado,
me ha dolido, me ha gustado, he sufrido y he amado.

Me he caído y después he tropezado,
me he comido el mundo y he nadado en el barro.
He ganado y he perdido, he levantado y luego he destruido,
de cada campo yermo saqué el trazado de algún camino.

Los olores y las sombras de los cuerpos que he besado,
hoy vienen conmigo.



Escuché tu voz.



Escucho tu voz de fondo muchas veces a lo largo del día.

Oigo tus palabras superfluas resbalando lentamente desde mis oídos a mi cuello,
van deslizándose por cada recoveco, es lógico conformarse con lo único que tengo.
Silencio.

De nuevo tu voz, esa que da órdenes y no sabe dónde alojarse después de todo.
Me quedo sola en esta montaña de barro sin fin, tu allí, yo aquí.

Cae lluvia desatada en este planeta perdido donde nada de lo que haces 
me proporciona contenido, tu cuerpo es un abismo que nunca he recorrido, 
se funde y se colapsa con el mío.

A veces el sabor de tu piel vuelve a pasearse por mi lengua, 
me lo aclaro con recuerdos que saben más amargos.

Escucho tu voz de fondo, se ha quedado alojada en mi cabeza, 
repitiendo estupideces sin sentido que creíste sentir y eran mentira, 
tan mentira como la respiración entrecortada que nos nublaba cada día.

He recogido mis cosas, mis maletas van vacías, 
las apoyo contra la pared y me siento a respirar, si continuara no podría.
Arrastro los pies hasta el ascensor, como si todos los lugares de este mundo estuviesen
en una guerra nuclear.
Casi no puedo ver con este mar que se ha desatado en mis pupilas, 
se han enturbiado mis aguas cristalinas.

Eres la tormenta que destruyo la poesía.

El color del mundo ha desaparecido, gris, oscuro, nublado y frió.
Este no es mi planeta, yo vengo de otro sitio, 
lamento comunicar que de nuevo me he perdido.

Escucho tu voz diciendo -nada podrá pasarte mientras estés conmigo-
y pasaron ciclones, estampidas y huracanes.
Y paso el dolor, y paso la vida.
Pasaron tus labios por mis mejillas y se pasó la noche y amaneció el día, 
y me parecieron mas soportables las cosas que decías....

19 junio 2013

Aquello que tenía.



Tenía esa delicadeza característica de quienes han pasado de puntillas por la vida, 

esa dulzura efímera que solo es un disfraz y que con asomar de vez en cuando 
te atrapa sin remedio.

Tenía esa profundidad que parece abarcar el mundo, 

esa mirada perdida como si en su interior se estuviesen tejiendo sueños,
pero luego hubo otros momentos, donde descubres que no puedes estar menos en lo cierto.

Tenía ese punto de locura insalvable, una sonrisa escurridiza que casi nunca sale, 

pero que engancha sin freno cuando lo hace.

Tenía el pelo revuelto, mil heridas incurables, un laberinto en la cabeza 

y un abismo inabarcable.
Cometí el peor de los errores,quise rescatarle.

Fue tarde cuando intuí que ahí no entraba nadie.

Mi precipicio y sus abismos, demasiada caída para tan frágiles seres.

Tenía esas manos de pianista que todas las noches permanecían frías, 

esa inteligencia repartida, esa mezcla imposible de pasión y cobardía.

Tenía una luz perdida, como si en algún momento hubiese sido una persona distinta, 
como si llevase dentro todas las cargas conocidas. 

Tenía ese aura triste de quien no entiende que existe.

Fui despojándome de cosas para caber en su hueco, 
pero incluso para mí era pequeño.

Intenté caminar por su cuerda de trapecista, 

intente aprender a funcionar con su mecanismo, 
pero nada es comparable a dejar de ser uno mismo.

Recorrí todos los caminos, convencida de que alguno de ellos era mi destino.

Tenía el interior sin decorar, no había nada dentro de tanta profundidad, 
me fui apagando en silencio por permanecer en el que no era mi lugar. 

Tenía una sonrisa inmensa que comenzó a olvidar, la vida tiene eso, 
siempre acaba por cansar. 

Quise llevarle conmigo a caminar por las nubes, pero quien no sabe hacerlo

tropieza todo el tiempo.

Tenía espacios y ritmos, manías, costumbres y otros organismos,

le contaba cuentos cuando cerraba los ojos y mis dedos caminaban por sus pestañas, paraba el tiempo para que no se ahogara pero era yo quien nadaba.

Tenía cerrojos a montones y mi llave no encajaba.

14 junio 2013

Encontrar....







Cuantas cosas podría contarte que han perdido su significado para mí, cuantas que creí importantes se diluyen hoy aquí.

Todos buscan la felicidad, ansiosamente, de forma desesperada a veces.
Yo, si me guardáis el secreto os confesare donde la encuentro.


La encuentro en tu sonrisa, más todavía si he sido yo quien la ha provocado.
En ese mensaje tuyo cuando empiezo a ubicarme fuera del mundo.
En esos momentos en que recorro el contorno de tus ojos con mis dedos.
Pasear despacio por calles perdidas, sin certezas y sin prisas.
Es ese pollo en salsa que me queda tan rico.
Es tu cuerpo rozando el mío.
Es madrugar para desayunar contigo antes de entrar a trabajar.
Recibir un mensaje en el que solo ponga Estoy pensando en ti.
Escaparse para ver a alguien, besarle y marcharse.
La complicidad,comunicarse con canciones.
Sentir tus caricias mientras duermo.
Reírnos a carcajadas de cosas tontas que otros no entienden.
Aprender algo cada día. 
Hacer el amor.... follar.... hacer el amor de nuevo.
Jugar juntos a cualquier cosa.
Estar a un centímetro de tu boca.
Cocinar con una copa de vino, buena música, un libro.
Buena compañía, buenas conversaciones,
saber profundizar en aguas abisales y otras veces frivolizar con sarcasmo 
de las heridas vitales.
Que tus proposiciones me suenen divertidas, 
maratón de películas una noche fría.
Hablar durante horas de distintas perspectivas, tus cosquillas.
Las cosas que aún nos ofrezca la vida.






06 junio 2013

Habrá días.


                                                                         




No deseo vivir esperando que algo suceda, que de repente un día, abras los ojos y lo veas.
No puedo vivir sobre estos puntos suspensivos que alimentan la esperanza de lo que yo quisiera.
Me niego a despertar cada día esperando que descubras de lo que hablo, 
eso a lo que suelo referirme cuando me quedo abrazada a ti y ya no existe suelo firme.
Me voy sintiendo rendida, un poquito más cada día, las mariposas que me habitan 
han perdido el hambre, ya apenas pueden volar, ya ni siquiera saben moverse.

Mi aire se ha vuelto irrespirable, cuando pienso en ti, 
y en lo que siento que puedes darme, cuanto más intento caminar
la cima me queda más distante.
Ahora me conformo solo con saber acostumbrarme.

En esta nueva composición se me han perdido piezas, no encuentro la luz que poseía  
y no me queda nada de princesa.
Resulta que el cuento tenía un final incierto y nadie te cuenta que hay finales feos.


No puedo caminar sobre este puente quebradizo, cada escalón que subo me da un enfoque distinto, hay días de radiante sol y otros de destructor granizo
y lo peor de todo es ese color que solo depende de como yo lo pinto.
Hay días que pienso que podría mover tu mundo, 
hay días que no tengo fuerzas para mover el mío, 
hay días en que me pierdo en los pensamientos más negros 
y hay otros que incendian lo que queda de mi infierno.

Pero sé lo que quiero...
aunque sepa que no debo hacer que todo gire en torno a ello.

Me acomodo en mi posición y me recojo el pelo, cierro los ojos y me marcho 
aunque tú no puedas verlo, me lo guardo todo dentro, mastico despacio y en silencio.

Estoy escondida en mi cuerpo, la apariencia parece funcionar, por hoy permanecerá todo perfecto.

No deseo vivir esperando que veas lo especial que hay en nosotros, 
si pudiese arrancarme esta absurda venda de los ojos.
Habrá días grises en nuestro cielo, no te lo puedo negar, 
no puedo garantizarte que nada penetre en nuestra burbuja de cristal.
No seremos perfectos cada día, la vida seguirá doliendo igual, 
habrá tormentas en nuestro sótano, no te lo puedo negar.
Pero nos despertaremos cada mañana, con renovada fuerza y usadas ganas, me mirarás, te miraré, entenderemos el sentido que tiene todo esto.
Nos reiremos de lo rápido que la vida pasa por delante, y descubriré con ilusión que sé interpretar 
tus gestos, que tu piel tiene el sabor de los buenos momentos y que tu compañía contiene las alas 
con las que vuelo.

Me quedo, me llevo y dejo aquí.



Me quedo todas las sonrisas que en mi vida he contemplado,
me quedo cada una de las caricias y cada uno de los besos,
las lágrimas derramadas, porque todas tuvieron un motivo,
mis cicatrices, esas que hicieron de mí una mujer más fuerte,
me enseñaron a vivir con intensidad y construyeron quien soy.
Me quedo con las promesas, las cumplidas y las perdidas,
las cumplidas porque me enseñaron en quien confiar,
pero más si cabe las perdidas que me demostraron la inmensa fragilidad
del ser humano.

Me quedo con tu mirada, con los abrazos por la espalda, con las risas a medias y con las carcajadas,
con las mañanas de invierno a través de la ventana, con la película de los domingos por la tarde,
con las cenas improvisadas,con la pasión desenfrenada.

Me quedo con mis errores, tarde o temprano los habría cometido,
me quedo con mi particular forma de ser, con mis defectos, con mi impulso, con mi desconfianza,
con esta soledad ermitaña, con mi escala para medir a cualquiera,
con todo lo que aprendí al pasar los años, esas cosas que me hicieron perder y ganar también, me quedo sin duda con mi forma de ver la vida, ni mejor ni peor que la de otro, tan solo distinta.

Me quedo con mi capacidad para observar, con mis silencios,
con lo qué de mí hicieron las pérdidas sufridas,
me quedo con las manos que me abrazaron, con la música que escuché,
con los paisajes que mi memoria fotografió,

Me llevo mis recuerdos, todos ellos.
Me llevo mi ímpetu destructor, mi fatiga y mi cansancio, mi desplome cotidiano, mi compleja estructura.
Me llevo mis miedos, mis carencias, mi falta de paciencia, me llevo los ideales que perdí por el camino, mi decepción constante,mi aplastante exigencia, mi alma imperfecta, mi ajetreada cabeza, mis tropezones y carreras, mi incierta presencia, las cómodas opiniones de quienes no se molestaron porque no les mereció la pena, me llevo lo que sé, que pesa más de lo que creen, me llevo lo que intuyo que aún pesa más.

Me llevo el huracán de desconcierto que dirigió mi vida desde el principio, me llevo las puestas de sol, mis infinitos precipicios,me llevo esta piedra de 500 toneladas que siempre cargo a la espalda, esta falta de aire asfixiante que me acompaña a cada instante, esta carencia de todo que me hace insignificante, solo tú has conseguido salvarme, saltar la infranqueable barrera de jamás decepcionarme, solo tú le has dado luz a esta oscuridad infinita, solo por ti merece la pena la vida.

Me llevo las noches contigo, abrazados como niños, tu respirar en mi cuello,
el movimiento de tu pecho, me llevo el todo que me has dado, me llevo lo que aprendí a tu lado.

Dejo aquí mi capacidad de amar, limitada en cantidad e insuperable en calidad,
dejo aquí la pasión con que viví, la lealtad con que hice mis promesas,
la nitidez que ofrecí a quien creí la merecía.
Dejo aquí el respeto que intenté mantener siempre por el mundo en el que vivo,
dejo aquí mis disculpas, porque no hice en la vida todo lo que me propuse,
dejo aquí mis sueños de niña porque resultaron ser más difíciles de lo que creía,
dejo aquí la melodía que desde pequeña mi corazón reproducía,
una que me decía que en esta vida todo llega y todo se marchita.
Dejo aquí mi inocencia, intente no perderla a pesar de las consecuencias,
dejo aquí mi integridad que es lo que más orgullosa me hace sentir, mi honestidad
pagada demasiado cara en muchas ocasiones y sostenida a pesar de todo.

Dejo aquí mi sonrisa que jamás supo salir fingida, mi mirada transparente,
delatora hasta el final, incapaz de someterse.
Dejo mi piel, susceptible a un roce de aire, frágil y vulnerable a tus caricias y hecha de acero a los avatares de la vida, dejo mi idealismo, porque al final siendo franca de nada me sirvió,
intenté salvarlo de caer en los agujeros, intenté que sobreviviera a todos los golpes
 y lo mantuve hasta el final a pesar de saber que ya había muerto.

Habita en mi la esencia que jamás podría rendirse a la evidencia.
Maniática y terca, observadora, soberbia, mas llena de contenido que la simple apariencia.
Obsesionada con cubrir de superficie lo que se hace profundo en mi conciencia,
hecha del barro imperfecto de los que conformaron mi existencia,
llena de oscuridad y de sonrisas a medias, idealista en el fondo, pesimista en las formas.
Dejo todo aquí para acabar llegando allí donde sobrevives por ausencia,
mis palabras fueron tuyas, tus silencios fueron míos,
tu anclabas la vida con fuerza silenciosa, y yo me perdí en las comisuras de tu boca.

05 junio 2013

Mujeres cañon

Tengo una amiga que se llama Ana y que también es una superheroina.
Se marcha a Italia, pero no importa mucho que lejos vaya, nosotras estamos unidas por algo más especial.
Quiero escribirle una carta, pero no de esas de despedida, una que pueda leer de vez en cuando y la recuerde lo pequeño que es el mundo.

Carta para Ana...

Animal transformer, ¿quien podría tener un nombre de superheroe como ese?  Ella....
Caminamos por el mundo atropellados, casi siempre hechos pedazos y mal cosidos.
Pocas veces nos cruzamos con personas por las que merece la pena quedarse, yo he tenido suerte, he encontrado a varias.
Lo primero que me enganchó fue su fuerza, desde lejos uno puede sentirla como un imán.
Llevaba ese aire de claridad cubriéndola entera... con pocas personas me he reído mas de cosas serias, y con pocas he aprendido que hay quienes van cubiertos de roca y por dentro son de nubes.
Ana es de esas, de esas que uno se alegra de haber encontrado en el camino, que está tan llena de pasión y de arte que merece la pena quedarse.
Sé que poco importa el lugar del mundo donde sus botas quieran pisar, ella lo llena todo de verdad.
Allí por donde andes no olvides que son las personas como tú las que hacen la vida interesante, que me gusta haber podido encontrarte, que ya sabes que nuestros superpoderes nos hacen inmortales, que no rompas demasiados corazones y no admitas mas mascotas, que eres guapa como pocas, que cada cosa que pintas me enamora, que las charlas contigo son aún mejores a deshoras... y que las superheoinas volamos, podemos soñar, encontrarnos y emborracharnos en Roma...

Hasta pronto cañón¡

04 junio 2013

Aguas infinitas.



Las aguas de mi mar son infinitas,
crean olas gigantescas que sepultan las caricias,
ya casi no puedo recordar lo que sentía.

Caminar sin sentido, dejando que mi cuerpo se ahogue en un suspiro,
al final solo reposan los sueños que perdimos.

Se ha vuelto gris este paraíso, salen a borbotones las palabras pero no dicen nada,
inconexas y cansadas, todas las lagrimas vertidas se acomodan en mi espalda.
¿Seré....seré mañana?

Turbia agua estancada, la vida se me escurre y la fuerza se me escapa, todo pasa,
me repito una y otra vez que todo pasa, que nada dura suficiente para arrancarte el alma.
¿Y si al final de todo resulta que estaba equivocada?
Me repito a mí misma que esta herida no estará siempre abierta,
que un día olvidaré lo que ahora me atormenta,
nunca dura eternamente una ilusión y tampoco lo hace la tristeza.

Caminas por  mis sueños como si te perteneciesen,
como si fuesen más tuyos de lo que nunca fueron míos,
llenas las hojas en blanco solo con tu ausencia,
podría pasar horas eternas dibujando en mi memoria el sabor de tu presencia,
esa que augura noches frías, esa que con empeño me limitas,
esa que arrastro por la vida como si no la mereciera.

Caminas por mi tiempo como si no valiese nada,
como si el sentido de mi vida fuese esperarte aquí sentada,
no valoras nada, ni las cosas que te ofrezco ni las que a la fuerza arrancas.
No mereces las caricias que te doy, ni mereces esos huecos en la cama,
nunca te paras a pensar que soy humana, el derribo cotidiano que ensucia mis mañanas,
solo piensas en tus espacios y los aderezas con tus ganas,
yo sé que no puedo pedir nada.

Las aguas de mi mar son infinitas, a veces cálidas y casi siempre limpias,
mi amor nunca supo de prudencia y de medidas, se ahoga lentamente en tu cruel monotonía,
mi deseo nunca supo esconderse en las esquinas, nunca quise enseñarle a caminar de puntillas,
va desbocado y sin filtros, enredándose en caminos que no conducen a ningún sitio.
Si supiese donde esta la tecla que pulsar, cual es la combinación perfecta que pondrá el final.

Las aguas de mi mar son infinitas, nada puede estancarlas,
fluyen desatadas por los rincones de mi alma.

31 mayo 2013

Algún día.



Algún día te darás cuenta de que era imposible luchar más,
de que las puertas que has cerrado sin cuidado ya no se pueden abrir ni derribar.
Algún día descubrirás que el abismo que has creado es insalvable,
que por mucho que lo intentara era imposible acercarse.
Has puesto tanta distancia entre nosotros que ya ni siquiera alcanzo a verte,
recojo todas mis buenas intenciones y las guardo prudentemente,
no puedo desplegar tus alas por mucho que me empeñe.

Algún día descubrirás que me quedé sola en mitad de nuestra isla,
que comencé susurrando con una dulzura inusitada
 y terminé  dando gritos que revotaron en tu espalda.

Descubrirás que estaba tan cerca que tu presencia me aplastaba,
pero nunca lo suficiente para que pudieses ver de que insensata forma
me estrellé contra tu nada.

En mi realidad modificada, me cogías de la mano y paseábamos descalzos 
por la playa, teníamos aún esa extraña capacidad para soñar sin esperanza, 
esa inocente intención para imaginarnos en un lugar donde todo fuese menos 
complicado.

Mis fuerzas consumidas entre golpes, agarrones y caídas,
me tiemblan las piernas de intentar sostener nuestra burbuja a medida.

Algún día descubrirás que hice todo lo posible pero en tu mundo no entraba nada más,
me han quedado tan magulladas las entrañas que ya no quiero pasar.

Cuando acariciaba tu pelo y nos observábamos en silencio después del huracán,
buscaba siempre en tu mirada donde estaba ese resorte que te haría volar,
estaba convencida de que si había alguien en el mundo que lo pudiese encontrar
sería yo con mi infinita intensidad.

Me sentía cubierta de esa capa indestructible que proporciona sentir de más,
pero conseguiste derribar la capa, la carne y casi todo lo demás.
Me despido más vacía de lo que llegué, por difícil que eso pareciese en un principio,
me voy con nuestra promesa rota de no hacernos nunca daño,
me voy con mi magia hecha pedazos, me vuelvo a mi precipicio.

Aunque me quedase no tengo más que darte.

Mis peregrinos sueños de entendernos, tan limitados se vieron por tus espacios y tus muros que ya no queda con qué alimentarse.

Acaricié lo que quedó después del desastre, me lo guarde con temor en el fondo
de alguna parte, es lo poco que queda de quien fui para ti y ya no puedo arriesgarme,
si acabaras por destruirlo todo ¿Dónde irías después a cobijarte?

Algún día descubrirás a qué me refería cuando te hablaba de soñar o de sentir,
de dejarse llevar y liberar el peso, de entender lo que es importante y deshacerse
del resto.
De lo que una piel acariciada significa al final del día.
De la forma en que un corazón se repara si lo llenar de amor y poesía.

Si llega ese momento y decides buscarme y al final una noche paseamos por esa playa perdida, que al menos me quede una pizca de magia entre las costuras escondida,
que descubras al abrir los ojos un día que la cuerda que nos mantenía unidos solo yo la sostenía.







30 mayo 2013

Escribir

Escribir solo por escribir, para que las palabras que rondan en mi cabeza cobren algún sentido.

Siempre fui un extremo y un horizonte perdido, tengo la sensación de que las palabras
me han convertido en su esclava, se agolpan y me atropellan
ya solo puedo sentir a través de ellas.

Escribo para ahuyentar los monstruos, a veces incluso para traerlos hasta mi,
escribo para sobrevivir a mis propios altibajos, para ser la esencia que quede,
para leerme y recordar que todo pasa y todo duele.

Escribir, solo para vaciar este cuerpo sobrecargado, para dejar de nuevo espacio,
para anclar mis pensamientos a suelo firme, para que no vengan conmigo allá donde yo voy.

Escribo y al hacerlo parece que lo mucho se hace menos, como un soplo de aliento,
como sentir el principio de lo que puede doler y salir corriendo, escribir y sentir
que ya no queda nada dentro.

Las palabras van cayendo como piedras en mi cuerpo que se vuelven livianas al darles contenido.
Me refugio en mi cobijo de aire sostenido, cuando salgo de aquí mis demonios van conmigo,
pero los he perdonado, prácticamente están domesticados.

Escribir, para que no se me atragante lo que tengo que decir,
para darle forma corpórea a este lento existir,
juntar una palabra tras otra hasta ver mis heridas reflejadas, alimentadas y nutridas
con este visceral vivir.

Y meter más vida en esta para poder escribir.



28 mayo 2013

Caperucitas tecnicolor.



Tuvimos aquel día una excelente conversación,
todo empezó hablando de caperucitas.

La roja ya es un clásico y en mi intento por ser original me pinté a mí misma
la caperuza de negro, entre risas divagamos sobre caperucitas blancas y caperucitas negras.

Él solo buscaba la que no diese problemas, la negra los daba y la blanca era aburrida hasta la extenuación.
Defendí a capa y espada a mi caperucita a rayas, esa que a veces era negra y a veces era blanca,
que daba problemas pero sabia compensarlos con muchas otras cosas.
Creo que al final de la conversación no había conseguido convencerle.
Él quería una caperucita blanca a toda costa, y mi caperucita cebra, como la llamó,
no encajaba en su actual reconstrucción.

De aquella conversación ha pasado mucho tiempo, el suficiente como para haber
descubierto que mi caperucita tenía mas rayas negras que blancas y que lo que él definía
era mas bien una caperucita gris.


Hoy me he despertado con una idea dándome vueltas a la cabeza.
Mi caperucita hoy se siente tecnicolor.

Esta pintada de tantos colores como impresiones la vida le dio.
Mi caperucita tornasolada que se aclimata a la luz del día,
que se hace oscura por la noche cuando todos los gatos son pardos.
Mi caperucita negra que no sabe dónde están las barreras,
mi caperucita blanca que de casi todo se aburre,
mi caperucita gris que se contagia de ti,
mi caperucita roja que es lasciva y provocadora,
mi caperucita azul que se sube a las nubes y no sabe bajar,
mi caperucita  verde que se adentra en los bosques y casi siempre se pierde,
mi caperucita amarilla, sarcástica y retorcida,
mi caperucita rosa empeñada en ser de Disney,
Mi caperucita tenebrosa que sabe que los cuentos no existen.

Siempre hablamos de ella, pero se nos olvidó hablar del lobo,

 ¿Quién era él en realidad?  ¿un tierno cachorrito o un animal voraz?




Al final de todo ninguno comió perdices,
pero mi caperucita hoy podrá vestirse del color que quiera
y es que las caperucitas de hoy ya no son lo que eran.

Adiós


Me ha dicho adiós tan bajito que apenas he podido oírlo.
Las conversaciones a mi alrededor se han convertido en un murmullo,
tengo la sensación de que mi mente se ha transformado en tumulto.

Me quedo parada con la mirada perdida en alguna parte,
como si te hubieses llevado mi contenido al marcharte.

Agua desatada corriendo salvaje fuera de sus canales.

Me ha dicho adiós sin decirlo, enseñándome así cuanto puede doler un silencio,
y me he quedado aquí con el alma escapando de mi cuerpo,
la frase que puede resumirlo todo es cuanto te echo de menos.

No he dejado que las lagrimas escapen, se derraman hacia dentro,

empapando el recorrido a su paso.
Me suena a un dolor acostumbrado, a ese baúl cerrado donde guardo
los besos que te he dado, las caricias que aún te robo cuando estás con los ojos cerrados.

La gente pasa delante de mí y no puedo fijarme, mi percepción se ha ido tras de ti a 
alguna parte.
Me quedo en blanco revisando los pliegues de mi piel por si todavía queda algo que 
pueda retener.

¿ Cuánto tiempo un recuerdo puede remover?

Las ideas se niegan a brotar de nuevo, todo mi organismo se ha frenado en seco,
voy vagando por la vida como si nada tuviese que ver conmigo, con la corteza reforzada
 y el interior hecho añicos.


Me ha dicho adiós en un susurro, el miedo es sin duda el pozo más oscuro,
ahí no se puede estar demasiado tiempo, porque si te acostumbras llega un 
momento en que es imposible escapar de él.

Me hubiese gustado hacerte el mundo mas sencillo,
mi especialidad siempre fue llevarlo todo al filo, como si los tonos grises 
no encajaran conmigo.

Siento haber causado terremotos en tu cómodo paraíso,
siento haber dado demasiada intensidad a lo que solo fue un capricho
siento tantas cosas y casi todas las he dicho.

Vivir siempre diciendo lo mucho que lo siento, ese pozo es más oscuro que tu miedo.


Me ha dicho un adiós sin palabras para que lo interprete a mi manera,
para que haga de este silencio lo que quiera, para que me vaya despacio 
y no olvide cerrar la puerta.

Me ha dado un silencio que sabe a despedida,
cierro los ojos y le imagino deslizando los dedos por mi mejilla,
intento entonar su voz diciendo ese adiós de la forma más dulce posible.

Reúno los átomos que han quedado después de esta tormenta,
los levanto con inspiración para darles fuerza,
te miro a los ojos como solía hacerlo cuando sabíamos más de pasión que de dolor,
y con el mismo silencio anudado entre los dos,  yo también te digo adiós.





27 mayo 2013

Fieras

No cumplí la mitad de mis promesas,
la sangre inconformista siempre ha corrido por mis venas,
se deposita lentamente y oxida las cadenas.

Frías noches conformando mi existencia,
cálidas noches que aún presionan mi conciencia.

No cumplí la mitad de mis promesas,
apresada fiera encorvada con las uñas siempre fuera.

Solo quien puede arder sabe lo que es extinguirse.

Siempre fui un ser inconsistente,
demasiado frágil para los avatares de la vida,
demasiado permeable para las idas y venidas,
ansiosa, suspicaz y retraída,
susceptible al dolor pero demasiado curiosa como para prescindir de él.

No cumplí la mitad de mis promesas, de las que me hice a mi misma
no a cualquiera,
es tan difícil cumplirlas cuando las ideas se transforman.

Como envidio tu sencillez, asomarse al abismo y no querer caer en él.

Yo soy un precipicio sin barreras,
una lluvia desatada sobre un mundo de acuarela,
me pides que lo haga sencillo, como si pudiera.

No te imaginas como admiro tu fortaleza y tus maneras.

Tengo un día complicado, de esos que en vez de andar de puntillas
se abren paso a puñetazos, un día de esos infinitamente largos,
uno de esos en que quisiera dormir en tus brazos, pero no me sirven prestados.

Este sabor amargo que me parte en mil pedazos,
ha cogido sus maletas y finalmente se ha instalado.

No cumplí la mitad de mis promesas, se me da fatal andar a tientas,
tampoco supe nunca soltar del todo las riendas.

Como envidio tu capacidad de resistir, tu forma de coser lo roto, una vez y otras mil.
Yo soy de un material que remendado no sirve,
que muere un poco mas con cada dolor que vive.











Otra vez


Encontrarse otra vez,
y levantar castillos que volverán a caer.

Abro los ojos muy despacio, ha vuelto a amanecer,
sueño que puedo volar, pero en verdad solo arrastro los pies.

Me pongo mi armadura de cristal, hecha para que los ojos no la puedan ver.

Encontrarse otra vez,  con la vida más llena y más arrugas que ayer.

Volver a verse otra vez, con mas luz que devolver.

Encontrarse otra vez allí, a donde no pensaste volver,
aferrada a los mismos barrotes que creíste romper,
tropezando en una piedra distinta que iba disfrazada de sí misma.

Encontrarse otra vez y lamerse las heridas,
no saber si son tuyas o son mías,
no saber si son las mismas.

Encontrarse iguales en esencia con cubiertas distintas,
permanecer estático e indiferente al transcurrir de los días.

Encontrarse otra vez en el mismo camino,
con la misma energía y distinto organismo,
volver a comprendernos como siempre lo hicimos,
tirar al suelo las armas que para luchar construimos,
acercarme lentamente y susurrarte:

-Joder, que mal lo hicimos-









Me hago mayor.


Me hago mayor, he perdido vehemencia.
Hoy mis resortes han saltado con menos fuerza y me ha dado por pensar si será verdad
eso de que todo se matiza con la edad.

Hay tantas cosas que me desagradan de este mundo,
tantas que agolpan la sangre, que si lo pienso fríamente llevo toda la vida batallando
y es normal que me haya cansado.

A medida que más lejos van quedando los ideales soñados,
menos se desatan en mí todas las tormentas, en definitiva, me hago vieja.

Mis preocupaciones y desvelos han variado mucho desde hace un tiempo,
cada vez son menos, es curioso que cuantos más desatinos vienen, menos me importan.

Cuando eres joven piensas que todo es posible, que si luchas lo suficiente, llegarás,
que el mundo se puede cambiar, que la gente aún puede sorprenderte,
pero el tiempo pasa y termina por ganar lo evidente.

No es coherente luchar contra todo ni hacerlo siempre.
Hoy descubro que las cosas no tienen más importancia que la que yo quiera darle,
que la pasión con que las viva es regulable.
Ya no sé si me duele o me remueve que no exista la magia en la que mis principios reposaban, pasado el tiempo he descubierto que no recibes amor solo por merecerlo,
los múltiples prismas que puede tener un solo concepto, que la medida de la importancia
 es algo etéreo, que las caricias que regalas no regresan a tu cuerpo,
que la justicia es ciega e imperfecta y cuando quiero llegar casi todos están de vuelta.
Que hay mas puños cerrados que manos abiertas,
que los sueños gigantes también se cuelan por las grietas,
la fragilidad cristalina que se ocultaba tras mi fingida fortaleza.

Me hago mayor, he perdido resistencia.
Aprendo a golpes como rendirse a la evidencia, de repente mis heridas se han vuelto cicatrices, me importa más el cómo que lo que dices, mi piel ahora se rinde ante
las cosas sutiles.
Aquella complejidad que lo cargaba todo de un aire intenso,
se ha evaporado consumida por el calor de este infierno,
se ha quedado desolada y sin argumentos.

Todos creemos ser especiales,
diferentes magnitudes e iguales de inconstantes,
se ha empañado el espejo que me creía interesante,
me reflejo consumida, sin recordar como era antes.

El hastío y el dolor jamas fueron comparables,
levantar muros de piedra que me aíslen y me salven,
ya no me importa que no dejen pasar a nadie,
que nada pueda salir, eso es lo importante.

Me hago mayor, se me hace tarde,
sacrifico mis impulsos y me siento cobarde,
barro las cenizas que han quedado, y los restos del naufragio,
me convenzo a mi misma que nadie puede ya hacerme daño,
apago la luz, echo el candado.

¿Qué sería de mí si no salvo los restos que entre todos han dejado?




Montañas rusas.

Montañas rusas,
sonaba divertido, pero no lo es.

Mengua la habitación bajo mis pies.

Solo hay cansancio,
esperaba que llegara tarde o temprano,
a veces se asoma, pero nunca demasiado,
de nuevo siento que toca dejar espacio.

Ese espacio donde tus miedos se diluyan,
donde mi dolor no te pese demasiado.
Espacios gigantes entre nosotros, espacios como monstruos.

Huellas de silencio arrepentido,
regresos pactados y medidos,
frases de cariño acentuadas,
besos calculados resbalando
por mi espalda.

Cigarros consumidos,
caricias dibujadas,
hielos hechos agua,
ventanas cerradas.
Minutos transcurriendo,
respiración acelerada;

-Buenas noches cariño-
-Cuídate, hasta mañana-



La soledad aquí sentada.


La soledad está aquí sentada,
decido confesar el miedo que me daba.

Voy desgranando paso a paso mi fragilidad,
la esencia misma de esa absurda necesidad.
Ese alguien al que buscamos amarrarnos
para que el mundo no oscile tanto.

Pero estamos solos al fin y al cabo.

La soledad está aquí conmigo,
con ella he aprendido a ver la vida desde otra perspectiva,
me asegura que no es mala compañera si puedo comprenderla.
Ella no puede abrazarme, no sabe consolarme, no me dará palabras de animo,
ni sentiré su presencia en las noches de frío, pero a cambio de eso me promete fortaleza,
me pregunta qué prefiero, ¿dolor o indiferencia?

Me da tanto miedo esa respuesta.

Me levanto temprano y ya está sentada en el borde de mi cama,
es callada y prudente, pero sabe tan amarga.
Me pide que la escuche y apenas tengo ganas.

Nunca se me dio demasiado bien cerrar las puertas,
mi naturaleza indecisa prefiere dejarlas entreabiertas,
cuantas veces hubiese deseado saber cerrarlas de un portazo
y no volver reculando hacia atrás sobre mis pasos.

Nunca fui tan dura como supe aparentar,
nunca supe soltar amarras,
nunca supe salir a navegar.

La soledad está aquí sentada,
por muchos que sean los que me rodean
ella siempre es la que queda.

Nos miramos, comenzamos a cogernos cariño,
me dice que estoy manchada de orgullo incomprendido,
si supiese callarla de algún modo, todo sería más sencillo,
como no sé hacerlo cubro su voz con mis gritos.








17 mayo 2013

Una despedida.



Despedidas que son como luz de gas,
uno nunca sabe cuando se acerca al final.
Nunca sabes cuando está siendo la última vez,
imagínate que lo pudieras saber.

Si hubiese sabido que era la última la hubiese saboreado más,
le habría dado la adecuada intensidad,
esa que me sobra, la que voy derramando de cualquier forma.
Si hubiese sabido que era la última hubiese recorrido
esos centímetros de piel como se hace una última vez.

Intuía que algo nuestro ya no estaba,
intuía que a nuestro hoy le faltaba mañana.
Intuía que quererte ciegamente no bastaba.

Poco a poco se me fue gastando el alma,
entre mensajes sin responder y veces que no estabas,
se me fue apagando cada vez que llegaba, lo daba todo y me marchaba,
vaciaba mi esencia para ti y luego nada la llenaba.

Despedidas que no sabes que lo son.
Despedidas escondidas detrás de dos sonrisas.
-¿Como estás? -
- Bien, ¿ y tú ?-
 Somos humanos de mentira.

Tus circunstancias y las mías.
A veces me gusta imaginar como habría sido nuestra vida,
caminaba a trompicones hasta esta despedida.


Puedo ser una buena amiga.
Tu alma se entiende perfectamente con la mía,
son nuestras cubiertas las que provocan las heridas.

Nos veremos por la vida tú y yo, nuestras causas perdidas,
nuestras caricias desmedidas, tu mirada oscura y mi piel rendida.

Nos veremos por el mundo,
tu silencio rotundo, mis ansias y tus nudos,
tus miedos, mis muros.
Nos encontraremos algún día tú y yo en un camino,
me ofrecerás compañía, te pediré cariño
y arderemos en mi fuego o moriremos en tu frío.

Mientras tanto,
que te sea bonita la vida, corazón mío.

01 mayo 2013

He aprendido



He aprendido cosas nuevas en esta vida vieja,
con los años que ya tengo, con el bagaje que traigo.

He aprendido cosas nuevas que han modificado la resistencia
de mis argumentos.

Nadie te va a dar lo que tú no lleves dentro.

He aprendido que nunca sabes cuándo está siendo la última vez,
de cuantas desconocidas formas algo puede llegar a doler.

He aprendido que hay mejores materiales con los que reforzar
unos cimientos.
De cuantas crueles maneras seré capaz de demostrarte lo que siento
antes de tener el coraje de confesar que tengo demasiado miedo.

He aprendido a calcular la medida y el peso del silencio,
a brillar por fuera aunque todas las luces se apaguen por dentro,
a cavar infinitos agujeros, a enterrar viejos deseos,
a crear mundos nuevos con gastados instrumentos.

He aprendido a ser un liquido que se amolda al continente.
He aprendido a ser el contenido.

Las dolorosas heridas que produce el idealismo,
que nadie puede darte más que puedes tú mismo.
Que refugiarse en el aire que otro proporciona,
no es la forma que hará de ti mejor persona,
que da igual las veces que puedas tropezarte, siempre hay espacio
para un nuevo tropiezo.
He aprendido que después de todo la intensidad con que ames
no es lo importante.

Que importa poco la fortaleza que creas tener, todo se complica
un poco más cada vez.

Que a veces lo destruyes todo en un descuido,
y las cosas rotas no siempre se pueden recomponer
que aquellas que destruimos no volverán a renacer.

Y que por mucho que nos lo propongamos
las heridas cicatrizadas no se parecen a la piel.









29 abril 2013

Subidos a una nube.



Nos miramos sigilosos
a través de este velo que nos cubre,
tú en la tierra firme, yo en lo alto de las nubes.
Dos seres parecidos que no ven lo que les une.

Deslizas tus manos por mi cuerpo, comienzo a perder 
la poca fuerza que me queda,
yo paseo mis labios por los tuyos, lo haré siempre que pueda,
al final solo tengo esos instantes que me prestas.

Lo he pensado.
No hay mucho mas que puedas darme.
Yo no sé conformarme,  tú no cambias por nadie.

A veces cuando te observo, me gustaría que nos perdiésemos por el mundo,
pero yo soy intensa y complicada y tú no tienes ni un segundo.

Me pierdo en tu mirada, 
en esos momentos en que nos quedamos fijamente, 
noto desmoronarse los pilares que me sostienen.

Estamos tan cansados, tan heridos, tan de vuelta de todo,
tan cosidos, tan remendados, solo sabemos huir cada uno para un lado.

A veces nos dejamos la coraza sin poner,
sin darnos cuenta nos amamos aunque no lo queramos hacer.
Te veo sonreír. Mi fortaleza tiembla.
Debo ocultar a toda costa lo que quisiera.

Parece que te acercas pero solo es un espejismo.
Es tan difícil pelear con uno mismo.

Hay días de silencio en que mi pasión se quiebra, 
tú estás en tu lado de la calle,
yo en otro extremo de la tierra.

Cierro las heridas que se abrieron nuevamente, 
puedo hacer eso un millón de veces.
Como te digo siempre, cada día amanece.

Te digo adiós, me voy despacio, lo suficiente para que no puedas notarlo.
Nunca pediste que me quedara, tienes el alma encorsetada,
la mía en cambio vive salvaje y desatada, 
tal vez coincidamos algún día cuando tú subas camino de una nube 
y yo esté bajando de la mía.