18 agosto 2015

Cenizas

Esta rabia envenenada
pudre todo lo que toca
ansiaba
ser como el agua
y se ha
convertido en roca.

Este oscuro presentimiento
escondido entre las dunas
y las cuevas
que decoran mi desierto.

Me consumo hacia dentro,
con el soplo de su viento.

Mis vigas no son de madera
pero igual están ardiendo.
Soy la torre más alta
construida sin cimientos.

Esta ira contenida
esta a punto de quebrar
las paredes de cemento
que no pueden soportar
la inmensa carga de este peso
que es ser hielo para fuera
y ser cenizas hacia dentro.





Transformación

Te miro firmemente, sin miedo
 y mientras me recojo el pelo.
Me acerco y coqueteo, tú juegas con los hielos.

Este ambiente que hemos construido comienza a estar cargado,
de tus ganas y mis ganas rodando por el suelo.

Siento en mis costillas las huellas de tus dedos
que en un audaz intento han salido de paseo.

Comienzo a temblar inundada de deseo,
mirarte me basta para convertirme en fuego.

Es tan profundo este momento, justo antes de ofrecerte
lo que tengo, justo antes de tomar lo que me debo.
Cuando puedo saborearte en cada uno de los besos.

Mi carne se hace verbo entre tus juegos de palabras,
mi sujeto preferido es sentirte a mis espaldas.
Las fuerzas perdidas por el empuje de las ganas,
y las caricias desmedidas contenidas en la cama.

Tu expresión de deseo estalla mis cadenas,
solo lava hirviendo por los cauces de mis venas.




12 agosto 2015

Residuos

Dejaste un residuo de dolor en mí,
que no consigo limpiar.
Los días pasan, y han pasado los suficientes
para convertirse en años.
Estoy invadida de temor y de cansancio.

No hay un día en el que al menos una vez,
no regrese a mí tu recuerdo amargo.
Da igual lo que haga o lo que hagas tú, para evitarlo.

Siento un nudo en el estomago, correoso y apretado,
si te veo reír me jode, y me jode verte preocupado.

Estúpido satélite que solo sabe vivir rotando.

Ojalá te doliese tanto el alma como a mi.
Ojalá tu cielo se estrellase en mi jardín.

Ojalá mi memoria explotando por los aires.
Ojalá mirar y que no quedara nadie.

Dejaste tan secas las raíces , que ya no crece nada,
cobardes y egoístas tus puñaladas por la espalda.

Tu compañía fue una trampa,
una zancadilla involuntaria
un crujir de huesos tras una buena cara.

Dejaste posos de crudeza en mi existir,
te llevaste los colores que teñían mi perfil,
apagaste la luz que desprendía
y lo volviste todo gris.







El silencio

Hay silencios que pueden gritar muy alto.
Hay silencios que lo llenan todo con su peso.

Me gustaría que supieras que tu silencio habla más claro que tú.

Tu silencio me recuerda a algo viejo,
ese antiguo cosquilleo,
cuando interpretaba erróneamente cuales eran tus motivos.

Tu silencio me recuerda que venimos de mundos distintos,
que es imposible que podamos hacer con esto algo bueno.


Silencio.

Más silencio.

Creo que te has ido.

Pero todas las certezas se quedan conmigo.

Silencio espeso y contenido.

Más silencio entre mi ruido.






Lo que dure


          Tiendo a encerrarme en un hermético envase,
de donde nada puede salir,
          donde no dejar que nada pase.

          Suelo pensar que ya es muy tarde
para las ideas que se me ocurren,
          mis entrañas arden en llamas,
 pero mi cabeza siempre se aburre.
Morirá por el camino
                           dure lo que dure.


Solo sabe navegar por estas nubes,
oscuras y cargadas,
y hace pompas mientras sube.


Rabia

Esta furia se ha hecho grande,
ha crecido por instantes
y en mi alma ya no cabe.

Se golpea en las paredes,
clava las uñas en los salientes,
cuanto más la disfrazo, 
en realidad más me duele.

Esa ira que albergaba 
escondida en los rincones, 
se va inflando
y me ha dejado sin espacio.

Va estallando las arterias a su paso,
dejando un reguero de desastre 
y de fracaso.

Esa impotencia de sentir que te has mudado
a vivir en otra piel que quema demasiado.

Esta rabia que por fin ha colapsado
que me está clavando a martillazos.

Me hago un ovillo,
cruzo los brazos,
esta oscura necesidad
acoplada a mi regazo


No ha dejado nada a salvo.

10 agosto 2015

Cuerpos




Mi cuerpo se ha salido del contexto,
va con el tanque lleno pero sin ruedas de repuesto.
Ha perdido intensidad con el correr del tiempo,
ya no siente como solía, su cansancio más frecuente,
camina muy despacio y a cada paso se entretiene.
No sabe si va o viene.
Le aburre lo evidente.

Mi cuerpo ya no concuerda con mi mente,
ya casi ni se entienden,
se arrastran como lastres
que no siguen la corriente.

Esta decrepitud tan insistente,
que se cierne sobre mí a cada instante,
ha conseguido que al final
todo deje de importarme.

Mi cuerpo y sus volcanes.
Mi cuerpo y sus mitades,
expandido y contraído
por diversos avatares.

Se ha encontrado conmigo
en la esquina de esa calle,
tan semejante en apariencia
al más común de los mortales,
tan diferente en esencia de
lo que pueda serlo nadie.

No ha sabido qué decirme,
me mira avergonzado,
apenas puedo reconocer
la debilidad de su tacto.

¿ Pero qué has hecho conmigo? 

Le pregunto asombrado.

Vivirte... que ya es demasiado.







07 agosto 2015

Insignificante





Hay noches sin estrellas, como esta, en las que solo piensas en huir,
desparecer de este mundo que parece que ahora fuera solo tuyo.

Me conformaba con cosas insignificantes,
escribirte mensajes en una nota que puedas leer después
cuando estés a solas o recibir nublados mares sabiendo que son tu paisaje.  
Cosas normales.
Sentir que entre tus rígidas reglas, tus horarios y pesares
yo era algo importante.

Pero no soy nadie.

Yo en verdad quería salvarte.
No pedía nada a cambio salvo que me prestaras en tu lienzo
un espacio en blanco y llenarlo de colores.
Yo quería importarte.

No puedes imaginar el tamaño del nudo de mi garganta

cuando digo esa frase.

Por el camino hasta ti fui matando mis esencias fundamentales
modificándome a cada paso para que nada te estorbase.

Tus monstruos tan grandes y yo cada vez más pequeña.

No quiero molestarte, no quiero respirar y que mi respiración pueda cansarte.
Así me veo de insignificante.

Quiero estar escondida 
y ni siquiera pensarte.

Que me reharé lo sé
que te lo pondré sencillo, lo sabes.

Me levantare de esta 
como lo hice antes.

Ahora no me importa que lo sepas,
como te he querido yo jamás va a hacerlo nadie.

Ahora solo necesito que te marches.
Que este espacio que has pedido se haga inabarcable.

Recuperar el recuerdo limpio 
antes que lo tocases.

Saborear la vida
volver a renacer de las cenizas, fortalecida
que si vuelves a buscarme alguna vez
y me veo al borde de la inevitable caída
sea este infinito dolor el que me lo impida.







Esas cosas de mí que no sabes

No me gustan los sonidos estridentes,
no confío demasiado en los criterios de la gente,
y por las noches, mientras duermo, rechino los dientes.

No creo en la opinión de la mayoría
me preocupa ser común  
y se me da peor la práctica que la teoría.

La burocracia me desespera,
mis mariposas se transforman en neuronas
cuando menos lo deseas.

Me entretengo con cualquier tontería,
pienso que lo frágil hay que llevarlo escondido.
En el fondo de mis pozos vive una niña
y siempre prefiero que piensen que soy fría.

Todas esas cosas que no sabes de mí
están creciendo en nuestro muro.

Para mí 3 son una multitud
los formalismos me dan arcadas,
y prefiero un sentimiento negro
a lo profundo de la nada.

Mi voluntad es caprichosa,
tiro siempre de la almohada,
me gusta andar descalza
y prefiero las mañanas.

Son esas cosas que no sabes de mí
las que siembran cactus en el jardín.


Soy tan profunda aguas adentro,
soy tan fría aguas abajo.
Siempre olvido guardar la leche en la nevera
y tengo la cabeza llena.
Escondo mis penas y para evitar el hundimiento
no soporto las cargas de cualquiera.

Adoro la soledad y la belleza,
brillo más si soy sincera.
No me gustan nada las barreras ni las celdas.

Mi capacidad de razonar en inconstante
Mi encadenada amígdala, demasiado dominante,
puedo ser tremendamente idiota,
soy sensible y destructiva a partes iguales.

Esas cosas de mí que no sabes,
haciendo juegos malabares.

Lo que ves de mí es la fachada,
reconstruida cien veces con las piedras que encontraba.

No sé decir adiós, nunca he sabido.
La fragilidad ajena es mi defecto favorito.
Los sitios silenciosos me parecen más bonitos.
A mi alma remendada no le queda sitio.

Esas cosas de mí que no sabes
porque me imaginaste desde el principio.








El espejo

Esa parte de ti que escondes siempre
es lo más bonito que tienes.

Deberías mirarte en un espejo mientras ríes,
tu rostro se transforma de un modo indescriptible.

Deberías mirarte en un espejo
cuando te gusta lo que ves...

¿Por qué si sabes la teoría lo haces todo del revés?


Ese perfil de curiosidad que tomas cuando escuchas,
ese mirar al techo para visualizar el concepto,
de esos hilos dorados estás hecho.

Esa parte de ti tan protegida con muros,
ese tú que no es tuyo.
Ese gélido silencio con que acallas los murmullos
ese, tampoco es tuyo.

Cuando sueltas lastre eres gigante,
una roca indestructible con puntas de brillante.

Te he visto tantas veces ser insignificante...
Escondido tras los filtros que te pones delante.

Claro que puedes solo.
Claro que ahí dentro está todo.

Prueba a cambiar los modos.

Deberías mirarte en un espejo cuando ríes,
tu sonrisa sincera, a partes iguales hecha
de reserva y de belleza.

Tu mirada son dos oscuros ventanales
profundos fondos abisales.
Ya te dije una vez que cuando entras ahí,
ya nunca sales.

Están tan repletos de cosas fascinantes.


No cambies nada de la esencia,
no te hace falta.
Mírate más a menudo.
¿ Eres sincero contigo?  ¿ Estás a gusto ?

Si estás sonriendo al leer esto,
corre, vete al espejo.








Eres mejor cuando te sueño

Eres mejor cuando te imagino.
Cuando no tropiezas tanto
cuando brotas como gotas en mis sueños.

Allí donde resides no hace falta equivocarse
no hay rehenes, damnificados ni cobardes,
allí donde vives nunca es demasiado tarde.

Eres más guapo cuando mis recuerdos te dibujan,
tímido y reservado, protegiendo tu castillo disfrazado de malvado.

Eres mejor cuando no hablas tanto,
cuando no mides las distancias que separan nuestros actos.

Eres gigante cuando te pienso,
cuando me olvido del dolor vivido,
cuando escondo tus defectos tras el velo de mi cariño.

Yo no sé estrellarme así, a cada paso y en cada muro,
las migajas que han quedado ya ni siquiera me alimentan.

Eres mejor cuando mi empatía te justifica,
cuando cubro de excusas tu mezquindad.

Cuando te quito el disfraz,
cuando ya no tienes nada que esconder.

Pero se hace corpórea tu existencia,
y eso ya.... no puede ser.


Lo que queda de mí


Lo que queda de mí es poco.
Aunque quisiera ser la mujer que fui,
ya no puedo.

La mujer aquella que abría puertas, 
solo para que tú pudieras cerrarlas.

Jamás dos cosas pueden ser iguales,
lo que había ya nunca podría volver a ser.

Hemos hecho tan inestable este rincón
que se ha vuelto inhabitable.

Ahora somos otros, 
con más lluvia en los ojos.

Lo que quedan son despojos.
un residuo de nosotros.

He transformado la belleza del "quiero conocerte"
por el dolor del "ya te conozco".

Esos ratos que tanto añoras,
esos que quieres recuperar
estaban construidos sobre unos cimientos
que ya no están.

Quería conocerte, quería saber quien eras,
adentrarme en tus mareas, curar tus cicatrices.

Como si fuera posible.


Ojalá pudiera llevarte en mis alas donde ya no duela nada,
pero no sé llegar.
Mi brújula se ha roto.
Entre todas las bellezas que arrasó tu terremoto
estaba mi confianza y el brillo de mis ojos.


Lo que queda de mí es muy poco.

Cuando pasó el tornado, quedaba solo polvo
y cristales rotos en el fondo.







La Puerta

1.

Has abierto la puerta, aunque parecía que en nuestras separadas estancias 
se respiraba mejor.
Tienes tantas cosas amontonadas en tu rincón que ya no caben.
No sabes ordenarlo y pones cosas limpias encima de lo sucio, que acaban por mancharse.

Has pensado que quizá si abres la puerta, ganes espacio nuevo.

2..

Con la puerta abierta entran ganas de asomarse.
Con cautelosa curiosidad me acerco lentamente, me gustaría ver como has 
redecorado tu espacio, si habrás cambiado algo.
La última vez que me asome era un sitio oscuro y atestado.

3...

Cuando ya estoy cerca y tengo el valor de mirar,  cierras la puerta.
No echas la llave porque no eres tan valiente.  Solo la cierras para que no vea tu desorden.

Me quedo perpleja frente a esa puerta.

Hubiese jurado que hace un segundo estaba abierta.

Me doy la vuelta porque he notado que de tanto abrir y cerrar se están soltando las bisagras.
Si de verdad me interesara la echaría abajo a patadas.

4....

Como ya he perdido el interés por asomarme, vuelves a abrirla, casi entornada dejas que entren la luz y el aire, en cambio, nada sale.
Así cubres tus necesidades.

Como mi puerta no tiene cerrojos la empujas cuando quieres, la abres y la cierras a tu gusto, nunca te da por preguntarme.
Tu vanidad y tu egoísmo son monumentales.


5.....

He decidido poner llave.
Yo tengo claraboyas e inmensos ventanales, no necesito de tu aire.

Cada vez que abres la puerta tu suciedad entra en mi casa.
Estoy cansada de limpiarla, cuando vienes, rompes todo y nunca siembras nada.



6......

He tapiado la puerta y en el muro he pintado un arco iris.

Me recuerda la belleza que crea la lluvia,
que siempre hay un sol tras cada tormenta.

Tanto que he olvidado
  que ahí alguna vez hubo una puerta.





Cada vez que yo me pierdo



Mi alma se acompasa con la tuya.

Bajito, sin ruido , como hacemos nosotros las cosas.
Me despierto junto a ti y nuestras mariposas.

Te veo crecer según recorres el camino,
me encanta crecer cuando lo hago contigo.
Con la dulzura que envuelve mi locura.

Mi piel se funde con la tuya.

Compleja y limpia como ninguna.

Eres siempre mi principio,
cuando me giro asustada
a mis oscuros precipicios.

Tu luz es tan potente que ha cegado a mis demonios.

Han pasado 10 otoños
entre tus hojas y mis hojas
esto es un bosque inmenso.

Pero siempre logras encontrarme
cada vez que yo me pierdo.






Huracanes fugaces

Tu lluvia está empapando mis cristales.
Me miras a los ojos,
me muero por besarte.

Dejas tu olor en mi piel,
              y solo puedo respirarte.

Nunca me repongo
de tus fugaces huracanes.

La ropa por el suelo
junto a los disfraces.

Deseo tanto tocarte, beberte, remontarte...
Jamás podré cansarme.


Me escurro entre tu cuerpo
siguiendo tus surcos
logras desatarme....
el empuje de tu dureza hace estragos en mi carne.

Me ardes en la piel a cada instante.

Amo tus lunares.

La oscuridad de tu mirada salvaje.

La forma en que me deshaces.

Tu seguridad, porque lo sabes.

Las turbulencias que creas en mis recónditos canales.
Tu forma de desnudarme
  el ansia con que lo haces.

Me convierto en otra cuando me tocas.

Mi piel se vuelve insaciable,
                  se va disolviendo en gotas.

Inhalo aire ardiendo en los pulmones,
el aire espeso y bronco que expulsas
ha derribado mis temores.

Deseo quedarme a vivir en ese momento,
cuando no importa nada más que la cercanía de tu cuerpo.

Tu intensidad lo hace perfecto.

Somos almas carnales destruyendo el universo,
quiero quedarme a vivir en el último beso.






Tropiezos

Tropezar
hace que durante un rato camines más concentrado.
El primer instinto:
girarse a comprobar que nadie lo ha visto.

Es duro tropezar sólo por ser uno mismo.

Comienzo a entender el mecanismo.
Si voy mirando al cielo, no me fijo en el camino.

Por eso somos distintos.

Si me caigo, me levanto, así de sencillo.

Debes entender que en mi cielo hay mucho brillo.

Tropezar,
porque empiezas a estar cansado,
tampoco llevas el calzado adecuado.

Te entretienes con las nubes y su forma,
con el aire que te roza....
con la esencia de las cosas.

Tropezar por estar concentrado en una prosa.
        tropezar de vez en cuando con personas.

Telarañas

Me gusta verte llegar,
me estremezco cuando pasas.

Hay tanto amor que recibir entre tus telarañas.

Tienes tantas cosas buenas que no hace falta contarlas.

Si consigo al final que las veas,
habrá merecido la pena.

Me gusta tu discreción, la forma en que te concentras,
tu torpeza distraída y tus rarezas.

Tu profundidad inmensa
escondida entre las piedras.

Me gusta verte llegar
y que lo sientas.

Hay tanta luz con que llenar todas tus grietas.

Equilibra2

equilibrio
nombre masculino
  1. 1.
    Estado de inmovilidad de un cuerpo sometido a dos o más fuerzas de la misma intensidad que actúan en sentido opuesto, por lo que se contrarrestan o anulan. Q
    ue se mantiene en reposo sobre su base o punto de sustentación.


A ti te importa mucho el equilibrio,
mis pies se vuelven torpes cuando caminan a tu lado.

Tropezar no siempre es algo malo.

En un tropiezo descubrí tus luces y tus sombras,
en un tropiezo aprendí cuánto falta y lo mucho que nos sobra.

El equilibrio solo es un estado inmóvil,
por eso te gusta tanto.

Yo siempre me estoy balanceando.

El equilibrio es quedarnos donde estamos.
Este estanque en apariencia sosegado,
que parece que está vacío
pero lo tiene todo guardado.

A ti te importa tanto tenerlo todo controlado,
pero mis pasos son más firmes cuando me dejas ir descalzo.

Siempre estoy rodando por los suelo,
y veo cosas nuevas cuando caigo.

Desde tu cómodo equilibrio
tú siempre ves lo mismo.

Así son las cosas, siempre igual desde el principio.

Yo te animo a que te caigas conmigo.

Quizá nos magullemos, tal vez nos hagamos nuevos desperfectos,
pero a lo mejor descubrimos como funciona todo esto.





Desconcierto

Esas manos frías
que son mas hueso
que piel,
se enredan ansiosas en mi pelo,
llenan mi boca de veneno
y me dejo hacer.

La voluntad desnuda
desperdigada por el suelo
viste de negro.
Llena mi reflejo de sordidez
Igual que ayer
o hace un momento.

Ruletas rusas y desconcierto,
quebrados suspiros,
dolor de pecho.

Agua salada por todas partes,
zigzagueando por mis canales.
El recuerdo confuso que dibujé,
débil, rota y abrumada
decido darte la batalla por ganada.

29 julio 2015

Turia y Michael



Hace unos días leí la historia de Turia y Michael.

Turia Pitt corría una maratón solidaria en Australia cuando un incendio forestal le produjo quemaduras en el 65% de su cuerpo. Pasó casi 3 años de su vida ingresada en un hospital y se vio obligada a someterse a más de 100 operaciones.

Ese terrible accidente ocurrió en 2011. Supe de Turia hace unos días por una razón diferente...

Michael, su novio de siempre, el que ha permanecido junto a ella todos estos años, le pidió matrimonio.

Las redes sociales hicieron girar en bucle continuo esa información hasta que se convirtió en viral.

¿ Por qué?


¿ Qué tenía de particular esa noticia?

Lo que habita detrás de esa difusión es que a la gente le conmovió que Michael quisiera casarse con ella. Porque ella ahora reside en una piel diferente.

Si gustáis podéis buscar las fotos. No voy a poner la del antes ni las del después.
Era una mujer realmente guapa antes de aquel accidente y lo es ahora, para quien sabe mirar.

Lo que ha trascendido de esta historia no es tanto la lucha de una persona por vivir, ni el amor incondicional de quien permaneció a su lado, como la simple obviedad de que Michael es guapo.

Mientras leía recordaba que en este mundo residen muchas más personas preocupadas por la fachada que aquellas dedicadas a cuidar el interior.

Me cabreo, a veces, porque siento que hay tantas cosas huecas rondando por aquí.
Luego mi razón me dice que siempre existirán lobos y corderos.

No supe en aquel momento describir qué era lo que me hacía sentir tan enfadada.
¿ La superficialidad? ¿La tendencia natural a huir del dolor? ¿Mi incomodidad al mirar? ...

Hoy Roy Galán, artífice de palabras maravillosas, ha puesto voz a mis pensamientos con un texto maravilloso que comparto con vosotros.

Dice todo aquello en lo que la mayoría no ha caído, algo muy importante acerca de quienes somos y cual es nuestra corteza.





Roy Galán

@RevolutionRoy




Turia, la mujer que supo cómo quedarse.

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano.
Protege al organismo y funciona como sistema de comunicación con el entorno.
No tiene ninguna otra función.
La piel, simplemente la habitas.
Y registra sensaciones en nuestro cerebro.
Tacto, frío, presión o calor.
Turia tenía 29 años, belleza, un novio, Michael, y participaba en una maratón solidaria en su Australia natal cuando, en un instante, el incendio, fuego, el 65 % de su cuerpo quemado, más de ochocientos días hospitalizada y cien operaciones como cien años de soledad.
Uno, normalmente, no elige el horror.
El horror sucede, sin más.
Lo que uno sí elige es convertirse en víctima del suceso, o no.
Pensamos que se nos iba.
Se nos va, así en plural.
Con toda la gente que quiere que te quedes, Turia.
Por eso dices que eres la chica más afortunada del mundo.
Porque te has quedado, porque, a pesar de todo, sigues viva.
Si Turia no se ha cubierto en vida es porque quedó el amor.
Se quedó Michael, con ella, también.
¿En qué es en lo primero que te fijas de una chica?
En la cara y en el culo, dice Cristiano mientras escupe al suelo.
¿Y si te arrugas, engordas, te amputan, te quemas, te desfiguras o te rompes como la rama de una higuera?
¿No sigues siendo tú?
Sí.
Pero hay personas que te confunden con tu representación física en el mundo.
El amor con la fisicidad.
Y por eso se van cuando lo aparente, cambia.
Michael sabe que Turia sigue siendo ella.
En la emoción del cine nocturno, en los gemidos, en el aliento, en los ojos, en la risa, en sus habituales despistes, en la forma de decir su nombre.
Sin amor solo serás capaz de ver al monstruo que potencialmente todos podemos llegar a ser.
Con amor los espejos se han de llenar de polvo.
Todos podemos quebrarnos y convertirnos en la bestia.
Dejar de ser hermosos para que el resto se desvele.
Hoy, más que nunca, sé que el amor no es química.
Que el amor no es "te tiene que entrar por los ojos".
Que el amor es otra cosa.
El amor es celebrar la vida, quedándote.
Y hasta que la vida nos separe.
Abrazar otra piel será siempre posible.






28 julio 2015

PAS



Hoy comparto un enlace a un reportaje sobre personas PAS.

Parece que hoy en día por fin se puede dar explicación a una capacidad que parece más una maldición que el verdadero don que representa.

El " Tú no estás hecho para este mundo" al fin tiene un nombre.









http://www.rtve.es/alacarta/videos/cronicas/cronicas-sensibilidad-trasluz/3017002/

18 julio 2015

Será...

Esta noche en mi cama ha faltado tu cuerpo,
deseaba respirarte lentamente,
que pudieras arder en mi interior.
Necesitaba verme reflejada
en la parte turbia de tus ojos
cuando ya no tienes freno...


 será ...
que te echo de menos.


17 julio 2015

Noche de penumbra

En esta noche de penumbra,
mi piel se ve desnuda,
ya no porta ese talento deslumbrante,
se ha quedado atras y mis arrugas van delante.

Ya no soy de las que arde, mis pies se balancean
y no pisan como antes.

Mi ser se hace cobarde,
en esta noche tan oscura
mientras estás en otra parte.
¿ Quién soy yo para juzgarte ?

En esta noche de silencio,
se me arruga el intelecto,
las conversaciones se repiten
con los mismos argumentos.

El aire que derramas





No sabría vivir sin el aire que derramas,
el amor le contamina,
plantas flores de colores en mi tierra desgastada.


Mi anciano pecho que venía desolado,
te encontró de golpe al girar aquella esquina
y desde entonces camina ya desconcertado.

Mi razón se fundió con tu alma cristalina
ella, siempre rota no estaba acostumbrada,
halló agua dulce escondida en la salina

Flores de color en mi arena desgastada
tus manos frías paseando por mi espalda
cuando tu te alejas, en mí no queda nada.

Luciérnagas

Quisiera volver a ese día en que tus ojos tenían chispas,
ese en el que aun no cabían tantas cosas.

La vida mancha, el tiempo ensucia los recuerdos, ya lo sabes
te pone un laberinto bajo los pies y si no sabes volar, ya nunca sales.

Quisiera volver a ese día cuando encontré todas tus llaves,
cuando la esperanza aún estaba por delante.

Aquel en que creía que tu amor iba a salvarme,
cuando aún podía ilusionarme.

En mis pequeños cajones los trapos sobresalen
los trastos se acumulan y hay de sobra en todas partes.

Somos recipientes rebosantes, aquí no cabe nadie.

Quisiera volver a ese día, en que aún temía que no fueras a amarme,
cuando todavía podía impresionarte.

Aquel en que era una luciérnaga brillante.

Un extraño objeto deslumbrante.

Antes de naufragar en mis mares, antes
de ser la arista cortante que lo complica todo sin preguntarte.



Quisiera volver a encontrarte, verte de nuevo sonreír,
saltarnos esta parte. 
No mezclar nuestras migajas, ni sentirnos tan cobardes.

Nunca quise dañarte, ni complicar tu existencia, ni defraudarte.

Construí un mundo para nosotros y esperé que te quedases,
ni por un instante pensé que mi imperfección era la clave.


Quisiera volver a ese día en que sin querer me advertías
que las noches son muy cortas,
y siempre se hace de día.







El trastero

Hoy me ha dado por hurgar en mi trastero.
Está repleto. Lleno de trastos viejos,
ya no cabe nada dentro y no sé
que bulto es cada cosa.

Se han fundido las bombillas,
me he quedado a oscuras.

Intento desde el centro empezar a organizarlo,
cosas que quiero conservar,
cosas que debo desechar,
se amontonan juntas sin sentido 
ubicadas en el mismo sitio.
Por un momento pienso que lo mejor
es tirarlo todo y empezar de cero,
ese espacio diáfano es prometedor.

Empiezo a desanimarme porque las cosas
de valor están delante,
tampoco tengo hueco para empezar a situarme,
ciertamente, está tan lleno.

Voy apartando en un lado las cosas más antiguas,
las que un día fueron importantes y ya nada valen.

Entre cajas de cartón encuentro el primer cuaderno, 
ajado y viejo.

¿Y si lo que obtengo no se parece nada a mis recuerdos?

Hoy me ha dado por hurgar en mi trastero,
en vez de ordenarlo, he metido cosas dentro.

ya no cabe casi nada....

¿ Tienes hueco?




09 junio 2015

Oscuro interior

Me vuelvo diminuto
escondido en una sombra
nada ya me reconforta
y se me espesan los minutos.

Me he convertido en Cenicienta
yo que siempre fui madrastra
las fuerzas van a rastras
y tengo noches de tormenta.

Mi dolor está de vuelta
ya ha viajado por mi cuerpo,
hizo tornados allí dentro,
y se ha pasado con la fuerza.

Me veo oscuro el interior
cuando miro mucho tiempo,
El vivir se me hace lento
pero estoy pendiente del reloj.

¿ Habrá aquí algo mejor ?


Me vuelvo el vórtice del ciclón,
infinito bucle de destrucción.
Me transformo en hielo lentamente
... yo , que siempre fui calor.




01 abril 2015

Café







Dormíamos juntos algunas noches,
nos despertábamos e íbamos a desayunar.
Tú pedías el café hirviendo y yo siempre frío,
metafórico presagio de cómo eramos.

Recuerdo que tus tiempos nunca encajaron con los míos,
recuerdo estar de más algunas veces,
recuerdo echarte de menos la mayor parte del tiempo.

Yo recorría tu pasillo de puntillas,
y tus pisadas demoledoras fragmentaron mis recuerdos.

Cuando querías abrazarme yo me empeñaba
en dar la espalda,
te ibas, luego me giraba y te buscaba,
y así a pellizquitos caprichosos
nos fuimos rompiendo el alma.

Un café hirviendo para deshacer tu invierno
un café helado para las llamas de mi incendio.


24 febrero 2015

En este manicomio


¿ Cómo estás ?

Que pregunta tan sencilla de formular,
que compleja puede ser esa respuesta.

No quieres responder cuando la hago,
y yo prometo no hacerla más.

Siento curiosidad por ese empeño en
no querer hablar conmigo de las cosas que
suceden en tu vida.

Esta cordialidad se ha vuelto desmedida,
quería que supieras que solo es un formalismo
que me basta con lo que veo
y no necesito que me lo digas.

Pero a veces las maneras se vuelven
intensamente frías.
Pasamos del ¿Cómo estas ? y nos quedamos un "buenos días".

Lo pregunto porque me importa,
porque no he sabido poner candados a esta puerta,
lo pregunto porque quisiera oír que eres feliz.
Lo hago porque sé que puedo hacerlo,
porque aún me quedan fuerzas para adentrarme
en tus infiernos.
Lo hago porque sí, porque quiero,
porque tú eres un contante encerrarse y yo...
no he conseguido acostumbrarme.

Prometo no volver a preguntarte,
y no arrancarte lo que no quieras contarme,
en este manicomio siempre admitimos locos,
si quieres puedes entrar.... y charlamos otro poco.









21 febrero 2015

¿ Cómo era ?

En las arrugas de mi cuerpo ya no caben más recuerdos,
me hago viejo y acumulo desperfectos.
Las cosas que tanto deseaba, ahora me dan miedo.
He aprendido a conformarme con lo que la vida quiera darme.
Ya no quiero pelear ni conmigo ni por mí, he recogido mis cosas,
cansado de verlas desperdigadas por el suelo.

Los años pasan rápido, creeme.
Llega un momento en que ya no puedo
recordar una primera vez.

He pensado en las veces que he corrido hacía ninguna parte,
en las veces que creí que era imposible cansarme.

He recordado también mi absurda forma de caer
en todos los abismos que encontraban mis pies.

Tengo goteras en el techo, y las paredes sin pintar,
mi casa esta tan desordenada que no puedo encontrarme.

¿Cómo saber cuando ya es tarde?
¿En qué momento soltar el lastre?

No consigo recordar cómo eran las llamas,
¿qué impulso inspirador me despertaba cada mañana?
No logro reírme a carcajadas.

En las arrugas de mi cuerpo está lloviendo,
y he venido sin paraguas.



20 febrero 2015

Limando las formas


Estás dentro de mí,
escondido en un rincón,
te llevo conmigo a todas partes
y le confieso a tu recuerdo
todas mis debilidades.

Me preguntas qué hago aquí,
y yo también me lo pregunto,
navegar sin timón y a la deriva,
y esperar que seas tú quien marque el rumbo.
¿Qué hago aquí desconcertada,
dando vueltas a tu muro ?


Te preguntas qué hago aquí,
yo también me lo pregunto,
conservando un momento que envejece cada día.
Sigo aquí,
aprendiendo a controlarme,
aprendiendo a no escaparme.

Sigo aquí, si,  pero estoy cansada,
y cuando nos mareamos de esta forma
ya no sé batir mis alas.

¿ De verdad te gustan mis palabras ?

Este puente en continuo movimiento,
ya no me entretiene.
Estoy mas triste que hace un rato
y me agotan tus vaivenes.

Prometo hacerlo bien desde ahora,
para que podamos descansar
del trasiego de las olas.

No alimentes más mis mariposas,
prometo no ser débil cuando vengas
a deshoras.

Ya no quiero bailar contigo,
cuando te guste una canción,
ya no quiero ser la baza
que te queda en el cajón.

Valgo mucho para esto,
y me he cansado del guión.

Me preguntas qué hago aquí
si esto sé hacerlo tan bien,
esto que tan bien se me da,
es un constante sangrar,
una máscara de palabras
que ya no tienen nada que contar.