31 agosto 2016

Despacito



Despacito.

Hazlo con mucho cuidado,
no nos movamos de sitio.

No tomes demasiado impulso,
esto es un barranco, no un columpio.

Despacito.
Sin hacer ruido.
Sin remover el contenido.

Sal con mucho tacto
por ese agujero por el que has entrado,
no dejes todo desordenado.

Despacito.
Paso a paso.

Salir corriendo y en un descuido
dejarse cosas dentro.

Si lo haces a la fuerza
se acabará rompiendo.

Despacito.

Como si fuese un sueño
y estuviésemos durmiendo,
como las gotas saladas
resbalando por el cuerpo.

No hagas ruido.
Limpia las huellas
No querrías en un despiste
volver andando sobre ellas.

No digas nada.
No es necesario.
Las palabras serán ruido
atascado en unos labios.

Despacito.
Suave. En la curva de un suspiro.
Como si fuera mentira.
Como si nunca hubiera sido.






28 agosto 2016

Llenando huecos





  Llenamos el hueco
lo mejor que podemos.

Pendientes siempre
de que no se vean
los agujeros.

Puede que algún día
se me olvide que los tengo
y me desnude sin miedo
y se escapen las luciérnagas
que llevo dentro.

Esos insectos
que necesitaban tu oscuridad
para brillar.

Y entrarán mariposas
que removerán el polvo
al volar.

Llenarán esos huecos
que tanto deseamos tapar.

Seré los pétalos que permanecen quietos
viendo el viento pasar.




26 agosto 2016

Estamos acostumbrados



No sabría decirte qué me molestó más
si la frialdad de tus argumentos
o mi facilidad para ocupar tu puesto.

Me hice débil
porque a eso estoy acostumbrada
a llevarme tu oscuridad escondida
en las plumas de las alas.

Te dejé ser el fuerte
porque a eso estás acostumbrado
a no ceder ni una pizca de lo que llevas ya ganado.

Me vine abajo
porque el tono de tu voz sonaba irritado
porque facturé los minutos que me estabas dedicando.

Te viniste arriba,
-cada día soy más frío-
como sentencia aplastante y definitiva,
haciendo de invierno en mi ombligo.

Y cerré los ojos, depositándome en tus heridas
y olvidé las mías
porque a eso estoy acostumbrada.

Abriste los tuyos y te saliste de mi burbuja
restándome el aire respirado
porque a eso estás acostumbrado.


Quería algo sincero y sencillo que aportara luz
a esta habitación oscura en la que nos estamos transformando
pero volvimos a enredarnos,
porque a eso estamos acostumbrados.




Ilustración Baxia Art via Deviant Art

24 agosto 2016

He sido



He sido 
un animal herido
con las fauces abiertas
y sangre en los colmillos.

He sido
el fleco suelto
el nudo deshecho
el pulso alterno
y descoordinado
de tu pecho.

He sido tanto miedo
como ganas de perderlo.

He sido la caricia 
que me debes
y los errores
que te debo.

He sido tantas cosas diferentes
la meta
la recompensa
el tropiezo
la caída
el impulso y el freno
la caricia y el golpe seco.

La mano vacía que me debes
el tumulto oscuro que me llevo.




Algo intrascendente



Ese miedo irracional a no tener trascendencia
a no haber dejado huella
se acomoda en mi interior
impidiendo que me mueva.

Carecer de sentido.
El tiempo perdido.
Las manos atadas,
los gestos fingidos.

Los papeles en la mesa
los ojos agachados
fijos en un punto
donde no podamos encontrarnos.

Las iniciales bordadas
ese es mi punto en la nada
de la mesa al papel
y del papel a la pantalla.

Y siento que me borro
lentamente
y llega el miedo irracional
a no haber sido trascendente
y me vuelvo frente a ti
liviana y transparente
como si nunca hubiese sido
y la nada fuese para siempre.




23 agosto 2016

Nunca

Estoy dejando pasar el tiempo
para ver si es verdad que cura.

Sigue pasando,
cuando cierro fuerte los ojos
me veo frente a ti, desnuda.

Nunca fui tan yo
como esquivando tus dudas.
Nunca estuve tan triste
como fuera de tu burbuja.

Nunca consigo olvidar
aunque mi alma lo procura.

Nunca fui tan cuerda
como bordeando tu locura.

Nunca encontré la despedida oportuna
siempre fuimos mejores en eso
de darnos a la fuga.

Las oportunidades malgastadas
hasta no quedar ninguna.

No aprendimos nunca.

Siempre estábamos escondidos y a oscuras.
Siempre andamos cargados con la culpa.

Siempre estábamos tentando a la fortuna.

Así fue
que todos nuestros principios
acabaron en nunca.








30 julio 2016

La piel de gallina








Cada vez que piso un nuevo lugar
te imagino conmigo.

Cierro los ojos hasta alcanzar ese universo
en que te llevo escondido.

Quiero enseñarte a caminar por la playa
y sentir el agua fría entre los dedos
quiero enseñarte a reír hasta que te duelan
la tripa y el pecho.

Quiero enseñarte a sentir
sin anclas ni lastres de por medio.

Quiero que saborees,
que respires
que sientas la piel de gallina
y el calor derritiendo las partes frías.

Paseo por la arena
imaginando que sigues mis huellas
extiendo la mano y te rozo
te cubro con los dedos los ojos
el mundo se ha quedado fuera
y estamos aquí
 solo nosotros.

Cada vez que el agua llega a mis tobillos
imagino los tuyos,
te imagino conmigo.

Bailamos
en el aire enredados
bebemos vino blanco
y comemos pescado.

Quiero enseñarte a soplar
sobre la piel mojada
a perdonar y a olvidar
y a desplegar las alas.









18 julio 2016

Hasta aquí

Abrí para ti
los canales de mis venas,
mis entrañas,
mi razón,
mis arterias
mis sueños,
mi fragilidad,
mis piernas.

Todo lo puse a tu alcance,
para que si se te antojaba
lo rompieras.

Nunca me he quedado a medias
y las veces que fui pequeña
lo hice empujada por tus miedos
y tus reglas.

No he dejado nada para mí
salvo esta intensa pena,
de haberlo conservado para ti
y que no lo quieras.

Nunca te hice la pregunta correcta,
siempre dimos demasiadas vueltas.
¿Qué sientes tú por mí?
¿Acaso quisiste tenerme cerca?

Había formas menos dolorosas
y siniestras
de haber obtenido
una respuesta.

Ahora que sé lo que fui,
la costra que cubre la herida
hasta convertirse en cicatriz
no me queda mucho que mostrar
ni que decir.

El horizonte estaba muy lejos
solo hemos llegado hasta aquí.










10 julio 2016

Pocas cosas



En ocasiones te alejas para coger perspectiva
y descubres por sorpresa esas cosas que antes no veías.

Permanecían escondidas en los pliegues que forma el amor
cuando cierra los puños.

Hemos saltado la fina linea de la que tanto nos hablaron,
la pisé sin querer mientras me estaba alejando,
y perpleja observo que ya estoy al otro lado.

Un solo paso y ya no había luz, ni risas, ni cielo despejado.
Un inmenso paisaje desolado. Eso hay tras la linea que he cruzado.

Pocas cosas son más tristes que arrepentirse.
Menos aún hay mas tristes que verte transformado por quien
en realidad no lo merece.

Porque eso tú no lo sabes hasta que ya no queda piel para arrancarse.
No lo sabes, hasta que no te marchas y te subes a una montaña
desde donde ver la verdad absoluta y descarnada.

Me acurruco, sola en la cima de mi montaña
y veo los años pasando en nítidos fotogramas.

Era imposible ser más tonta.
Era imposible estar más ciega.

¿ Cómo fue posible que no lo viera?

Nada suena más que la realidad cuando golpea.
Y en la cima de mi montaña me hago pequeña.

Pocas cosas son más miserables que buscar amor
en las cenizas, donde nada arde.
Ver esa boca del lobo de la que tanto te hablaron
y aún así decidir quedarse.

La obviedad sin excusas me ha pasado por delante.

Pocas cosas son más tristes que arrepentirse
de las caricias dadas
de las confesiones
de la desnudez
de la esperanza.

De lo invertido
de lo luchado
de las sonrisas a medida,
del tiempo dedicado.

De las lagrimas caídas
de las que tragaba en solitario
de los besos
del cariño
del cuidado.

De las marcas que han quedado
de lo que ya no tienes
de lo que ya no puedes
de lo que ya no eres.

Y a la cima de la montaña
llega la rabia vestida de un negro imponente
y te coge desprevenido
porque aquel a quien acariciabas
ahora es tu enemigo,
un adversario, el contrincante.

Las verdades se ensucian
si las mezclas con mentiras
y los recuerdos cambian si te quedas.

Me había ido con mis recuerdos limpios
y mis alas intactas
pero eras piedra y yo era humana
destinada a tropezar.

A veces te alejas para coger perspectiva
y descubres que nada era como tú lo sentías

En la cima de la montaña
empieza a hacer demasiado frío.
Y alrededor solo veo derrumbe
y no he logrado aún
que mis ojos se acostumbren
a la oscuridad y al desastre
y al tormentoso aspecto
que ahora tienen nuestras nubes.




















08 julio 2016

Me desprendo de ti




Me desprendo de ti
convertida en la hoja seca que sabe que ha de caer

Me desprendo de ti
y al principio siento frío
y los minutos que llenaba pensando en ti
ahora están llenos de vacío.

Si el botón rojo de la extinción dependiera de mis dedos
no dejaría ni un solo rastro de mis recuerdos.

Me desprendo de ti
herida y confusa
con el alma atestada de dolor y de preguntas.

Me desprendo de ti
en un acto de valentía
o en un arrebato de locura.

Nunca tuviste la intención de despejar las dudas.
Y yo era torpe y cobarde caminando en la espesura.

Me desprendo de ti
sin duda alguna.

Llena de palabras pero muda
más bonita y más amante
a pesar de la rotura.

Cubierta de capas y en el fondo desnuda.

Se desprenden de ti
la razón y la cordura 
y como si fuera un suspiro
me desprendo con dulzura.








05 julio 2016

Necesitaba parar



Necesitaba parar.
Las palabras empezaron a parecerse demasiado a lo que intentaban decorar.

Necesitaba parar.

Recordar el sabor que tenían las cosas.
Recordar quién era y fraccionar, soltar aquello que estaba comenzando a desgarrar.

Solté más de la cuenta
y solté las letras.

Necesitaba soltar.

Vuelvo aquí en días como hoy.
Días en los que mi vida no parece tan desordenada cuando miro alrededor.
Días en los que tropiezo con un botón desabrochado y le lanzo halagos al muro que ahora ocupa tu lugar.

No me arrepiento.
Ya te lo dije.
A tus piedras con mis flores.

Me he reído de mi tropiezo y he imaginado que reías conmigo desde el otro lado.

Ojalá pudiéramos reír.

Necesitaba parar,
salir de este lugar en el que siempre huele a ti
y a ese yo desmenuzado que ya no refleja casi nada de mí.

El hilo que tensamos se rompió
de una forma progresiva y silenciosa
hasta que las palabras ya no tenían nada nuevo que contar.

Sin el hilo la distancia es infinita
este rincón se volvió doloroso, un salvavidas que ya estaba
demasiado lejos de la orilla.


Necesitaba escapar.
Ser la humana racional que lleva el peso,
arrancar la poesía que mantenía nuestro universo.

Ser real y hacerte real.
Que la realidad nos aplastara.

Abrí demasiado las puertas que liberaban mi alma
y en un descuido
se escaparon las palabras.











28 junio 2016

Por eso me voy



Yo no sé si tengo la capacidad de hacerte daño,
pero si en un descuido involuntario me la has dado,
no quiero hacerlo.

Por eso me voy.


Si me quedo te lo haré,
te lo harán mis cicatrices al tocarlas
te lo hará la opacidad de mi mirada
te lo harán esos abismos
que antes eran alas.

Si me quedo sentirás
que ya me he ido,
que no me queda vida
aunque oigas mis latidos.

No quiero herirte,
ni encerrarte aquí conmigo.
En el siniestro lugar
en el que me he perdido.

Quiero que sanes de este choque
que es habernos encontrado
que te gires sin mirarme
que te sueltes de mi mano.

Si me quedo te lo haré
porque no sé contenerme
no aprendí la diferencia
entre golpear y protegerse.

Si me quedo te lo haré
porque no puedo entenderte
porque somos diferentes
porque llenar el espacio
nunca ha sido suficiente.

Si me quedo te lo haré,
te lo hará esta sombra de mí
en la que me veo convertida
esta niña asustada que se protege
de tu brisa.

Te lo harán mis recuerdos
cuando no pueda esconderlos
te lo hará mi miedo
filtrado entre los besos.

Nunca quise herirte
ni decirte que te quiero
ese amor que idealizaba
porque no estaba a mi alcance.

Por eso me voy...
jamas logré rozarte.












25 junio 2016

Lamento



Lamento que el dolor no te deje vivir.
Lamento que me haya cogido en medio.

Lamento no haber brillado suficiente
como para iluminar tu mundo.

Lamento que no hayamos sabido comprendernos
no habernos encontrado menos rotos, menos locos
o en otra etapa del trayecto.

Lamento que no hayas mirado hacía el lugar correcto,
enmascarar la verdad siendo solo cuerpo.

Lamento que estés tan roto, que no te quede a salvo un solo trozo.
Que nunca permitieras cuerdas en lo profundo de tu pozo.

Lamento que tu barro ganase a mis alas.
Que tu oscuridad se tragara mis ganas.

Lamento no tener la llave que libere a tus demonios,
haber sido un lastre más en tu cansada espalda.

Lamento haberte mostrado desnudos mis sentidos
como si pudiese sostener el desmorone que supones.

Lamento no tener nada más para ofrecer
lamento la necedad de chocar una y otra vez.

Lamento tener que detenerme
porque soy un río de poderoso torrente.

Lamento que tu tristeza me fuese inmanejable
no haber sabido estar y haber querido quedarme.










24 junio 2016

No quiero nada más



Una tenue linea de luz atraviesa la ventana.
Tu cuerpo y mi cuerpo rendidos sobre una cama.

Aún estás dormido,
mientras dibujo interrogaciones en tu espalda.

Nunca me canso de imaginarnos,
yo, que de todo me canso.

A veces solo quiero fundirme en tus manos
y no quiero nada más.

Me levanto de puntillas para cerrar las cortinas
para que sigas durmiendo
para quedarnos así
abrazados en silencio,
en este reducto de mundo
donde estamos a salvo de nosotros mismos.

A veces solo quiero tu cuerpo
y enredar tu pelo entre mis dedos,
y no quiero nada más.

Me detengo a observarte
me pareces un ser extraño
que solo brilla cuando arde.

Un meteorito sumergido en un estanque.

A veces solo quiero odiarte
como primer paso para olvidarte
pero miro tu piel malherida
y solo anhelo cuidarte.

A veces solo deseo que se cierren esas heridas evidentes
verte menos roto para irme sin sentirme culpable.

Porque a veces solo quiero
que dejes de importarme
y no quiero nada más.











20 junio 2016

Asustada y precipitada



Te echaba de menos
pero ahora solo estoy asustada.

Incapaz de avanzar o retroceder.

Me asusté
porque vi de nuevo ese lugar siniestro
donde acabamos siempre.

Y ya no soy tan fuerte, tan loca  ni tan valiente.

Nunca se debería pedir perdón
por sentir lo que se siente.

Pero yo te lo pido constantemente.

Como si el amor fuera un lastre
que debes arrancarte rápidamente.

Pedir perdón demasiadas veces
por entrar en tu mundo sin que lo pidas.
por la intensidad y por el miedo
a no ser lo que necesitas.

Te pedí perdón por confesar que te añoro
que te echo de menos aunque no nos queden
fuerzas para hacerlo de otro modo.

Me vi
precipitada y arrepentida.

Avergonzada por mostrar mis debilidades
a quien no sabe interpretarlas
a quien hace de mis granos de arena, una montaña.


Te echaba de menos
pero ahora solo estoy asustada.







16 junio 2016

Demasiada delicadeza.




Demasiada delicadeza.

Sobraban buenas intenciones y faltaba fuerza
lo veo ahora, al otro lado, tras cruzar la puerta.

Pensar demasiado y darle a todo tantas vueltas,
volverlo todo espeso y complicado
por no haber encontrado
la definición correcta.

El miedo a decir en alto las cosas que piensas
que al ponerles voz se hagan reales y no dejen espacio para soñar.

Demasiada delicadeza.

Actuar como si llevara en el bolsillo, escondida,
la llave maestra.

Partirme en mil para que elijas la que te encaja.
Guardarme el resto para que no te sobre nada.

Mi alma prudente y cuidadosa frente a la tuya, descuidada.

Demasiada delicadeza.

Sujetando el aire que hará vibrar las cuerdas.
Agachando la cabeza
conteniendo la verdad
para que nada te entorpezca.

Mi cuerpo menguante para que el tuyo crezca
reposando despacio sobre la hierba
mientras me deshojo frente a ti
con demasiada delicadeza.







10 junio 2016

Qué feo todo



Qué feo lo estás haciendo.
Qué feo se ha vuelto todo.

Qué oscuro
qué vació
qué siniestro.

Me daba pena
y luego rabia
y un montón de otras cosas
que no supe nombrar.

Y luego solo
fealdad.

Feas las formas y los fondos,
fea la oscuridad que ofreces
a quien es valiente para mirar.

Yo ya no estoy ahí
me evado llevando mi mente a otro lugar,
y dejo mi cuerpo para que tengas algo sólido
contra lo que estrellar tu soledad.

Me levanto
manchada de culpa
y de fragilidad
y me sacudo tan fuerte como puedo
porque le has robado la belleza
a lo que siento
y a golpe de martillo
lo has vuelto todo feo.














Sangrar hacía dentro



Los malos recuerdos han ganado a los buenos.

Y no dirás que no luché por conservarlos,
a cuestas con ellos a través de las zanjas que has
ido cavando a lo largo del tiempo.

Se han ido ensuciando esas cosas bonitas 
con el polvo y la tierra que a veces me tiras.

Hemos ido sumando y haciéndolo peor a cada rato
dejando lo bueno desnudo, hambriento y desesperado.

No quería decirte que ya casi no recuerdo
tus labios al reírse.
Que no recuerdo nada sincero
y eso me pone triste.

Y no dirás que no puse voluntad en el intento
luchando por sacarnos a los dos de tu agujero.

Tienen ausencia de luz nuestros recuerdos
porque hemos sumado tanto malo
que no hemos dejado hueco para lo bueno.

Y sé que leerás esto pensando que exagero
que le di demasiada importancia a los días negros
pero qué demonios sabrás tú de todo eso,
si no te salpican mis gotas
porque sangro para dentro.





03 junio 2016

A tus piedras con mis plumas




Si no puedo derribar tu muro al menos quiero que sonrías al otro lado.

Fui muy torpe con eso de pensar demasiado.
Tus pistas no llevan a donde conducen las del resto,
interpretarte como si fueses sencillo fue mi error al descubierto.
Me he propuesto volver a ser quien era,
actuar con el corazón abierto, no fingir ser alguien que no soy
ni ajustarme con dolor a ningún hueco.

Me he propuesto acercarme sin mirar, 
sin darle importancia a esas trampas que hay salpicadas por el camino, 
para que aunque no podamos entendernos
al menos logremos reírnos.

Cuanto más severo sea tu gesto aprendido, más grande será la sonrisa que te ofrezca
cuanto más seco y rotundo sea el tono de tu voz, más dulce y pacífico será el mío.

Responderé a tus piedras con mis plumas
para que tengas siempre a mano un alma limpia
dispuesta a dibujar claridad en tu espesura.

Responderé a tu silencio con música y ternura
porque eso es lo que siento y no
lo que me dicta tu cordura.

No daré importancia a esa horrible máscara
tras la que te ocultas
no me esconderé de ti
porque ya no me asustas.

Volví a ser quien era antes y se despejaron las dudas
y si algún día sientes que tienes algo que reprochar
te ofreceré sinceramente mis disculpas.

Mientras tanto responderé
a tus piedras
con mis plumas.









Un suspiro demasiado profundo



En un suspiro demasiado profundo
he desperdigado los trozos del mapa
que nos marcaba el rumbo.

Han volado las cenizas del incendio
que devastó nuestro mundo.

Allí en el aire, desordenadas
y mis manos vacías intentando ordenarlas.

No supe hacerlo sola. Te necesitaba.

No me cabían en la ausencia tantas palabras
me dolía más a mí que a la pared que golpeaba.

Una razón era suficiente, aunque fuese inventada.

En un suspiro demasiado intenso
dejé escapar las consecuencias de tu recuerdo.

Decir lo siento, mientras frenas el recorrido de mis lagrimas
con los dedos.

Decir te quiero, mientras freno el golpear de la sangre
contra el pecho.











Cosas para después





Con las prisas y los sobresaltos me quedaron cosas por hacer.
Esperaba la parte llana y continua del camino, pero se nos llenó el suelo de agujeros.

Si hubieses probado mi arroz negro te habrías chupado los dedos,
me lo reservé para una ocasión especial, cuando dejásemos de saltar.

Lo guardé en el rincón de las cosas para después,
cuando después era una posibilidad.

Ese rincón que se me ha quedado lleno de cosas, ocupando espacio y ensuciando el aire.

Una playa.
Un viaje de fin de semana.
10 fotos en blanco y negro.
La verdad sin adornos.
Confesar el miedo.
Lanzarse sin salvavidas.
Cobijo, dulzura y caricias.
Una balanza.
Clases de guitarra.
Un libro dedicado.

Nunca dejaba nada para luego
y luego te conocí.
Comencé a buscar momentos mejores
porque siempre era un mal momento.

Comencé a filtrar mis sentimientos, a pensar de más y a sentir de menos
a reservarme cosas y a saltar los agujeros.

No supe ver que no había después
y todo aquello que guardaba me pesa ahora.

Yo era feliz con mis tropiezos, con mis defectos sin tamizar,
con los ojos cerrados y el corazón de par en par.

Estoy vaciando ese rincón poco a poco,
sacando una cosa cada día.

Recorriendo una playa en la que no estás
dibujando huellas en la arena que ya no quieres seguir.

Abrir el pecho y dejar salir
todas las cosas que guarde en un después para ti.
















31 mayo 2016

Aunque me faltes



Te echo en falta
tu presencia duele
pero duelen más las ganas.

Quiero besarte
y acariciarte
y bailar contigo
y tirarnos en el suelo
a desvelarnos los secretos.

Te echo de menos.
y añoro dolorosamente
el aroma de tu cuerpo.

Me falta tu voz
dando rodeos
y el frío polar
de las yemas de tus dedos.

Añoro la sonrisa tonta
que se instala en mi cara
cuando te veo
las palabras que no salen,
las ganas y los nervios.

Sé que soy fuerte
que podré con esto.
Que todas mis roturas
no se curan en tu cuerpo.


Pero te confieso
que el mundo es más pequeño
cuando te echo de menos.






.

28 mayo 2016

Convicción



Deberíamos habernos confesado los secretos aquella primera noche
cuando aún estábamos limpios.
Entre una ginebra y otra habríamos podido reconocer todo lo que no haríamos, 
cuanto terreno no estábamos dispuestos a ceder y todas las cosas que no serían posibles
entre nosotros.

No te dije que a veces me ilusiono tontamente con pequeñas cosas y que el equilibrio 
de mi racionalidad es poco fiable.
Que doy la impresión de poder con todo, pero luego me acurruco en mi universo
para esconderme de la realidad que represento.

Tú no dijiste que en tu intento de restauración olvidaste trozos en el suelo,
que parecía que renacías pero era solo el intento.

Eramos pedazos de algo que un día estuvo entero y eso se nota,
pero se nota luego.
Deberíamos haber caminado más lento y fijarnos mejor en lo que íbamos viendo.

No te dije que detrás de tanto desperfecto quedaba idealismo.
Que no sé bucear en un cuerpo si no me enamoro de lo que hay dentro,
y que todos los chapuzones que me di en el tuyo escondían un amor sin argumentos.

Aquella noche debiste advertirme que no dejarías que nadie te quisiera
que aquella noche solo era la mágica excepción a un mundo repleto de barreras y de carteles
de prohibido pasar.

No dijiste que te daba miedo ser quien eras,
que había cerca de ti un considerable riesgo de derrumbe.

Solo dijiste  - Quédate a dormir -
y yo sonreí y le quité importancia a nuestra complejidad, convencida
de que no existe alma que no se pueda reparar.

Aquella noche nos contamos algunas verdades, veladas inevitablemente por el pretexto
de parecer interesantes.
Yo te hablaba de reconstrucción con los cimientos a medio hacer y tú me hablabas de playas
que de sobra sabías que no podríamos recorrer.

Deberíamos habernos confesado aquella noche en vez de parecer penitentes avergonzados
que no son capaces de describir correctamente sus pecados.

Solo dije - No me duelas -
y tú sonreíste  quitándole importancia a lo que estaba por nacer
convencido de que no existía alma que no puedas romper.






















27 mayo 2016

Lo que debes



Cogerme fuerte de la mano porque has notado
que tengo miedo.

Dejar que te abrace tan fuerte
que se unan las piezas que llevas sueltas.

Despertarme a besos una mañana
deseando que haya otras cuantas.

Decir lo que sientes en alto
arriesgándote a perderme.

Salir corriendo a buscarme
porque no has tenido suficiente.

Pasear por las calles y no esconderte cuando llueve
quitarse la coraza por partes y no esconderte cuando duele.

Decir adiós con valentía a quien un día te hizo fuerte.

Recoger los trozos de lo que has roto
y depositarlos con cuidado
por si algún otro quiere juntarlos,
no soplar sobre ellos hasta desperdigarlos.

Soportar valientemente el daño causado
cuando vuelve.

Que los demás te hagan de escudo cuando el viento sopla fuerte.

Todas esas cosas
siento que me debes.










26 mayo 2016

Como siempre



No hacemos las cosas bien
las hacemos igual que siempre
y así sucede,
volvemos a chocar con las mismas paredes.

Hagamos algo distinto. Abramos ventanas allí
en esa pared del fondo donde suelo golpearme la cabeza.

Hagamos algo distinto,
cambiemos de sitio,
rindámosle un homenaje a la improvisación
cambiando el orden del final hasta el inicio.

Acabemos empezando
y si te guardas tus telas de araña
yo le pongo puentes a mi precipicio.

No hacemos las cosas bien
las hacemos como siempre,
defendiendo una posición
que cambia constantemente.

Estamos viejos para cambiarnos
y nos sentimos cómodos así,
desperdigados,
rodeados de vacío en el espacio
tragando lo que nos rodea
como agujeros negros desproporcionados.

Hagamos algo diferente
empecemos desde el final
hasta llegar al principio nuevamente.

Y en lugar de decir adiós
te diré  -Hola, encantada de conocerte-








24 mayo 2016

Menos verdad














Esto no te va a gustar.
Pero eso no lo hará menos verdad.

Te quise.
Y usaste ese cariño para cubrir tus cicatrices,
te hiciste cómodo porque era fácil volver a mí
y que nos hicieran de brújula tus antojos.

Te quise.
Y usaste ese cariño para desvestirme.
Me quedaba paralizada
mirando esos ojos tristes
mientras tus ansias me devoraban
y tu cuerpo me hacía eclipse.

Te quise.
Tantas veces te perdoné
como veces te fuiste,
para no olvidarlo
sembré semillas
en las heridas que me abriste.


Te quise.
y utilizaste ese cariño en mi contra
para que no me faltaran cosas
de las que poder arrepentirme.

Esto no te va a gustar.
Pero lo hiciste inevitable.

Fuiste egoísta, frío y miserable.
No dejaste nada bueno que pudiera llevarme.

Te quise.
Y a pesar de la metralla y de los golpes
yo lo hice indestructible.

Porque yo era fuerte y mis sentimientos creibles.

Tienes las de perder
porque tú eres corpóreo y yo soy intangible.


22 mayo 2016

Certezas inquietas



Tengo certezas inquietas
y certeras dudas abarrotadas
en mi cabeza.

Cuando quiero dar un paso hacía delante
me tiemblan las piernas,
caminar hacía atrás nunca contó como destreza,
y como temo caminar, me quedo quieta.

En este lugar neutral
donde nada pasa y nada llega.

No quiero volver allí
pero tampoco sé marcharme
y los demás caminan deprisa
en dirección a alguna parte.

Los observo anclada al suelo
en el estado de quietud
de un animal indefenso.

Entre la multitud parezco disperso
oculto entre tanto movimiento
ellos parecen explosiones de colores
y a su lado yo me veo ceniciento.

Tengo certezas inquietas
que se dividen en direcciones opuestas
y certeras dudas que suelen quedarse
sin respuesta.

Tengo un corazón que se resiste
a su propia naturaleza
y los pies enterrados en lo profundo de la arena.

















19 mayo 2016

Cuando fuimos cristalinos



Una nube flotando cargada de peso
se ha llenado de agua y ya solo quiere llover.

Dormí vestida la primera vez
como anticipo extravagante
a mi continua desnudez,
tela y más tela como barrera ante tu piel.

También fui distante y arisca
como advertencia genuina al devenir
de las caricias.

Un soplido sutil que soñaba ser ventisca.

El deseo me rozaba las caderas
y yo tensaba mi espalda, para que te rindieras
para que te apartaras, con la sola intención
de apaciguar tus ganas.

Para que no nos doliese nada por la mañana.


Tengo que confesarte que ya no vuelo como antes.
que me pesa el cuerpo y la conciencia
porque quería que volaras conmigo,
que la vida no nos quedara grande.
Me he vuelto aburrida, intensa y cargante
se me ve la vida a través de las heridas
y ya no engaño a nadie.

Ahora también soy cobarde
me molesta que quieran descolocarme
y he adquirido cosas de ti
que no consigo arrancarme.

Ganaste a todos los juegos,
llegaste el primero a la casilla final
y yo arrastrando el cariño
estaba aún sin empezar.

Felicidades, lo has conseguido,
ojalá conserves algo de aquel brillo que arrebataste
cuando fuimos cristalinos.