28 junio 2016

Por eso me voy



Yo no sé si tengo la capacidad de hacerte daño,
pero si en un descuido involuntario me la has dado,
no quiero hacerlo.

Por eso me voy.


Si me quedo te lo haré,
te lo harán mis cicatrices al tocarlas
te lo hará la opacidad de mi mirada
te lo harán esos abismos
que antes eran alas.

Si me quedo sentirás
que ya me he ido,
que no me queda vida
aunque oigas mis latidos.

No quiero herirte,
ni encerrarte aquí conmigo.
En el siniestro lugar
en el que me he perdido.

Quiero que sanes de este choque
que es habernos encontrado
que te gires sin mirarme
que te sueltes de mi mano.

Si me quedo te lo haré
porque no sé contenerme
no aprendí la diferencia
entre golpear y protegerse.

Si me quedo te lo haré
porque no puedo entenderte
porque somos diferentes
porque llenar el espacio
nunca ha sido suficiente.

Si me quedo te lo haré,
te lo hará esta sombra de mí
en la que me veo convertida
esta niña asustada que se protege
de tu brisa.

Te lo harán mis recuerdos
cuando no pueda esconderlos
te lo hará mi miedo
filtrado entre los besos.

Nunca quise herirte
ni decirte que te quiero
ese amor que idealizaba
porque no estaba a mi alcance.

Por eso me voy...
jamas logré rozarte.












25 junio 2016

Lamento



Lamento que el dolor no te deje vivir.
Lamento que me haya cogido en medio.

Lamento no haber brillado suficiente
como para iluminar tu mundo.

Lamento que no hayamos sabido comprendernos
no habernos encontrado menos rotos, menos locos
o en otra etapa del trayecto.

Lamento que no hayas mirado hacía el lugar correcto,
enmascarar la verdad siendo solo cuerpo.

Lamento que estés tan roto, que no te quede a salvo un solo trozo.
Que nunca permitieras cuerdas en lo profundo de tu pozo.

Lamento que tu barro ganase a mis alas.
Que tu oscuridad se tragara mis ganas.

Lamento no tener la llave que libere a tus demonios,
haber sido un lastre más en tu cansada espalda.

Lamento haberte mostrado desnudos mis sentidos
como si pudiese sostener el desmorone que supones.

Lamento no tener nada más para ofrecer
lamento la necedad de chocar una y otra vez.

Lamento tener que detenerme
porque soy un río de poderoso torrente.

Lamento que tu tristeza me fuese inmanejable
no haber sabido estar y haber querido quedarme.










24 junio 2016

No quiero nada más



Una tenue linea de luz atraviesa la ventana.
Tu cuerpo y mi cuerpo rendidos sobre una cama.

Aún estás dormido,
mientras dibujo interrogaciones en tu espalda.

Nunca me canso de imaginarnos,
yo, que de todo me canso.

A veces solo quiero fundirme en tus manos
y no quiero nada más.

Me levanto de puntillas para cerrar las cortinas
para que sigas durmiendo
para quedarnos así
abrazados en silencio,
en este reducto de mundo
donde estamos a salvo de nosotros mismos.

A veces solo quiero tu cuerpo
y enredar tu pelo entre mis dedos,
y no quiero nada más.

Me detengo a observarte
me pareces un ser extraño
que solo brilla cuando arde.

Un meteorito sumergido en un estanque.

A veces solo quiero odiarte
como primer paso para olvidarte
pero miro tu piel malherida
y solo anhelo cuidarte.

A veces solo deseo que se cierren esas heridas evidentes
verte menos roto para irme sin sentirme culpable.

Porque a veces solo quiero
que dejes de importarme
y no quiero nada más.











20 junio 2016

Asustada y precipitada



Te echaba de menos
pero ahora solo estoy asustada.

Incapaz de avanzar o retroceder.

Me asusté
porque vi de nuevo ese lugar siniestro
donde acabamos siempre.

Y ya no soy tan fuerte, tan loca  ni tan valiente.

Nunca se debería pedir perdón
por sentir lo que se siente.

Pero yo te lo pido constantemente.

Como si el amor fuera un lastre
que debes arrancarte rápidamente.

Pedir perdón demasiadas veces
por entrar en tu mundo sin que lo pidas.
por la intensidad y por el miedo
a no ser lo que necesitas.

Te pedí perdón por confesar que te añoro
que te echo de menos aunque no nos queden
fuerzas para hacerlo de otro modo.

Me vi
precipitada y arrepentida.

Avergonzada por mostrar mis debilidades
a quien no sabe interpretarlas
a quien hace de mis granos de arena, una montaña.


Te echaba de menos
pero ahora solo estoy asustada.







16 junio 2016

Demasiada delicadeza.




Demasiada delicadeza.

Sobraban buenas intenciones y faltaba fuerza
lo veo ahora, al otro lado, tras cruzar la puerta.

Pensar demasiado y darle a todo tantas vueltas,
volverlo todo espeso y complicado
por no haber encontrado
la definición correcta.

El miedo a decir en alto las cosas que piensas
que al ponerles voz se hagan reales y no dejen espacio para soñar.

Demasiada delicadeza.

Actuar como si llevara en el bolsillo, escondida,
la llave maestra.

Partirme en mil para que elijas la que te encaja.
Guardarme el resto para que no te sobre nada.

Mi alma prudente y cuidadosa frente a la tuya, descuidada.

Demasiada delicadeza.

Sujetando el aire que hará vibrar las cuerdas.
Agachando la cabeza
conteniendo la verdad
para que nada te entorpezca.

Mi cuerpo menguante para que el tuyo crezca
reposando despacio sobre la hierba
mientras me deshojo frente a ti
con demasiada delicadeza.







10 junio 2016

Qué feo todo



Qué feo lo estás haciendo.
Qué feo se ha vuelto todo.

Qué oscuro
qué vació
qué siniestro.

Me daba pena
y luego rabia
y un montón de otras cosas
que no supe nombrar.

Y luego solo
fealdad.

Feas las formas y los fondos,
fea la oscuridad que ofreces
a quien es valiente para mirar.

Yo ya no estoy ahí
me evado llevando mi mente a otro lugar,
y dejo mi cuerpo para que tengas algo sólido
contra lo que estrellar tu soledad.

Me levanto
manchada de culpa
y de fragilidad
y me sacudo tan fuerte como puedo
porque le has robado la belleza
a lo que siento
y a golpe de martillo
lo has vuelto todo feo.














Sangrar hacía dentro



Los malos recuerdos han ganado a los buenos.

Y no dirás que no luché por conservarlos,
a cuestas con ellos a través de las zanjas que has
ido cavando a lo largo del tiempo.

Se han ido ensuciando esas cosas bonitas 
con el polvo y la tierra que a veces me tiras.

Hemos ido sumando y haciéndolo peor a cada rato
dejando lo bueno desnudo, hambriento y desesperado.

No quería decirte que ya casi no recuerdo
tus labios al reírse.
Que no recuerdo nada sincero
y eso me pone triste.

Y no dirás que no puse voluntad en el intento
luchando por sacarnos a los dos de tu agujero.

Tienen ausencia de luz nuestros recuerdos
porque hemos sumado tanto malo
que no hemos dejado hueco para lo bueno.

Y sé que leerás esto pensando que exagero
que le di demasiada importancia a los días negros
pero qué demonios sabrás tú de todo eso,
si no te salpican mis gotas
porque sangro para dentro.





03 junio 2016

A tus piedras con mis plumas




Si no puedo derribar tu muro al menos quiero que sonrías al otro lado.

Fui muy torpe con eso de pensar demasiado.
Tus pistas no llevan a donde conducen las del resto,
interpretarte como si fueses sencillo fue mi error al descubierto.
Me he propuesto volver a ser quien era,
actuar con el corazón abierto, no fingir ser alguien que no soy
ni ajustarme con dolor a ningún hueco.

Me he propuesto acercarme sin mirar, 
sin darle importancia a esas trampas que hay salpicadas por el camino, 
para que aunque no podamos entendernos
al menos logremos reírnos.

Cuanto más severo sea tu gesto aprendido, más grande será la sonrisa que te ofrezca
cuanto más seco y rotundo sea el tono de tu voz, más dulce y pacífico será el mío.

Responderé a tus piedras con mis plumas
para que tengas siempre a mano un alma limpia
dispuesta a dibujar claridad en tu espesura.

Responderé a tu silencio con música y ternura
porque eso es lo que siento y no
lo que me dicta tu cordura.

No daré importancia a esa horrible máscara
tras la que te ocultas
no me esconderé de ti
porque ya no me asustas.

Volví a ser quien era antes y se despejaron las dudas
y si algún día sientes que tienes algo que reprochar
te ofreceré sinceramente mis disculpas.

Mientras tanto responderé
a tus piedras
con mis plumas.









Un suspiro demasiado profundo



En un suspiro demasiado profundo
he desperdigado los trozos del mapa
que nos marcaba el rumbo.

Han volado las cenizas del incendio
que devastó nuestro mundo.

Allí en el aire, desordenadas
y mis manos vacías intentando ordenarlas.

No supe hacerlo sola. Te necesitaba.

No me cabían en la ausencia tantas palabras
me dolía más a mí que a la pared que golpeaba.

Una razón era suficiente, aunque fuese inventada.

En un suspiro demasiado intenso
dejé escapar las consecuencias de tu recuerdo.

Decir lo siento, mientras frenas el recorrido de mis lagrimas
con los dedos.

Decir te quiero, mientras freno el golpear de la sangre
contra el pecho.











Cosas para después





Con las prisas y los sobresaltos me quedaron cosas por hacer.
Esperaba la parte llana y continua del camino, pero se nos llenó el suelo de agujeros.

Si hubieses probado mi arroz negro te habrías chupado los dedos,
me lo reservé para una ocasión especial, cuando dejásemos de saltar.

Lo guardé en el rincón de las cosas para después,
cuando después era una posibilidad.

Ese rincón que se me ha quedado lleno de cosas, ocupando espacio y ensuciando el aire.

Una playa.
Un viaje de fin de semana.
10 fotos en blanco y negro.
La verdad sin adornos.
Confesar el miedo.
Lanzarse sin salvavidas.
Cobijo, dulzura y caricias.
Una balanza.
Clases de guitarra.
Un libro dedicado.

Nunca dejaba nada para luego
y luego te conocí.
Comencé a buscar momentos mejores
porque siempre era un mal momento.

Comencé a filtrar mis sentimientos, a pensar de más y a sentir de menos
a reservarme cosas y a saltar los agujeros.

No supe ver que no había después
y todo aquello que guardaba me pesa ahora.

Yo era feliz con mis tropiezos, con mis defectos sin tamizar,
con los ojos cerrados y el corazón de par en par.

Estoy vaciando ese rincón poco a poco,
sacando una cosa cada día.

Recorriendo una playa en la que no estás
dibujando huellas en la arena que ya no quieres seguir.

Abrir el pecho y dejar salir
todas las cosas que guarde en un después para ti.
















31 mayo 2016

Aunque me faltes



Te echo en falta
tu presencia duele
pero duelen más las ganas.

Quiero besarte
y acariciarte
y bailar contigo
y tirarnos en el suelo
a desvelarnos los secretos.

Te echo de menos.
y añoro dolorosamente
el aroma de tu cuerpo.

Me falta tu voz
dando rodeos
y el frío polar
de las yemas de tus dedos.

Añoro la sonrisa tonta
que se instala en mi cara
cuando te veo
las palabras que no salen,
las ganas y los nervios.

Sé que soy fuerte
que podré con esto.
Que todas mis roturas
no se curan en tu cuerpo.


Pero te confieso
que el mundo es más pequeño
cuando te echo de menos.






.

28 mayo 2016

Convicción



Deberíamos habernos confesado los secretos aquella primera noche
cuando aún estábamos limpios.
Entre una ginebra y otra habríamos podido reconocer todo lo que no haríamos, 
cuanto terreno no estábamos dispuestos a ceder y todas las cosas que no serían posibles
entre nosotros.

No te dije que a veces me ilusiono tontamente con pequeñas cosas y que el equilibrio 
de mi racionalidad es poco fiable.
Que doy la impresión de poder con todo, pero luego me acurruco en mi universo
para esconderme de la realidad que represento.

Tú no dijiste que en tu intento de restauración olvidaste trozos en el suelo,
que parecía que renacías pero era solo el intento.

Eramos pedazos de algo que un día estuvo entero y eso se nota,
pero se nota luego.
Deberíamos haber caminado más lento y fijarnos mejor en lo que íbamos viendo.

No te dije que detrás de tanto desperfecto quedaba idealismo.
Que no sé bucear en un cuerpo si no me enamoro de lo que hay dentro,
y que todos los chapuzones que me di en el tuyo escondían un amor sin argumentos.

Aquella noche debiste advertirme que no dejarías que nadie te quisiera
que aquella noche solo era la mágica excepción a un mundo repleto de barreras y de carteles
de prohibido pasar.

No dijiste que te daba miedo ser quien eras,
que había cerca de ti un considerable riesgo de derrumbe.

Solo dijiste  - Quédate a dormir -
y yo sonreí y le quité importancia a nuestra complejidad, convencida
de que no existe alma que no se pueda reparar.

Aquella noche nos contamos algunas verdades, veladas inevitablemente por el pretexto
de parecer interesantes.
Yo te hablaba de reconstrucción con los cimientos a medio hacer y tú me hablabas de playas
que de sobra sabías que no podríamos recorrer.

Deberíamos habernos confesado aquella noche en vez de parecer penitentes avergonzados
que no son capaces de describir correctamente sus pecados.

Solo dije - No me duelas -
y tú sonreíste  quitándole importancia a lo que estaba por nacer
convencido de que no existía alma que no puedas romper.






















27 mayo 2016

Lo que debes



Cogerme fuerte de la mano porque has notado
que tengo miedo.

Dejar que te abrace tan fuerte
que se unan las piezas que llevas sueltas.

Despertarme a besos una mañana
deseando que haya otras cuantas.

Decir lo que sientes en alto
arriesgándote a perderme.

Salir corriendo a buscarme
porque no has tenido suficiente.

Pasear por las calles y no esconderte cuando llueve
quitarse la coraza por partes y no esconderte cuando duele.

Decir adiós con valentía a quien un día te hizo fuerte.

Recoger los trozos de lo que has roto
y depositarlos con cuidado
por si algún otro quiere juntarlos,
no soplar sobre ellos hasta desperdigarlos.

Soportar valientemente el daño causado
cuando vuelve.

Que los demás te hagan de escudo cuando el viento sopla fuerte.

Todas esas cosas
siento que me debes.










26 mayo 2016

Como siempre



No hacemos las cosas bien
las hacemos igual que siempre
y así sucede,
volvemos a chocar con las mismas paredes.

Hagamos algo distinto. Abramos ventanas allí
en esa pared del fondo donde suelo golpearme la cabeza.

Hagamos algo distinto,
cambiemos de sitio,
rindámosle un homenaje a la improvisación
cambiando el orden del final hasta el inicio.

Acabemos empezando
y si te guardas tus telas de araña
yo le pongo puentes a mi precipicio.

No hacemos las cosas bien
las hacemos como siempre,
defendiendo una posición
que cambia constantemente.

Estamos viejos para cambiarnos
y nos sentimos cómodos así,
desperdigados,
rodeados de vacío en el espacio
tragando lo que nos rodea
como agujeros negros desproporcionados.

Hagamos algo diferente
empecemos desde el final
hasta llegar al principio nuevamente.

Y en lugar de decir adiós
te diré  -Hola, encantada de conocerte-








24 mayo 2016

Menos verdad














Esto no te va a gustar.
Pero eso no lo hará menos verdad.

Te quise.
Y usaste ese cariño para cubrir tus cicatrices,
te hiciste cómodo porque era fácil volver a mí
y que nos hicieran de brújula tus antojos.

Te quise.
Y usaste ese cariño para desvestirme.
Me quedaba paralizada
mirando esos ojos tristes
mientras tus ansias me devoraban
y tu cuerpo me hacía eclipse.

Te quise.
Tantas veces te perdoné
como veces te fuiste,
para no olvidarlo
sembré semillas
en las heridas que me abriste.


Te quise.
y utilizaste ese cariño en mi contra
para que no me faltaran cosas
de las que poder arrepentirme.

Esto no te va a gustar.
Pero lo hiciste inevitable.

Fuiste egoísta, frío y miserable.
No dejaste nada bueno que pudiera llevarme.

Te quise.
Y a pesar de la metralla y de los golpes
yo lo hice indestructible.

Porque yo era fuerte y mis sentimientos creibles.

Tienes las de perder
porque tú eres corpóreo y yo soy intangible.


22 mayo 2016

Certezas inquietas



Tengo certezas inquietas
y certeras dudas abarrotadas
en mi cabeza.

Cuando quiero dar un paso hacía delante
me tiemblan las piernas,
caminar hacía atrás nunca contó como destreza,
y como temo caminar, me quedo quieta.

En este lugar neutral
donde nada pasa y nada llega.

No quiero volver allí
pero tampoco sé marcharme
y los demás caminan deprisa
en dirección a alguna parte.

Los observo anclada al suelo
en el estado de quietud
de un animal indefenso.

Entre la multitud parezco disperso
oculto entre tanto movimiento
ellos parecen explosiones de colores
y a su lado yo me veo ceniciento.

Tengo certezas inquietas
que se dividen en direcciones opuestas
y certeras dudas que suelen quedarse
sin respuesta.

Tengo un corazón que se resiste
a su propia naturaleza
y los pies enterrados en lo profundo de la arena.

















19 mayo 2016

Cuando fuimos cristalinos



Una nube flotando cargada de peso
se ha llenado de agua y ya solo quiere llover.

Dormí vestida la primera vez
como anticipo extravagante
a mi continua desnudez,
tela y más tela como barrera ante tu piel.

También fui distante y arisca
como advertencia genuina al devenir
de las caricias.

Un soplido sutil que soñaba ser ventisca.

El deseo me rozaba las caderas
y yo tensaba mi espalda, para que te rindieras
para que te apartaras, con la sola intención
de apaciguar tus ganas.

Para que no nos doliese nada por la mañana.


Tengo que confesarte que ya no vuelo como antes.
que me pesa el cuerpo y la conciencia
porque quería que volaras conmigo,
que la vida no nos quedara grande.
Me he vuelto aburrida, intensa y cargante
se me ve la vida a través de las heridas
y ya no engaño a nadie.

Ahora también soy cobarde
me molesta que quieran descolocarme
y he adquirido cosas de ti
que no consigo arrancarme.

Ganaste a todos los juegos,
llegaste el primero a la casilla final
y yo arrastrando el cariño
estaba aún sin empezar.

Felicidades, lo has conseguido,
ojalá conserves algo de aquel brillo que arrebataste
cuando fuimos cristalinos.











Toca



Te voy a contar un secreto,
tus estrategias se ven de lejos.

Si supieras la de veces al día que alguien ofende mi intelecto.

Me río sola, porque podría hacer un manual de comportamiento
y un mapa de laberintos de tu cerebro.

Toca muro, toca desierto.
Toca acercarse, toca silencio.

Soy un desastre en casi todo
pero no me ganas a mi juego.

Llevo años esperando a que me digas lo que veo.

Toca cercanía, toca irse lejos.
Toca barandilla, tocan recovecos.

Toca música, toca reírnos.
Tocas mi cuerpo, tocan abismos.

Si supieras la de veces al día que veo a la gente mintiendo.
Todavía no has entendido lo bien que interpreto.

Te voy a contar un secreto.
Estar normal no es esto.

Esto es silencio, cargado de cobardía
permitiendo que pase el tiempo.

Esto es miedo.
Es egoísmo.

Es pretender que las personas sean piezas de ajedrez,
que permanezcan en el escaque en que tú las quieras poner.

Te voy a contar un secreto,
no hace falta que digas nada,
ya lo veo asomarse entre tu silencio.












17 mayo 2016

... y te acuerdes de mí



No dices nada porque no tienes nada que decir.
Crees que basta con ese muro que levantas.

Recojo mis cosas en silencio
con una mezcla de pena y rabia
a la que no sé ponerle nombre.

Voy haciendo pasar por mi garganta
todas las frases que me llevo conmigo.

¿ Dónde encuentro el equilibrio ?

No dices nada.

Porque eres cobarde desde el principio.

Y a mi ya no me importa tu silencio,
estoy construyendo el mío.

Te comportas como un desconocido,
tapando el sol con los dedos porque a ti te gusta el frío.

Se han roto tantas cosas en mí
que decirlo en alto me da miedo,
por eso recojo mis cosas en silencio.

Ojalá un día te abrase una caricia,
y te acuerdes de mí.

Ojalá un día alguien te sople las heridas
y te acuerdes de mí.

Ojalá un día lo entiendas
y te acuerdes de mí.





13 mayo 2016

Ojos apagados




Me he encontrado a la altura de unos ojos que no me estaban mirando,
unos ojos cansados que miraban a través de mí.

Me apagué siendo un punto incierto de su trayectoria,
me apagué sin la luz que proyectaban al chocar contra mi cuerpo.

Si él supiera cuánto los echo de menos.

Esos ojos en los que giraban en absoluto desconcierto
millones de universos.
Esos ojos que gritaban cuando él se encerraba en su silencio.

Me he chocado contra una mirada que ya no guarda nada
que ya no brilla ni baila
que ahora es un estanque vacío que se ha tragado el agua.

Agacho los míos con tristeza para no enfrentarme a los suyos
convertidos en cueva.

Aquellos que se encendían al ritmo del contoneo de mis caderas.

Los cerrabas despacio al contacto de tu piel con mis manos
los abrías brillando en el pasear sosegado de mi boca por tus barrancos.

Me he encontrado frente a unos ojos que no me estaban mirando,
acostumbrados a la tristeza de que siempre les falte algo.

Echo de menos esos ojos que me miraban absortos desde abajo
cuando tu cuerpo sumergido en el mío te mostraba los atajos.

Echo de menos esos ojos que se iluminaban al verme
unos ojos que ahora atraviesan mi presencia
descomponiendo los átomos de mi materia.

Unos ojos cansados que ya no prenden fuego
y me apagué sin la luz que proyectaban al chocar contra mi cuerpo.









Ocupando espacio

Detesto tus verdades,
esas que saben amargas,
las tengo todas atravesadas
en la garganta.

Ya no podría tragarme más.

Mientras logramos no chocar
yo puedo seguir volando.

Tu evidencia es un veneno 
que me transforma en alguien que no quiero ser.

Tus cuerdas me aprietan en la vida,
no lo ves pero soy más bonita 
allí donde no miras.

He decidido quedarme con el recuerdo
de dos seres preciosos coincidiendo.
Tirados por el suelo en un piso de alquiler,
contándose las penas y cosiéndose a la vez.

La realidad ya no podemos mejorarla
hemos visto desnudos nuestros cuerpos
y nuestra sustancia.

Nos hemos asomado a las ventanas.
No podemos darnos nada.

A ti siempre te sobra algo
yo siempre estoy echando en falta.

Es mi privilegio no permitir
que nos rompamos
elijo ser libre y liberarte
de este cariño destartalado
que solo estaba ocupando espacio.

.



12 mayo 2016

Como antes



Tengo miedo de estas espinas que ahora cubren nuestra piel
impiden que me acerque y marcan la distancia
terminada en no volver.

No saber comprender
dónde está el punto exacto
que nos remiende el ayer.

¿A cuantos pasos  se alcanza el equilibrio?
¿Cuál es tu territorio ? ¿Dónde está mi sitio ?

Tengo miedo de esta nada
que ahora es nuestra casa.

No sé hablarte como antes
y no he sido capaz de inventar
un nuevo lenguaje.
Ha crecido musgo
en las brechas por las cuales
entraba el aire.

No sé mirarte como antes
y esquivo tus ojos de un modo cobarde
porque era en aquella oscuridad
donde acabé por enredarme.

Y ya no sé leerte como antes,
cuando descendía sin oxígeno a tus fondos abisales.
Y ya no sé comprenderte como antes
cuando todo se arreglaba con mirarte,
cuando en ese folio en blanco que tú eres,
yo dibujaba las señales.

Ya no sé quererte como antes
y la sonrisa y las chispas
ya no saben asomarse.








11 mayo 2016

Mi teoría del caos


Otro final para esta historia



Olvidas que soy escritora,
que perfectamente puedo inventar otro final
para esta historia.

Que no preciso tu parte del cuento,
que la realidad es demasiado vulgar
y cuando te escribo eres perfecto.

Que en los recónditos lugares
que mi imaginación gobierna
tu piel es un espejo
donde no encajan las piezas.

No olvides que tengo esto,
estas páginas en blanco para construir un universo.
No necesito tu parte del cuento.

Me has dado inspiración para
ochocientos versos.

Olvidas que soy escritora,
que perfectamente puedo inventar otro final
para esta historia.

Y ahora, discúlpame si te dejo,
voy a comerte a besos,
voy a cerrar los ojos y a quedarme dentro,
a mejorar tu tacto y ralentizar tus tiempos.

En mi poderoso universo te he convertido en objeto
y nada puedes hacer para cambiar lo que siento.







Almas cercenadas



       Nuestras almas tan distintas
que no encontraron 
       un lenguaje en el que hablarse.
Cuando las caricias que se daban
       no llegaron para entenderse
se quedaron en silencio sin moverse,
            como frágiles seres
que se precipitan al vacío
                     irremediablemente.

              Nuestras almas
construidas con materiales diferentes
         no sabían fundirse
              ni sabían repelerse
y permanecieron mudas
          a una distancia prudente.

          Devorados por esta nada
atrapada entre los dientes
         confundimos alejarse con perderse.

Nuestras almas cercenadas
                     pidiendo ayuda a gritos por dentro
y hacía fuera una lengua callada.

Destinadas a la soledad y a la distancia.



             









09 mayo 2016

Uno más, simplemente


Entre el humo y la distancia
se están haciendo borrosos
los recuerdos.

Ya no puedo distinguir
lo soñado de lo cierto.

Con los ojos vendados, 
corriendo detrás de un sentimiento
y mi alma distante
seccionada de mi cuerpo.

Entre el humo y la distancia
nunca llego.

Ya no se distinguir las caricias
de los golpes
y cualquier soplo de aire
me cuenta como roce.

Has parpadeado
y ya no me conoces.

Me he encontrado frente a ti
separados por esas nubes que ya no son de tormenta.

Nubes ligeras que te hacen borroso.

Ya sabemos que no lloverá.

Ya no eras tan guapo.
Ya no me parecías interesante.
Ninguna bola en el estómago
aplastándome los órganos vitales.

Tú, igual de distante
ahora sin el filtro que el deseo
me ponía delante.

Pareces más frío y egoísta
que profundo e impactante.

Uno más, simplemente,
de la masa impersonal que es la gente.

Uno más, sin todos los rasgos bellos
que te inventaba, sin cegueras tontas
que confundan una coraza con unas alas.

Otro puntito más en esta gris mezcolanza.

Me he empeñado en buscar esas cosas
que antes sin querer encontraba.

Ya no estaban.

Y me ha dolido menos tu pasividad
que la certeza de esa falta.








08 mayo 2016

Añoro



Añoro
esos pozos vacíos
que parecían ojos
y esos andamios mal apoyados
que eran tus brazos.

Esa jaula de aves paradisíacas
que componían tu cabeza,
tu clima helado y tus quimeras.

Añoro
abrir tus hojas y leerlas
con los dedos,
caminar a ciegas
por tus desfiladeros.

Caer al vació
y despertar contigo
porque solo era un sueño.

Añoro
esa mirada interrogante
que prefería suponer a preguntarte
y aquella boca que cada vez
que me besaba,
sin darse cuenta
hacía arte.





Animales impulsivos



Anoche bebí y fumé demasiado.

Tal vez intentando destruir algo que llevo dentro, una especie
nueva de rabia que no había tenido antes.

Me levanto tarde, con la cara demacrada y una máscara abstracta de maquillaje.
Me detengo despeinada y desnuda frente al espejo de mi habitación.

Soy un animal herido incapaz de razonar dónde le duele, por fuera, en cambio
parezco demoledora y contundente.

Un animal impulsivo que ataca cuando está asustado.

Me quedo ahí paralizada, viendo mi imagen reflejada.

Me pregunto si hay indicios visibles de la extinción que sucede en mi interior.
Parece que no.

Preparo café, más humo, ceniceros llenos y copas vacías
y entre todo eso una función teatral que simula la vida.

Enciendo el móvil, te busco, aumento radical de latidos por minuto.

No tengo nada que decirte, o demasiadas cosas tal vez.
- ¡ Imbécil !-
Esa es la palabra que lo resume todo.

Me arrepiento al instante, no tengo tu indiferencia
ni tu capacidad de aguante.
Y ahora tengo un peso nuevo que no tenía antes.
Es el que siente, el que suele equivocarse.

No quiero darte pistas de la ubicación del desastre
y me enfundo en esta coraza que utilizo para olvidarte.

Es el comienzo de un nuevo día que será una raya más en
mi calendario de días soportados sin ti.

Hasta que por fin un día ya no recuerde quien eres
y sea un animal herido que ya sabe porque le duele.










06 mayo 2016

Hacerlo bien



Lo hacemos bien.

Con toda esa basura que ha traído el huracán
con todas esas cosas viejas almacenadas en el desván.
Con la pena dibujada en la sonrisa
y una botella cerrada que olvidamos con las prisas.

Lo hacemos bien.

Alejados.
Reparando los cimientos y el tejado.
Respirando.

Entendiendo la tendencia a desgarrarnos.

Lo hacemos bien.

Con todas esas ganas descompensadas
con los nudos, los enredos y las marañas.

Con el peso correcto equilibrando la balanza.

Lo hacemos bien en la distancia.

Dejando que el otro al fin se vaya.
No pretendiendo que un pez pueda volar
ni ahogar los pájaros en las entrañas.

Lo hacemos bien
al respirar cada mañana.

Por ser valientes y no sembrar
donde nunca crece nada.